Sucesión de la sede primada: un informe abierto

aasdaMenudo informe presentó el cardenal Norberto Rivera Carrera sobre su servicio de 22 años al frente de la Arquidiócesis Primada de México; lo hace en el marco de las reuniones que sostiene el arzobispo electo, cardenal Carlos Aguiar Retes, con los diferentes consejos arquidiocesanos que llegará a liderar a partir del próximo 5 de febrero.

En una primera lectura resulta evidente que el documento divulgado por el actual administrador apostólico Rivera Carrera, a través del Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México, no es en modo alguno -ni creo que tenga intención de serlo- un informe detallado del “estado de las cosas” en la Iglesia circunscrita en la Ciudad de México; es, a mi parecer, un profuso inventario y una instantánea de la muy compleja y extendida organización gerencial y administrativa de una de las diócesis más abismales que yo conozca.

Muy rápido han salido algunas voces que reclaman que en dicho informe no se incluyen algunos de los pasajes más delicados de la administración pastoral de Rivera Carrera en estos años. En efecto, en el informe no se encuentran las historias personales y las razones de fondo que han hecho de la Arquidiócesis de México una de las instituciones religiosas más comentadas y hasta criticadas -con y sin justicia- en la última década. Para ejemplificar esto: en ninguna de las 84 páginas se nombra siquiera por asomo a quien coordinó durante 20 años la pastoral diocesana para el arzobispo Rivera; y, junto con esa, hay omisiones enormes que también reflejan lo que cada área piensa sobre sí misma.

Sin embargo, parece que ese no es el propósito del informe que hoy puede consultarse libremente. Para conocer el corazón interno y el pulso más profundo de la Iglesia capitalina se requiere caminarla, escucharla en voz de los miles de sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos que participan y cooperan con ella diariamente; es necesario despojarse de prejuicios y sentarse largas horas a escuchar al gran cuerpo de operadores, animadores y partícipes de la iglesia arquidiocesana; tantas, como las horas que se deben destinar a salir y caminar con quienes esperan atención, caridad, consuelo, justicia o asistencia por parte de esta masiva institución religiosa.

Pero el informe sí ofrece algunos puntos de partida para que nadie se hunda en la densísima estructura eclesial de la Ciudad de México. Quizá de manera involuntaria, a lo largo de las páginas que constituyen el informe, son revelados algunos de los temas más arduos que deberá atender la administración del cardenal Aguiar Retes. Por ejemplo, el rector de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, Enrique Glennie Graue, explica que en la Plaza Mariana: “Aún quedan aspectos legales-administrativos por regularizar, que están detenidos en espera de la sentencia definitiva de las demandas impuestas por Grupo Autofin, mismos que dependen de lo que se determine en la sentencia del juez. Este punto también ha dificultado la comercialización de los nichos”. El rector del Seminario Hispano (un seminario en el que se forma a migrantes hispanos para ser sacerdotes destinados a comunidades latinas en diócesis de EU) indica que se busca evitar que este centro de formación se convierta en un “puente migratorio” con el que ciertos ‘dreamers’ logran su visado, pero abandonen la preparación para el ministerio; y la Universidad Pontificia de México reconoce que esta magna e histórica institución educativa tiene problemas económicos para equilibrar los gastos para atender al profesorado y a la matrícula estudiantil.

A nivel territorial, algunas zonas de la Ciudad argumentan que las dificultades son los efectos que fiscalías y mayordomías heredaron tras siglos de operación religiosa y social; otras zonas informan mayores preocupaciones por la regulación contable, laboral, de declaración y pago de impuestos; la gran mayoría de los vicarios territoriales manifiesta una preocupación por las aportaciones económicas que las parroquias deben hacer a la Curia arquidiocesana y a las Vicarías Episcopales; y para todos, la opción entre ‘conservar fieles’ o ‘aventurarse en la misión’ pasa por las obligaciones sacramentales que deben cumplir cada día.

El Tribunal Eclesiástico, que es la instancia donde se dirimen los juicios canónicos, reporta que realiza más de 800 entrevistas y recibe casi 350 causas (la gran mayoría de juicios que solicitan la declaración de nulidad matrimonial); y advierte que la disposición del papa Francisco y del arzobispo Rivera Carrera para que a nadie se le obligue a cubrir los costos de estos procesos canónicos podría incrementar aún más la carga de trabajo de un pequeño y muy especializado equipo de jueces y abogados.

Finalmente, es la primera vez que se ofrecen datos muy concretos sobre las primeras instancias y colaboradores del arzobispo primado: la Arquidiócesis tiene 467 parroquias en mil 500 kilómetros cuadrados (Guadalajara tiene un número cercano de parroquias, pero en esta diócesis están distribuidas en más de 20 mil kilómetros cuadrados); en la Ciudad de México están registrados 2 mil 67 sacerdotes (mil 59 de clero regular) de los cuales el 36% supera los 60 años y sólo 14% tienen menos de 40 años.

Así están los datos de este muy singular informe; es un punto de partida para explicar la complejidad operativa y funcional de la Arquidiócesis Primada; para entender que, si se implementan cambios, requerirán mucho esfuerzo y muchos meses, para comenzar a ver su real andadura.

@monroyfelipe

 

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Francisco en Chile, tres dificultades

Francisco en Chile_AFPEste lunes 15 de enero, el papa Francisco dio inicio a su visita apostólica a Chile y Perú, un viaje que particularmente en la nación chilena ha despertado una serie de actitudes y acciones violentas. En los tres días de actividades en las localidades de Santiago, Temuco e Iquique, el pontífice sostendrá los tradicionales encuentros con autoridades, obispos, sacerdotes, religiosas y con la sociedad civil; sin embargo, un clima complejo alimentado por tres dificultades particulares de la Iglesia católica en Chile advierte que la estancia de Francisco no será en modo alguno sencilla.

Cuatro días antes del arribo del pontífice argentino a Santiago de Chile, la prensa local daba cuenta de los ataques incendiarios que ciertas organizaciones populares arremetieron contra templos católicos en la capital chilena situación que llegó a complicarse con la ocupación momentánea de la propia Nunciatura apostólica por parte del colectivo Andha Chile, encabezados por la excandidata presidencial Roxana Miranda, que ha reclamado los altos gastos de la visita pontificia.

La primera de las dificultades es, pues, la sensibilidad política y social respecto a las condiciones particulares del último tramo de la segunda gestión presidencial de Michelle Bachelet y de la segunda gestión presidente electo, Sebastián Piñera.

La segunda de las dificultades pasa por un fuerte fenómeno de secularización y, principalmente, de desencantamiento chileno de la Iglesia católica. Un desencanto que incluso ha movido a algunos sacerdotes locales a reconocer “lo odioso” que se ha vuelto la Iglesia católica en la última década.

Latinobarómetro, la corporación chilena de levantamiento y análisis de datos estadísticos publicó el 12 de enero un estudio sobre la religión latinoamericana en el marco de la visita del papa Francisco (http://www.latinobarometro.org/latNewsShow.jsp). Entre los datos más destacados revelados por Latinobarómetro es que la región presenta una caída en el catolicismo y que Chile perdió un gran volumen de católicos tras el caso Fernando Karadima, el sacerdote confirmado culpable de abuso sexual en 2011.

El estudio también revela que la evaluación popular del papa Francisco en Chile es la peor en todo el continente; incluso en la segmentación de ‘católicos’ el pontífice apenas logra un 5.9 puntos de 10 en la evaluación chilena, en contraste con los 7.7 puntos del resto del continente.

Esta es una de las dificultades más sensibles y notables que el papa Francisco tiene en esta visita de tres días; la ‘confianza en la Iglesia católica’ entre los encuestados chilenos apenas llega al 36 por ciento y, por primera vez en la historia moderna del país, la catolicidad chilena dejó de tener la mayoría absoluta de los creyentes. Según el estudio, en 2013 Chile tenía 57% de católicos y en 2017 bajó hasta el 45%. Por el contrario, Chile es el país latinoamericano que mayor crecimiento de agnósticos o ateos ha tenido desde 2011, justo en el punto más álgido del escándalo Karadima.

El último de los desafíos que Francisco tendrá en Chile pasa por el propio mensaje que el pontífice quiera sembrar en su quinto viaje al continente (“Mi paz les doy”). En los últimos viajes en Colombia, México, Bolivia, Ecuador y Paraguay, sus discursos y homilías no se han librado de manipulaciones políticas o eclesiales. Por quinta ocasión, Bergoglio evita viajar a Argentina, pero cerca de 25 mil argentinos aprovechan la vecindad con Chile para acudir a encontrarse con el primer pontífice porteño de la historia. No es un dato insustancial: en los últimos meses se ha generado una pequeña guerra de declaraciones sobre el derecho a entender y explicar al papa Francisco; y los obispos y amigos argentinos de Bergoglio parecen querer llevar la mano.

@monroyfelipe

Cine: La forma del agua, relato almiatado

120417-the-shape-of-water-review-embed-5.jpgIgnoro si Guillermo del Toro en The Shape of Water (2017) desea que nos detengamos mucho en su anfibio humanoide que desencadena esta interesante fábula de amor; es verdad que es muy probable que este monstruo acuático pueda volverse un ícono clásico que conjuga la incómoda presencia de lo fantástico con la rebelde pasión trascendente; sin embargo, es la construcción de la historia entre onírica y liberadora la que ha conmovido a las audiencias y que me llama más la atención.

Además de los recursos estéticos de la fotografía y de las muy notables actuaciones de la singular protagonista Elisa Esposito (Sally Hawkins) y el violento antagónico persecutor Richard Strickland (Michael Shannon), Del Toro desliza la idea romántica de la muerte incidental mientras el sueño se hunde (literal y figurativamente) en un orfeón cinematográfico.

Elisa acude a su vida como una espectadora, incapaz de cambiar el rumbo de los días pero indefectiblemente presente, incluso en los recovecos más oscuros y custodiados de un bunker militar clasificado. Pero, en lo profundo de la historia que transcurre, nunca sabemos quién es ella en realidad. ¿Quién es Elisa para el solitario artista sesentón amante de los gatos fracaso en el amor que la ve irse cada noche a un trabajo del que ella no puede hablar? ¿Quién es ella para una mujer atada a la tediosa y silente indiferencia de su matrimonio? ¿Quién es esta mujer para esos gobiernos que edifican sus propias leyendas de espionaje y masculinidad? ¿Quién es ella para esa fantasía que emerge, maravillosa y temible, desde el oscuro estanque de su placer? ¿Quién es Elisa, la princesa del agua que ha muerto y renacido en leyenda la noche en que la lluvia ahogó la función de la tarde?

Virgina Wolf, en su inquietante poema narrado Las Olas, expresa esto que bien podría explicar el carácter de Elisa en su fabulada vigilia nocturna: “Porque también en mí se alza la ola. Se hincha, arquea el lomo. Una vez más tengo conciencia de un nuevo deseo, de algo que surge en el fondo de mí…”. Mas esa conciencia nace en Elisa del eco lejano y sordina de ensueño de un romántico filme, de un baile alegre, de una melancólica canción; Elisa discurre en una historia de amor imposible, en sendas tragedias costumbristas y en una epopeya al cariz de espionaje de la guerra fría.

Del Toro reconoce que el poema final de su parábola acuática lo tomó de unos versos islámicos que exaltan a Alá en su relación con el poeta-creyente: “Incapaz de percibir tu forma te encuentro alrededor de mí. Tu presencia llena mis ojos con tu amor; azora a mi corazón pues tú estás en todo lugar”. El verso en árabe usa los vocablos “rostro”, “magnitud” y “percepción” y puede traducirse como “No puedo percibir la magnitud de tu rostro”. ¿Pero será el rostro aquel del anfibio incomprendido tal como Goya afirmó que “el sueño de la razón produce monstruos”? ¿O será el de Elisa en su sueño, liberándose de las ataduras de su desértica existencia?

El relato de Elisa habla de una historia fabulada sobre una Elisa que se ahogó de amor: es la explicación que el artista en decadencia puede ofrecerse por sentirse arrastrado por una apasionante tormenta, es la defensa que la mujer trabajadora e ignorada puede hacer de su tediosa vida marital y es la definición de una autoridad burlada que aún se jacta de su minúsculo poder.

The shape of water es un filme de fábulas y fabulistas pero conserva su alma atada, “almiatada” como diría el genial Alejandro Aura en su cuento Los baños de Celeste: “Pero alguna parte de mi corazón permanece intacta”. Esa parte, ese fragmento de corazón puro, triunfa ante la tragedia, baila suspendido en el tiempo, a pesar de la realidad y a pesar de la razón.

@monroyfelipe

La Iglesia católica, activo de equilibrio social

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 Card. Nzapalaing de RCA entrega pan a musulmanes refugiados /Getty Images

Al finalizar el 2017, dos singulares informes dieron cuenta de parte de la acción social que la Iglesia católica realiza alrededor del mundo. El primero, proveniente de Estados Unidos, reveló que la fundación Catholic Extension patrocinó con 12 millones de dólares el servicio de asistencia a migrantes en la frontera con México; el segundo, el reporte económico de la empresa católica BOSCO, que se confirmó como una de las más grandes proveedoras de internet en Uganda, originalmente fundada para ofrecer una plataforma de contacto e información para confrontar al terrorismo y remediar la brecha social en regiones marginales del norte del país.

No son los únicos reportes del año; en realidad, las fundaciones sociales católicas alrededor del mundo se cuentan por centenas de millares y el análisis financiero del impacto que dichas asociaciones de caridad tienen en sus realidades concretas ya ha sido materia de trabajo de sociedades de inversión como Wilminton Trust, la cual publicó en 2016 un documento de trabajo sobre “El avance de las fundaciones basadas en organizaciones religiosas en los Estados Unidos” y en el que analiza la importancia de estas estructuras de apoyo filantrópico organizadas y administradas por la Iglesia católica.

Aunque el documento explica que el financiamiento a organizaciones de caridad de la Iglesia católica en Estados Unidos disminuyó tras los casos de abuso sexual revelados por los medios de comunicación en la primera década del siglo, los analistas ven una mayor confianza en los donantes católicos norteamericanos con el papa Francisco al frente de la Iglesia universal: “De acuerdo con la encuesta realizada por FADICA (Fundaciones y Donantes Interesados en Actividades Católicas) el 24% de los católicos norteamericanos han incrementado sus donativos en el último año [2014]. El estudio también menciona que el 77% de los encuestados aseguran que es el propio papa Francisco quien los ‘inspira’ para donar, incluidos los 42% de quienes afirman que el Papa tiene un impacto positivo en su acción caritativa”.

Sin embargo, más allá del análisis financiero, las obras de caridad que realizan las instituciones católicas alrededor del orbe tienen potencial de mejorar la calidad de vida de no pocas comunidades; incluso, de poder salvarlas. Esa fue la intención original de BOSCO-Uganda, el servicio de internet que la iglesia católica instaló en varios poblados del norte de Uganda durante el régimen terrorista de Lord’s Resistance Army que llegó a asesinar a más de cien mil ciudadanos y desplazar a dos millones de ugandeses. El servicio de internet logró conectar a ciudadanos para defenderse de asaltos armados, minas antipersonales y las amenazas de los soldados radicalizados; Tony Okwonga, el director general y jefe de operaciones de BOSCO explicó a National Catholic Reporter, que el servicio comenzó como un equilibrio de acceso social (el servicio ordinario de internet cuesta 72 dólares al mes cuando el 35% de los ugandeses tiene un ingreso de 2 dólares al día) pero que ha escalado a un nivel de competitividad regional a pesar de no contar con los derechos para comercializar espacios digitales.

Lo mismo sucede con Catholic Extension. El cardenal Blaise Cupich, de Chicago, reveló a Catholic News Agency que los fieles de la parroquia del Sagrado Corazón en McAllen, Texas, lograron ayudar a 74 mil mujeres y menores migrantes en los Estados Unidos a través de esta fundación durante la crisis de menores migrantes del 2014 y que, a través de la fundación se destinarán 10 millones de dólares para construir un nuevo centro de atención humanitaria en la diócesis.

Los servicios humanitarios de la Iglesia católica permanecen a pesar de los regímenes políticos y las debilidades estructurales locales. The Catholic Herald publicó recientemente un análisis de David Paton, profesor titular de la Universidad de Negocios de Nottingham y profesor visitante de la Universidad de Santa María en Twickerham, en el que afirma que la Iglesia católica opera en el mundo más de 140 mil escuelas, 10 mil orfanatos, 5 mil hospitales y más de 16 mil clínicas. Tan sólo la organización Cáritas (que agrupa a instituciones de caridad diocesana) estima que sus gastos en promoción humanitaria ronda los 2.8 y 3.8 billones de dólares; eso, sin contar las obras de caridad a pequeña escala que realizan las más de 200 mil parroquias alrededor del mundo.

Apertura, opción frente a las enfermedades de la Iglesia

15531644909_0d5ccd1528_o.jpgCuando el papa Francisco expuso su famosa frase: “Prefiero una Iglesia accidentada por salir, que enferma por encerrarse”, algunos sectores eclesiales se lo tomaron con cautela. Como si escucharan sólo un buen eslogan, pero en el fondo continuaron mirando de los muros hacia adentro con temor por contaminarse del terrible ambiente externo. Sin embargo, esta semana, la prestigiada revista Nature publica una tesis que parece darle la razón a Bergoglio: cerrar las puertas y fronteras ante enfermedades o epidemias potenciales puede no ser la mejor idea para enfrentarlas.

El estudio “No cierren esas fronteras” del epidemiólogo Samuel V. Scarpino, profesor adjunto de Ciencias Marinas Ambientales y Física de la Northeastern University, revela los resultados de los modelos matemáticos de dispersión de enfermedades contagiosas realizados por el investigador español José Gómez-Gardeñes en el que la movilidad de los sujetos reduce la heterogeneidad en la distribución de la población que puede ser afectada potencialmente por una enfermedad. En otras palabras: la movilidad de los sujetos en un espacio vulnerado genera una menor probabilidad de que un brote se convierta en una dispersión epidémica incontrolable. El investigador de modelos predictivos de diseminación de enfermedades contagiosas del Emergent Epidemics Lab afirma además que el riesgo epidémico aumenta cuando el control de las poblaciones vulneradas es más rígido. Una tesis absolutamente contraintuitiva pero, hasta donde parece, científicamente correcta.

Dicho esto, el “accidentarse por salir” parece ser incluso menos riesgoso que permanecer encerrado en las certezas de control. Pero ¿será adecuada esta comparación de modelos matemáticos con el principio que el papa Francisco impulsa en la Iglesia? ¿Cuáles podrían ser los riesgos epidemiológicos que amenazan a la Iglesia católica? ¿Serán riesgos externos como la secularización o el clericalismo? ¿O internos como el conservadurismo, el relativismo o la falta de ortodoxia? ¿Serán las enfermedades diagnosticadas por Francisco en las Iglesias particulares como el alzheimer espiritual, la mundanidad, la rivalidad y vanagloria, la esquizofrenia existencial, la divinización del superior o la acumulación? ¿Será que esos males podrían propagarse o desarrollarse bajo el mismo modelo que lo hace un esparcimiento epidemiológico?

Tomemos, por ejemplo, uno solo de los desafíos externos que la Iglesia católica en México tiene en los próximos años: la disminución en la tasa de fieles. Según algunos investigadores, la tasa de católicos en México podría no superar el 70% de mexicanos en el próximo censo poblacional del 2020. Elio Masferrer Kan, sociólogo, refiere que apenas la mitad de los bebés nacidos en México se bautizan en la religión católica y cada vez un mayor porcentaje de parejas opta por no bautizar a sus hijos bajo ningún credo. ¿Cuál sería la opción viable para evitar la propagación de este fenómeno? ¿Defender con más control lo que idealmente debe suceder en las familias católicas y resguardarse con más ahínco de una realidad que se asoma incontenible? ¿O arriesgarse a salir colocando esas débiles fuerzas y profundos valores en las nuevas dinámicas sociales?

¿Y qué hay de las enfermedades espirituales y culturales que pueden estar diseminándose lenta y peligrosamente en las múltiples estructuras sociales? Si seguimos la lógica, una mayor defensa y claridad en las fronteras evitarían que los brotes de estos males pululen en la sociedad; sin embargo, el modelo revisado por Gómez-Gardeñes parece sugerir otra cosa: Más movilidad, más puentes y más contacto podrían evitar que un brote supere el umbral epidemiológico y la enfermedad se convierta en pandemia. En la sociedad y cultura contemporánea eso podría significar más diálogo, más contacto y más implicación para mantener la salud social.

La adecuación misma que ha trabajado la Iglesia desde la segunda mitad del siglo XX y el camino que emprende para mantener vigentes su mensaje y opción de vida en el siglo XXI pasan hoy por esta disyuntiva: guarecerse bajo los edificios que le dieron vigor y seguridad durante siglos o arriesgarse al accidente, peregrinando a los linderos de la humanidad para evitar que las verdaderas epidemias enfermen aún más el cuerpo de la Iglesia. No es una decisión sencilla y si algo ha provocado el pontificado de Francisco ha sido revelar a los que optan por la primera opción y quienes van por la segunda; y el tema no se reduce a grupos antibergoglianos o sectores pro-Francisco, la concreción de una de estas vías seguramente dará una personalidad a la Iglesia católica para el resto del siglo.

@monroyfelipe

Elecciones llenan de desconfianza y recelo a obispos mexicanos

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Reunión del Consejo Permanente de Obispos Mexicanos con el Consejero Presidente del INE

Ya fuere en sus últimos mensajes del 2017 o en la celebración de la Jornada Mundial de la Paz el primer día del 2018, los obispos mexicanos no desaprovecharon la oportunidad de enviar en sus mensajes una concienzuda preocupación por el año que comienza; particularmente por el proceso electoral en marcha y los efectos que dejarán las campañas en un país fuertemente lastimado por la corrupción y la violencia.

En el corazón de la capital, el teólogo canónigo de la Catedral de México, Julián López Amozurrutia -en suplencia del cardenal administrador apostólico Norberto Rivera Carrera-, afirmó que el 2018 se vislumbra como un año “en el que las esperanzas son tibias” pues dijo son “demasiados los desengaños acumulados”. El teólogo reprochó que en México la persona humana no se encuentre en el centro de las prácticas colectivas y lamentó que los más indefensos “sigan siendo víctimas de atropellos indecibles”.

Sin embargo, fueron los obispos del interior quienes hicieron hincapié en que gran parte de la responsabilidad de aquellos desengaños y atropellos provienen de los partidos políticos y los funcionarios: Arturo Lona Reyes, obispo emérito de Tehuantepec, afirmó que en el proceso electoral próximo todos los partidos políticos carecen de credibilidad por ser responsables de la crisis política, social y económica del país.

Lona Reyes, aseguró que los partidos políticos “están matando a pausas a los pobres de México” y que sus empeños por el poder restan posibilidades de una vida mejor y de dignidad a la ciudadanía.

En cierta consonancia, Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, obispo de Veracruz, dijo que en el país se “ha retrocedido en materia política” toda vez que los partidos se han desprestigiado y que frente a las próximas elecciones las opciones presentadas son decepcionantes: “Cada vez más la sociedad no se ve representada en los partidos y sus gobernantes, cada vez más la percepción de la sociedad es que lo que hace toda esta gente es hacer carrera política para ganar dinero, para hacerse ricos y de ahí corrupciones y todo lo que sabemos, entonces si los partidos han ido desmereciendo la confianza pues lo estamos viendo en las elecciones… Casi casi la mayoría se pone a pensar cuál es el menos peor, porque en realidad está la cosa decepcionante”.

Aunque la mayoría de los obispos de México solicitaron a su grey estudiar bien y analizar el voto que darán a los aspirantes a cargos de elección, el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, afirmó que la solución del país no pasará sólo por las urnas. El obispo, que ha sido nominado al Premio Nobel de la Paz y acreedor de varios premios internacionales de derechos humanos, animó al trabajo comunitario de los fieles y rechazó que los desafíos del país en el 2018 vayan a encontrar solución en las elecciones del 1 de julio próximo ni que los comicios lograrán cambios en las cúpulas del poder.

“Se espera un año difícil”, resumió el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, en su mensaje de año nuevo ante los feligreses de Morelos; y, aunque pidió recibir al 2018 con esperanza, reconoció lo difícil que es dejar las páginas de corrupción e irresponsabilidad. Lo dice con conocimiento de causa porque en el 2017, Castro sufrió una persecución política por su crítica ante las acciones deliberadas de agresión, corrupción e intimidación del poder criminal en el estado.

Quien expresó con más crudeza las dificultades del año en medio de una compleja contienda electoral y una violencia inédita en el país fue el obispo de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, quien consideró que los recientes asesinatos de alcaldes y candidatos en el estado de Guerrero ya adelantan que “las cosas se van a caldear demasiado”. Al finalizar la misa del primero de enero en la catedral de Chilpancingo, el obispo Rangel afirmó que su perspectiva del 2018 “no es tan halagüeña” y, aunque deseó un feliz año a los fieles, remató: “No creo que sea tan feliz”.

El proceso electoral en el que se elegirán 3 mil 415 cargos de elección popular el próximo 1 de julio mantiene cautos a los representantes de la Iglesia católica en México; Sigifredo Noriega Barceló, obispo de Zacatecas, dijo que el 2018 será un año muy significativo para el país, porque después de que 2017 ha sido uno de los años más violentos de su historia, los mexicanos tienen la oportunidad de revisar la vida y tomar un nuevo camino. Noriega pidió que los votantes no dejen al final su reflexión sobre los candidatos y aseguró que la Iglesia católica colaborará “inyectando esperanza, creando conciencia y trabajando por la paz” con la reflexión en la dimensión política de los ciudadanos.

Se refiere, por cierto, al Manual de Construcción Ciudadana publicado por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC) en noviembre pasado en el que ofrecen una serie de talleres orientados a fortalecer la democracia participativa y la reconstrucción del tejido social justo frente a los comicios de julio, pero enfocados en generar liderazgos comunitarios más allá de los procesos electorales.

La propia Conferencia de Obispos en voz de su presidente el cardenal arzobispo de Guadalajara, Francisco Robles Ortega, invitó a los fieles a prepararse “muy bien” para las elecciones; el cardenal dijo que es un evento trascendente en la vida política del país y exhortó a los votantes a tener mucho cuidado y a observar bien. Finalmente, el cardenal Robles pidió que el juicio que la ciudadanía tenga hoy de sus funcionarios se deje en manos del Supremo: “que sea Dios mismo el mejor juez de quienes hasta ahora en los últimos años nos han gobernado”. Algo que seguramente desearían con fervor los 16 exgobernadores mexicanos que hoy se encuentran prófugos o investigados por diversos delitos y actos de corrupción.

@monroyfelipe

Navidad, reconstrucción y solidaridad

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Justo en el tiempo de las fiestas navideñas, la temporada trae actitudes colectivas de renovado compromiso con la generosidad, solidaridad y restauración. Aún en las sociedades o culturas más secularizadas es de bien nacidos desear el bien, hablar de la bondad y obrar correctamente en estas fechas.

Son, sin embargo, las comunidades religiosas las que tienen aún más compromiso frente a este espíritu colectivo y, en realidad, no defraudan. En este diciembre, la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada-México lanzó su campaña para acompañar a las personas que fueron afectadas por los desastres naturales de septiembre y, al mismo tiempo, recaba ayudas para la restauración de los pueblos en Irak.

Esta fundación católica provee refugio temporal a mexicanos desplazados y da acompañamiento espiritual y emocional muy especialmente a las comunidades que perdieron sus capillas o templos dañados por los sismos de septiembre; y, al mismo tiempo, reúne fondos para el sostenimiento de religiosas misioneras, la reconstrucción de casas destruidas en Nínive y el sostenimiento alimenticio para niños desplazados por la guerra en Medio Oriente.

“Se hace fuera de casa lo que se enseña dentro”, parece ser la motivación y el mensaje que quiere dar aquella fundación. No son los únicos católicos que se comprometen doblemente en estas fechas: parroquias y comunidades religiosas hacen un esfuerzo extra al finalizar el año, quizá porque el frío desnuda las dolorosas realidades que padecen millones de personas o porque la conclusión de año exige un balance de nuestros errores y nuestros servicios realizados por el prójimo.

Los católicos no son los únicos que toman una actitud de mayor entrega en estas fechas. La comunidad musulmana en México, particularmente la que cuenta con presencia en Chiapas, robusteció su estrategia de ayuda humanitaria en las zonas devastadas por los terremotos de septiembre. Además de la reconstrucción de algunos centros de enseñanza del Corán, algunas comunidades islámicas mexicanas junto a la organización mundial Muslim Hands United for de Needy con sede en Inglaterra, relanzaron su campaña de asistencia humanitaria en las zonas del sureste mexicano destrozadas por los terremotos. La organización ha tenido conflictos en el pasado, pero en este rubro humanitario hay esfuerzo para atender comunidades vulnerables.

Por su parte, la presidencia del Área México de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (mormones) presentaron su informe de asistencia humanitaria en el 2017 y se abrió un capítulo especial para continuar con el servicio en México: “Los miembros visitaron las regiones afectadas por los terremotos… consolaron a los miembros y los alentaron a prestar servicio a sus vecinos. Las donaciones económicas de los fieles de esta iglesia crecieron en septiembre cuatro veces más que el promedio mensual”. Los fondos ayudaron a México y la hermana Jean Bingham adelantó que se continuará con la ayuda.

De manera particular, las iglesias evangélicas y cristianas también han aportado según sus posibilidades y en estas fechas organizan bazares, cenas y donaciones para aportar un poco de auxilio social y humanitario.

Como dice la Fundación ACN, la ayuda navideña de las iglesias y los creyentes no tratan sólo de poner ladrillos sino de reconstruir vidas y devolver vida a las comunidades. Es parte de las responsabilidades humanitarias que tienen los creyentes en medio del dolor de sus semejantes: compartir la esperanza, reconstruir el tejido social y permitirse crecer mientras se abajan a estas realidades terrenas.

@monroyfelipe

Anuario 2017

En el periodismo, como en la vida social, el ejercicio de la memoria es indispensable para crecer en perspectiva y análisis de la realidad. Por primera vez, hago en esta entrada un resumen de las noticias que, para su servidor, fueron de gran relevancia para la vida social y política del país. A su consideración: Anuario 2017 de información socioreligiosa en México.

 

ENERO

Tensión entre obispos y gobierno

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La inquietud social por la situación económica en el país por las decisiones del gobierno de Enrique Peña Nieto alcanzó a la Iglesia católica; la cual, a través de sus pastores hizo una severa crítica contra las autoridades mexicanas el 18 de enero: “¿Vivimos en un Estado pobre o tenemos exceso de corrupción y robo?”

Los siete obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social firmaron una carta dirigida a los representantes del poder público donde reclamaron al gobierno la distribución de la riqueza del país: “En nuestro país se encuentran las fortunas más grandes frente a los millones de empobrecidos por un sistema que nos ha hecho perder la capacidad de mirarnos con confianza”.

La misiva, firmada por los obispos José Leopoldo González, Carlos Garfias Merlos, Domingo Díaz Martínez, Jorge Alberto Cavazos Arizpe, Guillermo Ortíz Mondragón, José de Jesús González Hernández y Andrés Vargas, no pasó desapercibida por Presidencia de la República.

El 20 de enero, el presidente Enrique Peña Nieto solicitó una reunión para explicar a los religiosos “las perspectivas del 2017” y junto a sus secretarios de Gobernación y Hacienda, Miguel Ángel Osorio Chong y José Antonio Meade; los funcionarios dialogaron con el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el cardenal Francisco Robles Ortega; el nuncio apostólico en México, Franco Coppola; los cardenales mexicanos y los obispos miembros de los consejos de Presidencia y Permanente de la CEM.

Sería la primera vez del año que las críticas de los jerarcas católicos encendieron las alertas del gobierno federal. El secretario de gobernación tuvo que realizar una visita al nuncio Coppola después de que el enviado pontificio criticara la violencia (“No hay otro país donde se mate tanto como en México“), la corrupción (“en México pudiera haber una similitud como en el caso de Italia donde el crimen organizado llegó al poder“) y el control que el narcotráfico tiene sobre gran parte del territorio nacional (“En este país, las fuerzas públicas no tienen el control del territorio; éste lo tienen otros“).

 

FEBRERO

Vizguerra, de refugiada en Iglesia a influyente activista

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En febrero, Jeanette Vizguerra, migrante mexicana y madre de cuatro hijos (tres nacidos en territorio norteamericano), se volvió un ícono de los efectos que las políticas anti migratorias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario norteamericano prácticamente forzó a las ciudades santuarios a entregar a sus ciudadanos indocumentados mientras éstos realizan trámites ante las autoridades migratorias.

Vizguerra, ante la posibilidad de que el Servicio de Inmigración de EU la deportara, encontró refugio en la Primera Iglesia Unitaria de Denver donde permaneció cuatro meses y desde donde se convirtió en una vocera importante del movimiento a favor de la integración de los migrantes indocumentados en la sociedad norteamericana.

La activista no sólo fue incluida en abril siguiente como una de las cien personas más influyentes del mundo según la revista Time, la mexicana de 45 años logró que la comunidad religiosa de la Primera Sociedad Unitaria de Denver (el nombre oficial de la iglesia unitaria-universalista) redoblara las actividades de la feligresía para comprender, estudiar y apoyar humanitariamente a los migrantes y refugiados. La congregación creó el “Proyecto Inmigrante” que involucra actividades de justicia social, justicia racial, refugiados, migrantes, pobreza y violencia; todo orientado a la atención de indocumentados. El templo y la iglesia unitaria se volvieron un centro de atención jurídica y defensoría social animada por Vizguerra en cooperación con el abogado Aaron Hall, especialista en asuntos migratorios.

Acciones como estas, en ambos lados de la frontera y principalmente de organizaciones con principios humanistas y cristianos, lograron que -a pesar de las amenazas xenófobas del presidente Trump- en este 2017 se deportaran menos migrantes centroamericanos y mexicanos que en el último año de gobierno de Barak Obama.

 

MARZO

Bergoglio cumple cuatro años de pontificado

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El 13 de marzo del 2017, el argentino Jorge Mario Bergoglio cumplió cuatro años de presidir la cátedra de san Pedro. Un pontificado intenso si se pone en la balanza la cantidad de notas periodísticas que hablan sobre él, de sus discursos y su participación en el ámbito político-diplomático. Francisco ha firmado dos encíclicas y dos exhortaciones apostólicas, diecinueve motu proprio que se traducen en nuevos estatutos para varias oficinas vaticanas y, según el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, coordinador del Consejo de Cardenales, ya se han logrado dieciocho reformas a la Curia romana que establecerán la base de la nueva constitución del gobierno de la Iglesia católica.

El pontificado de Francisco es el primero del siglo XXI que ya no debate en las fronteras culturales ideológicas tradicionales, pues los desafíos contemporáneos ya no pueden enfrentarse a través de contingentes abanderados o uniformados; hoy, la dignidad y la salvación de la persona (objetivos centrales de la cristiandad) ya no dependen de gremios ni de etiquetas sino de la universalidad que reside en el corazón etimológico del catolicismo.

En cuatro años de pontificado, Francisco realizó 20 viajes apostólicos fuera de Italia, sólo en el 2017 visitó Egipto, Portugal, Colombia, Myanmar y Bangladesh; además, confirmó su viaje a Chile y Perú para enero del 2018.

Aunque Francisco no escribió ninguna encíclica ni exhortación apostólica en el 2017; si declaró cuatro motu proprio que son los recambios institucionales que Bergoglio imprime en su reforma de la Curia. Una reforma que desea concretar a toda costa, incluso a pesar de las críticas, señalamientos y acusaciones que han recibido sus principales operadores a través de escándalos mediáticos. El último del 2017: que el cardenal Rodríguez Maradiaga fuera criticado por recibir medio millón de euros anuales como gran canciller universitario mientras promueve el modelo franciscano de una Iglesia pobre y para los pobres; una crítica a la que Bergoglio salió al paso defendiendo totalmente a su aliado.

 

ABRIL

Primera jornada de oración por víctimas de abuso

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Luego que Francisco sugiriera que cada Iglesia local realizara una jornada de oración por las víctimas de abuso sexual, los obispos de México dieron su consentimiento para que dicha jornada tuviera lugar el 4 de abril en las instalaciones de la Universidad Pontificia de México.

Encabezado por Alfonso Miranda Guardiola, obispo auxiliar de Monterrey y secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el acto fue un momento de reflexión sobre porqué “los templos que deberían ser santuarios de protección a la vulnerabilidad” fueron utilizados para cometer este tipo de delitos.

Los fieles católicos reunidos en la Jornada pidieron justicia para las víctimas y, en nombre de los creyentes católicos, el obispo Miranda pidió perdón por los casos en los que algún ministro religioso fue el perpetrador de las agresiones sexuales o cuando alguna autoridad eclesial hubiere actuado de manera incorrecta al tratar los casos de pederastia: “Pedimos justicia para ustedes y le pedimos a Dios que no haya impunidad dentro de nuestra Iglesia en el tratamiento de estos delitos”.

La primera Jornada de Oración por las Víctimas de Abuso Sexual en México también fue el marco donde se dio inicio al Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección de los Menores; una iniciativa de la Iglesia católica del país para evitar futuros casos de abuso sexual.

 

MAYO

Agresión del sacerdote en la Catedral de México

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Mientras celebraba la Misa en el altar mayor de la Catedral Metropolitana de México, el sacerdote José Miguel Machorro, de 55 años, fue apuñalado por un joven de 28 años que fue capturado en el mismo lugar de la agresión.

Aunque el agresor se identificó en un primer momento como John Rothschild de nacionalidad extranjera, las primeras indagaciones revelaron que la verdadera identidad de criminal como Juan René Silva Martínez, originario de San Luis Potosí. El ataque se realizó con un arma punzo cortante con la que perforó la yugular y la espalda del ministro.

Tras una pronta y oportuna intervención hospitalaria, el sacerdote Machorro pasó algo más de tres meses en terapia intensiva bajo un permanente peligro de fallecimiento. Sin embargo, luego de una ligera recuperación, el ministro fue dado de alta y posteriormente trasladado a su pueblo natal en Puebla. Hacia finales de julio, Machorro presentó complicaciones médicas y fue trasladado de emergencia de vuelta a la Ciudad de México, donde finalmente falleció el 3 de agosto.

En cinco años, dieciocho ministros católicos han sido asesinados en México; y según el Centro Católico Multimedial, en 2017, más de 800 sacerdotes recibieron amenazas de muerte. El 5 de julio, la muerte de otro ministro confirmaría a México como el país -sin guerra- con más bajas de ministros. El sacerdote Luis López Villa, de 7 años, fue asesinado en su parroquia de Los Reyes La Paz, Estado de México.

 

JUNIO

Cardenal Rivera Carrera presenta su renuncia canónica

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El 6 de junio, el cardenal arzobispo de México, Norberto Rivera Carrera, cumplió 75 años; un momento singular toda vez que es la edad en la que los obispos católicos deben presentar su renuncia al Santo Padre, quien después habrá de valorar si la acepta de inmediato o si considera que el obispo aún puede realizar la función como maestro, gobernante y celebrante de su diócesis.

La presentación de la renuncia de Rivera, sin embargo, causó un revuelo en México toda vez que es el prelado católico más conocido y de mayor influencia en el país, tanto para la feligresía católica como con las instituciones públicas, las empresas y las organizaciones sociales.

Rivera Carrera, originario de La Purísima, Tepehuanes, realizó su formación sacerdotal en Roma y fue ordenado presbítero por el papa Paulo VI en la Basílica de San Pedro. Inició su ministerio eclesial en la Arquidiócesis de Durango y posteriormente en la Universidad Pontificia de México. El papa Juan Pablo II lo nombró obispo de Tehuacán, Puebla, en 1985, posteriormente lo promovió a la sede metropolitana de la Arquidiócesis Primada de México en 1995; y el propio Karol Wojtyla le confirió el cardenalato en diciembre de 1997. El arzobispo Rivera Carrera recibió a Juan Pablo II en sus dos últimas visitas a México y al papa Francisco en febrero del 2016.

Con 22 años al frente del gobierno de la segunda Iglesia más numerosa y poblada del mundo, Rivera Carrera deja un legado importante con la canonización del vidente de Guadalupe, san Juan Diego; un seminario para católicos hispanos en EU; y la Plaza Mariana en la Villa de Guadalupe. El 7 de diciembre, Francisco aceptó su renuncia y lo nombró Administrador Apostólico.

 

Fallece histórico líder de católicos libaneses: Antonio Chedraoui

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El 14 de este mes vio partir a Antonio Chedraoui Tannous, arzobispo metropolitano de la Iglesia Ortodoxa de Antioquia en México, Centroamérica, el Caribe y Venezuela, quien murió a los 85 años y cuyos servicios fúnebres en el Estado de México estuvieron visitados por altas personalidades políticas y económicas del país.

A sus exequias realizadas en la Catedral de San Pedro y San Pablo, en el municipio de Huixquilucan, asistieron el presidente de la República, Enrique Peña Nieto; el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño; el de Energía, Pedro Joaquín Coldwell; el jefe de la oficina de la Presidencia; y el subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, Humberto Roque Villanueva.

El líder religioso de la comunidad libanesa, nacido en Trípoli en 1932, radicó en México desde 1966, obtuvo su nacionalidad mexicana en 1994.

 

JULIO

Tachan de ‘hereje’ al Papa

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Firmada el día de Nuestra Señora del Carmen, la carta “Corrección filial contra la propagación de herejías” en la que un oscuro grupo de católicos disgustados con el magisterio del papa Francisco reclamaron que el pontífice argentino favorecía la divulgación de doctrina anticristiana, dio varias vueltas al mundo.

La carta reclama a Francisco: “Santo Padre, el ministerio de Pedro no le ha sido confiado para que Usted pudiera imponer doctrinas extrañas sobre los fieles” y rápidamente fue criticada por varios círculos católicos, pero también otros decidieron apoyar el extrañamiento que se le hacía al pontífice.

Para el domingo 24 de septiembre, la lista de signatarios de la “Correctio filialis” tenía 62 nombres, incluyendo al obispo Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X – FSSPX, más conocidos como lefebvristas o lefebvrianos y a inicios de octubre la lista de firmantes incluía a más de 140 nombres. Sin embargo, varios de esos firmantes eran falsos, como le sucedió al director del portal de noticias católicas ACI prensa, Alejandro Bermúdez, quien solicitó a Joseph Shaw, profesor de la Universidad de Oxford y promotor de la carta, que lo retirara de entre los firmantes.

 

AGOSTO

Iglesia alerta sobre colapso sanitario en México

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A inicios de agosto la Iglesia católica en México y sus instituciones sanitarias afiliadas (que también participan de no pocas acciones a favor de la salud) advirtieron que las instituciones civiles y los centros de atención sanitaria “están comenzando a ser rebasados” por un fenómeno que podría colapsar en breve todo el sistema de atención médica y hospitalaria: las enfermedades crónico-degenerativas.

A través del estudio “¿De qué están muriendo los mexicanos?”, que publicó la Dimensión de Pastoral de la Salud de la Conferencia del Episcopado Mexicano, los agentes sanitarios de la Iglesia católica en México alertan a la sociedad que las enfermedades que actualmente están desencadenando un alto índice de muertes en el país son principalmente la diabetes, la obesidad y el cáncer.

La Iglesia lanzó la Campaña Nacional de Prevención de Pastoral de la Salud que es “una propuesta integral para evitar que las instituciones de salud colapsen”. El plan involucra tres fases donde se opta por la concientización, la activación y la transformación de la sociedad ante la enfermedad y la prevención. La campaña -dicen- podría contar con el gran apoyo de todos los fieles católicos que ya participan en actividades de asistencia humanitaria. Son el principal recurso con el que cuenta la Iglesia católica.

Para quienes dudan de la capacidad técnica o profesional de esta área de servicio humanitario de los fieles católicos hay que recordarles que mientras el gobernador de Veracruz acusaba a su predecesor de facilitar la administración de medicamentos falsos a niños con cáncer, la Iglesia católica local implementó la campaña “Dónalos a Cáritas” como respuesta a las 250 solicitudes diarias de medicamentos que la población veracruzana hacía a los 52 centros de pastoral de la salud de la Arquidiócesis de Xalapa solamente.

 

SEPTIEMBRE

La Iglesia dona a damnificados de México

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Católicos de EU, Noruega, Corea, Francia, Alemania, España y hasta el Papa Francisco no dudaron un segundo en enviar simbólicos donativos económicos a las víctimas y damnificados de los sismos y huracanes en México.

Diferentes organizaciones católicas internacionales metieron el hombro para atender la emergencia humanitaria y el proceso de reconstrucción de las comunidades afectadas por los fenómenos naturales.

Tras la temporada de huracanes y el fatídico terremoto en el sureste mexicano a inicio de mes, los católicos mexicanos donaron más de un millón y medio de pesos a las instituciones de acción social Cáritas, en el primer domingo después de las tragedias; pero además, los organismos de caridad cristiana en Estados Unidos como Catholic Relief Services y World Vision, así como estructuras episcopales, diocesanas y de congregaciones religiosas de las Iglesias católicas en Alemania, Noruega, España, Francia, Corea del Sur y la comunidad de los Misioneros del Espíritu Santo también se comprometieron a levantar hogares y donar fondos para la emergencia y la reconstrucción.

Con el terremoto que sacudió el centro del país el 19 de septiembre, todos estos organismos y otros más (como Adveniat y ACN de Alemania) dirigieron aún más recursos para la emergencia. Incluso el Papa Francisco donó de su propia limosnería vaticana 100 mil dólares para que la Iglesia mexicana apoye en la reconstrucción.

 

OCTUBRE

Tres nuevos santos de México

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El papa Francisco realizó el 15 de octubre una de las ceremonias más importantes para los católicos mexicanos: la canonización de tres niños indígenas tlaxcaltecas que murieron defendiendo su fe en los albores de la Evangelización en el siglo XVI.

Cristóbal, Antonio y Juan se convirtieron así en los primeros santos mártires de América.

Cristóbal nació hacia 1515, fue el hijo mayor del cacique principal de Tlaxcala y alumno de los primeros frailes misioneros. Su padre lo apaleó, incineró y apuñaló en el corazón por practicar la fe cristiana. Antonio y Juan fueron golpeados hasta morir; el crimen lo cometió un pueblo enfurecido porque los niños habían destrozado a sus dioses.

Con su canonización, estos mártires indígenas mexicanos pueden ser llamados santos y venerados en todo el mundo católico como ejemplos de una fe que soporta el castigo y la muerte demostrando las virtudes cristianas heroicas en las situaciones más extremas.

 

NOVIEMBRE

Católicos libaneses entronizan a nuevo arzobispo 

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Monseñor Ignacio Samaán (Siria, 1975) recibió la sede catedral y su entronización como nuevo Arzobispo Metropolitano para México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe el 5 de noviembre.

Presidió la ceremonia de entronización Su Beatitud Patriarca Juan Décimo, la cual tuvo lugar en la Iglesia de San Jorge, en la colonia Roma de la Ciudad de México. El nuevo arzobispo tiene la encomienda de velar por el cuidado espiritual de los emigrantes de Líbano y Siria y de sus descendientes, que han decido conservar su fe y los rasgos fundamentales de su cultura religiosa; principalmente ante situaciones de persecución religiosa que enfrentan los cristianos en Siria o Irak y los secuestros y asesinatos que han enfrentado en Oriente Medio.

Entre los asistentes a la ceremonia religiosa estuvieron Humberto Roque Villanueva, Subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos de SEGOB; el obispo de la Iglesia Maronita Georges Saad; el obispo Alejo Pacheco Olvera, de la Iglesia Ortodoxa en América OCA; numerosos sacerdotes y destacados integrantes de la comunidad libanesa en México.

 

DICIEMBRE

Cardenal Aguiar, nuevo primado de México

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El 7 de diciembre, la Santa Sede informó que el papa Francisco aceptó la renuncia del arzobispo primado de México, el Cardenal Norberto Rivera Carrera, tras 22 años de servicio en la Arquidiócesis de México.

Para la sede catedral más importante de México, Bergoglio eligió al Cardenal Carlos Aguiar Retes, nayarita de 67 años, que lideró buena parte de la Iglesia católica en el Estado de México, primero como obispo de Texcoco y más tarde como Metropolitano de Tlalnepantla.

Aguiar Retes ha sido obispo de Texcoco, arzobispo de Tlalnepantla, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y presidente de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM); desde su servicio eclesial, Aguiar ha participado en el desarrollo de una pastoral misionera para México y el continente, principalmente en el pontificado de Benedicto XVI junto a quien fuera el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, hoy papa Francisco.

Ha sido el propio Bergoglio quien distinguió a Aguiar Retes con el birrete cardenalicio y ahora le confía la grey de una iglesia masiva y muy compleja que tiene ante sí retos monumentales como la relación con las instituciones políticas y económicas que hacen sede en la Ciudad de México, así como la organización de una actitud pastoral que logre dialogar desde la llamada ‘nueva evangelización’ con las contrastantes culturas presentes en la megalópolis.

La Arquidiócesis Primada de México es la segunda diócesis del mundo más poblada y con más católicos; para atender a los más de 8 millones de fieles, desde los años ochenta, la arquidiócesis está organizada en ocho vicarías episcopales con un obispo auxiliar a la cabeza, 52 decanatos y más de 650 parroquias. En el territorio del arzobispo –que también es custodio del sagrado ayate de San Juan Diego donde se hace presente la Virgen de Guadalupe- se encuentra la Basílica de Guadalupe, la Secretaría de la Conferencia del Episcopado Mexicano y las casas provinciales de la gran mayoría de las congregaciones religiosas masculinas y femeninas con presencia en el país.

 

 

Cardenal Aguiar: reto intelectual de la populosa capital

7674256008_baf35a9e4f_oQuizá nunca se agoten las especulaciones políticas del arribo del cardenal Carlos Aguiar Retes a la sede primada de la Arquidiócesis de México, pero los verdaderos retos pastorales de quien toma las riendas de una ciudad casi surrealista permanecen sin que les preocupen los largos análisis.

Si bien el cardenal Aguiar Retes adelantó que encarará el aparente nudo gordiano que representa la Iglesia de la Ciudad de México desde una actitud de misión, diálogo y escucha; la respuesta no es nueva ni es simple. Hacer presente la fe en forma de caridad y consuelo entre aquellos que les necesitan implica trabajo directo, personal y a ras de suelo.

En 1992 esas eran las conclusiones del II Sínodo Arquidiocesano de la Ciudad de México que encabezó el extinto cardenal Ernesto Corripio Ahumada: “Este anhelo de la Iglesia, llegar al corazón humano por medio de la evangelización de la cultura […] supone asumir ese fenómeno de ‘la gran Ciudad’: la Megalópolis; con todas sus características negativas y positivas. La pastoral exige una evangelización encarnada, capaz de revisar todos sus métodos, formas y expresiones acostumbradas hasta ahora, para responder a las múltiples y variadas necesidades de los grupos, su vida y ambientes”.

Ha pasado un cuarto de siglo desde aquel anhelo y, por supuesto, muchas cosas han cambiado. No sólo hay diversidad de culturas y diferentes problemas conocidos en la megalópolis; también hay un pulso de cambios que dificultan incluso darle seguimiento desde las instituciones a las delicadas y profundas transformaciones de las personas, las familias y sus relaciones sociales.

No sólo las instituciones políticas, mediáticas o sociales tienen problemas de seguirle el paso a estos cambios culturales; también las instituciones religiosas son incapaces de albergar en sus modelos tradicionales a la gente que ya no siente las condiciones de existencia, espacio o trascendencia en sus vidas.

Tiene razón el cardenal Aguiar Retes al retomar los planteamientos del papa Benedicto XVI sobre “el cambio de época” que supone el disenso y confrontación de valores en la conducta social; sin embargo, hay que advertir que dicho cambio en México tiene efectos paradójicos, muy particularmente en la capital donde confluyen no sólo las últimas influencias culturales sino donde se imbrican sobre una acrisolada costra de tradición que se reafirma ante infundados temores.

El riesgo sería creer que se camina al ritmo de las transformaciones cuando lo que se promueve es una insensata carrera hacia viejos estereotipos y representaciones anacrónicas que paulatinamente ganan terreno. Aguiar Retes lo tiene presente y lo explica en un nivel filosófico: “Hay fractura del consenso de valores que sostienen la cultura”; es decir, no todas las personas que construyen la cultura comparten hoy los mismos valores. Incluso, muchos de los valores en los que la gente común sustenta su vida cotidiana en ocasiones son equidistantes, mutuamente excluyentes.

Es cierto que la Ciudad de México registra los personajes más seculares, el diálogo cultural irreligioso más profuso y ha transformado a sus últimas generaciones hacia una mayor independencia de los valores católicos-cristianos en la toma de decisiones. Pero sería ceguera funcional el no ver el fenómeno religioso masivo y popular del día de San Judas Tadeo; la multitudinaria y mediatizada Semana Santa en Iztapalapa; la enraizada y transgeneracional presencia del Niñopa en Xochimilco o la incesante e inexplicable peregrinación de fieles al Santuario de Guadalupe. La religiosidad se expresa en los pueblos originarios que fueron aislándose entre los ejes viales o las zonas industriales; en las ancestrales colonias que se edificaron junto a sus parroquias; en las periferias que han recibido cíclica asistencia de los conventos y sus religiosas. En fin, la complejidad no se agota en filiaciones políticas o ideológicas.

Por supuesto, son inevitables las lecturas en clave política que analistas hacen del traslado del cardenal Aguiar Retes a la sede de la Ciudad de México; lecturas politiqueras que, por otro lado, hemos aprendido a desconfiar gracias al bajo nivel de discurso al que nos tiene acostumbrados la clase política. No se pueden desdeñar, pero tampoco representan todas las aristas sociales y culturales que implican los cambios de personalidades al frente de grandes responsabilidades.

Resulta un simplismo ofensivo y es el típico error del analista de escritorio el mirar por encima las cifras y lanzar sentencias que nada aportan. La realidad de la Iglesia en la Ciudad de México y la zona conurbada (donde está no sólo la arquidiócesis de Tlalnepantla de donde Carlos Aguiar fue obispo sino la Provincia Eclesiástica más poblada y con más obispos residenciales del planeta) es de una complejidad absoluta, millones de personas que buscan comprender su existencia y trascendencia; millones más, que ni la buscan ni la necesitan.

Aún hace falta la evaluación sosegada de los 22 años del cardenal Norberto Rivera Carrera frente a la Ciudad de México en esta materia. Rivera dio seguimiento a lo planteado por los sacerdotes de la ciudad al final del siglo pasado; ofreció orientaciones pastorales cada año desde esta perspectiva y organizó una Gran Misión Guadalupana en el año 2000. En su planteamiento pastoral y administrativo secundó la idea de que la Iglesia capitalina debía “abrirse a una diversidad de culturas, tan disímbola en valores, tan abrumada y amenazada también por problemas de índole muy diversa”.

Sin duda, obispos auxiliares, sacerdotes y no pocas congregaciones religiosas reclaman a Rivera su estilo de gobierno, su personalidad, las malas decisiones en un par de obispos auxiliares, la distancia con los vicarios generales, los virajes gerenciales en las dinámicas económicas de la diócesis, la poca promoción del clero y vida religiosa local que ha sido -bien y mal- la primera línea de trabajo frente a los inmensos desafíos culturales y religiosos de la capital.

Pero ¿será allí dónde se perdió aquel ímpetu de los católicos defeños que llamaron a “reconstruir la calle, el barrio, el tejido social donde cada cual pudiera dar satisfacción a las exigencias justas de su personalidad”? ¿Fue sólo responsabilidad del primado y de su consejo episcopal? ¿Cuántas de las prioridades pastorales fueron realmente prioridades para cada sacerdote, religioso o congregación religiosa en la ciudad?

Esas son las principales preguntas que hoy seguramente debe estarse haciendo el arzobispo electo de México y, para responderlas, no hay como ir con cada uno de ellos a dialogar y preguntarles; escuchar el pulso de la diócesis; hacerse líder sí, pero hacerse hermano primero, procurar la amistad de una ciudad que aún no pierde del todo la fe. Dice Henri Nouwen en Camino a casa: “El amigo que puede estar callado con nosotros en un momento de desesperanza o confusión; puede estar con nosotros en un momento de tristeza y duelo; puede tolerar no saber, no curar, no sanar y enfrentar con nosotros la realidad de nuestra impotencia. Ese es un amigo al que le importa”.

@monroyfelipe

De ‘alianzas aberrantes’ y narrativa moral electoral

La conformación de las extravagantes amalgamas electorales rumbo al 2018 han despertado la somnolienta moralidad de periodistas y analistas políticos. Como quizá nunca, hoy se cuestiona a los partidos políticos y sus precandidatos sobre sus doctrinas y posicionamientos morales frente a las de sus nuevos compañeros de fórmula aliancista.

No sólo han reclamado al PAN la traición de sus principios -a los que consideran casi religiosos- con la alianza con Movimiento Ciudadano y PRD; también critican que la ideología “evangélica” del PES es irreconciliable con la moralidad jacobina y marxista del PT. Aún más, las ya clásicas críticas al líder de Morena han cambiado del carril del ‘peligro de facto’ a la autopista de la ‘locura inmoral’; y al candidato del PRI le cuestionan que sea el PRI el partido que lo arrope y posicione, como si él fuera mucho mejor persona que todos los priistas juntos.

Es como si quisieran mostrar a sus audiencias que periodistas y analistas conocen más a los partidos y a los políticos que lo que estos dicen de sí mismos. Toman la actitud de un padre que siente placer al decirle a su propio hijo que lo que hace es incorrecto. Olvidan que en la política -la descarnada búsqueda del poder- las razones pragmáticas anteceden a las ideológicas.

Entonces, ¿por qué hemos escuchado en estos días más análisis sobre el mundo de la moral que del campo de la política? ¿Por qué se enfocan en las diferencias que han declarado los políticos ante los medios y no en lo que realmente se configura en estos nuevos armatostes políticos de operación? Los politólogos hablan de congruencia ideológica en dirigentes partidistas cuando la única congruencia que vale en la política es perseguir, conseguir y administrar el poder.

Ya lo dijo con absoluto desparpajo el tercer presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson: “Comercio con todas las naciones, alianza con ninguna. Ese debería ser nuestro lema”.

¿En realidad importa si hay convergencia ideológica o no entre los partidos que van juntos para el 2018? Y sí, a todas luces es claro que no ¿qué sí debería interesarnos de estos amarres partidistas?

Las amalgamas -lejos de ser verdaderas alianzas- tienen como objetivo remediar una carencia que partidos y movimientos políticos notaron en las últimas elecciones: la construcción de estructuras operativas funcionales que definan en cada una de las etapas electorales lo que esperan los partidos.

Ningún partido en solitario tiene la capacidad operativa para vencer la estructura promotora, coercitiva y defensora del voto corporativo que recibe apoyo desde el gobierno independientemente del color que tenga. Los procesos, la jornada electoral y la disputa en tribunales de las elecciones en este año dejaron en claro este punto.

Aceptar o no, confiar o no en la narrativa moral que los medios plantean sobre los precandidatos y las plataformas de los partidos corresponde únicamente a los ciudadanos; no sólo para la emisión de su voto y el descanso de su moral obedeciendo a historias sobre quién es “más honesto”, “más congruente” o “más independiente” sino porque la moral ciudadana no puede preocuparse por las presuntas “doctrinales” partidistas, debe preocuparse de las luchas de las familias en medio de las injusticias, de la búsqueda de la dignidad ante las opresiones económicas y la garantía de la seguridad mínima de su existencia.

En síntesis: es sintomático que los medios se preocupen más de la moral de los políticos que de la moral de la ciudadanía, obliga a pensar que el último personaje en relevancia para el concierto democrático es el ciudadano.

@monroyfelipe