Entretenimiento

Colaborar con la oposición

Si hubiera alguna pregunta incómoda en la casa donde despacha el inminente presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sería: ¿Cómo colaborar con la oposición en la construcción de la cuarta transformación? La abrumadora, masiva y legítima victoria obtenida podría colocar a los morenistas en una posición de autosuficiencia que no ayudaría ni al país ni al movimiento político que bien puede configurar la política mexicana del siglo XXI.

Bien lo ha dicho AMLO: el próximo gobierno tiene potencial de transformar la nación y hasta influir en modelos políticos de otras latitudes. El tabasqueño no ha entrado en el despacho presidencial y sus resoluciones ya impactan la política exterior con los Estados Unidos; sin embargo, la realidad indica que independientemente del estilo que adquiera el equipo de López Obrador para atender la dinámicas del gobierno es inevitable colaborar con los partidos políticos, sectores y grupos que fueron y seguirán siendo oposición a su gobierno.

No es una tarea sencilla. Insisto, menos cuando los indicadores políticos dan ventaja absoluta a la administración: un gabinete aparentemente bien amalgamado y fuertemente leal, un cuerpo legislativo federal capaz de hacer avanzar las iniciativas del ejecutivo, un nuevo grupo de gobernadores y diputados locales que honrarían el pacto federal en favor de la cuarta transformación y, lo más importante, una legitimidad social que no se había visto en décadas.

Dicen los analistas políticos que a los anteriores presidentes (quizá desde Salinas de Gortari) terminaban legitimándose ante la opinión pública mediante la venganza contra líderes del viejo régimen: Salinas a Joaquín Hernández “La Quina”, Zedillo a Raúl Salinas, Fox a Napoleón Gómez Urrutia, Calderón a Manuel Espino y Peña a Elba Esther Gordillo. La búsqueda de legitimidad ha detonado las actitudes más extrañas de los presientes: desde engolar la voz hasta vestirse de militares, eso sin contar las malcalculadas guerras contra el narco, los sindicatos o la oposición.

Fue Peña el que permitió que su gestión fuera venciendo la tentación del enimismo: para sacar adelante las reformas estructurales debió colaborar con la oposición en el famoso Pacto por México. Pero si el Pacto solo requirió votos a granel por las iniciativas, lo que la Cuarta Transformación sugiere es una cooperación más profunda.

Así que Andrés Manuel tiene frente a sí el reto de emprender una búsqueda para incluir e incluirse en un trabajo con aquellos con los que no está de acuerdo, con quienes simplemente no confía.

Algo de esto reflexiona Adam Kahane en su libro Collaborating with the enemy, y por  desgracia una de las realidades mexicanas que desnudó la polarizada contienda electoral (más allá del clasismo y el racismo o la famosa aporofobia de Adela Cortina) fue el esa inadaptabilidad al cambio, el arrinconamiento desde  certeza moral o intelectual. La dureza y rigidez de las expresiones: “Yo estoy bien, aquel mal; nosotros estamos en lo correcto, ellos son los equivocados”.

No sólo es falta de respeto e intolerancia a las diferentes posiciones ideológicas entre los mexicanos, es hartazgo y ceguera: hartazgo de los errores de los demás, ceguera de los errores propios.

El país aún transita por sentimientos de inconformidad, polarización y descalificación constante de lo que no estamos acuerdo, no nos agrada o no confiamos. Es necesario cambiar la perspectiva para colaborar positivamente a pesar de esta situación. Kahane apunta que en situaciones de tal tensión o polarización, el entuerto se puede resolver de cuatro maneras: salirse del sistema, adaptarse, forzar una solución o, finalmente, colaborar.

Salir del sistema es eludir (es el quinazo de siempre), adaptarse es no cambiar nada y forzar una solución se parece al malogrado Pacto por México. Colaborar es realmente lo único que no se ha intentado en el país en materia de política interna, a pesar de que la ciudadanía ha dado cátedra de lo que eso significa especialmente durante las tragedias naturales.

Es preciso que comencemos a reconocer (lo deberá asumir el nuevo gobierno y los partidos políticos que se recuperarán de su humillante derrota) que México tiene necesidades conjuntas en las que se deben trabajar por la vía de la colaboración, dejando momentáneamente a un lado la rigidez ideológica o pragmática. La colaboración es el reto inmediato para atender desafíos concretos pero desde diversas aproximaciones. El país requiere que las cosas se lleven a cabo con sensación de urgencia, claridad, transparencia y bien común.

Hay una ventana de oportunidad de trabajar todos juntos, sin chivos expiatorios para variar.

Kahane llama a este tipo de trabajo: colaboración flexible. Encontrar flexibilidad para aceptar el conflicto y nuestra conexión personal en él, fomentar el diálogo desde la presencia y practicar tanto el involucramiento como el compromiso. No es un modelo de trabajo sencillo pero bien dice el filósofo: “Mientras más necesitamos la paz, más difícil nos resulta vivirla”.

@monroyfelipe

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Y ahora… la reconciliación

Reconciliación. Es la palabra más repetida tras la declaración que todos los candidatos y todas las instituciones hicieron al reconocer el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la presidencia. Tienen razón: México necesita reconciliación. Pero la ha necesitado desde hace décadas por diversos motivos y no todos de índole política: por la violencia e inseguridad, por la corrupción e impunidad, por el utilitarismo cultural y económico, por la segregación social y la esquizofrenia moral.

El triunfo de López Obrador parece absoluto, los datos preliminares parecen asemejarse a lo que las encuestas dijeron a lo largo de la contienda: No sólo aventajaba a sus opositores, los superaba por un gran margen. Había un escondido clamor popular que fue difícil interpretar para ciertas instituciones y organizaciones, para diferentes grupos sociales que no sólo manifestaron su oposición al candidato tabasqueño y a sus ideas sino que bordearon la frontera del insulto contra él y contra sus simpatizantes.

Pero López Obrador tampoco está libre de este pecado. El señalamiento fácil de sus críticos como malquerientes, miembros o marionetas de una mafia inmoralmente poderosa también exige camino de perdón, reconciliación y proceso de paz.

El primero de julio del 2018 ya se ha convertido en un día histórico para la nación mexicana; no sólo por el triunfo de aquel que buscó tres veces la silla presidencial o porque México tendría el primer presidente de su historia emanado de la oposición de izquierda, sino porque la participación ciudadana en la jornada electoral superó las expectativas, porque a pesar de la gran convulsión social, el proceso electoral transitó con moderados exabruptos y, principalmente, porque las instituciones que llamaron ‘loco’, ‘demente’ y ‘peligro’ a López Obrador, fueron las primeras que extendieron su mano de apoyo, reconocimiento y respeto a aquel que las masas prefirieron con su voto. Algo parece que ha cambiado en esta larga y dolorosa tensión maniquea en la que se había instalado la conciencia mexicana.

Diría Chesterton que uno envejece para el amor y para la mentira pero nunca para el asombro. Y lo que ha sucedido es un asombro en toda regla. Los estrategas militares siempre recomiendan que tras una lucha encarnizada hay que replegarse para fortificar las posiciones pero la reconciliación exige una práctica más audaz: perdonar, descalzarse para andar por lo agreste, saberse vulnerable, necesitado de amistad y armonía.

Por supuesto, hay otro camino; el de la vanidad absoluta, el de la autosuficiencia. Pero ya lo dice el adagio: “Cualquier cosa que uno crea por sí mismo, lo aprisiona”. Y nada puede ser peor en estos momentos que apertrecharse en las seguridades del egoísmo. La ciudadanía lo ha comprendido: Ha cumplido con su responsabilidad al salir a votar, pero ahora falta la vigilancia de las autoridades, la participación en el servicio ciudadano y comunitario, el compromiso ético frente a los desafíos políticos y el combate a las degradaciones morales que deben ser revertidas como la violencia, la corrupción y la impunidad.

@monroyfelipe

Lecturas pamboleras

noticia-130222No voy a engañarlos, el futbol es el pretexto en las lecturas siguientes. Lo que realmente hay que saborear detrás de los trabajos de estos escritores en su aproximación a este fenómeno deportivo, no son los goles, las reglas ni las estadísticas del popular balompié, es reconocer ese poder irresistible de la pasión humana que se expresa en los márgenes del deporte más humilde y más tiránico que ha inventado hasta ahora la humanidad.

Escribir entorno al futbol es una de las actividades más ingratas y limitadas; no importa la belleza ni el equilibrio ni lo salvaje ni lo intrépido que pueda ser un texto sobre el futbol, el peor drible del más torpe de los jugadores en el más inapropiado de los momentos durante el más lánguido de los partidos puede ser más elocuente que todo un estilo narrativo o todo el esfuerzo del literato pambolero por provocar un ápice de emoción en sus lectores.

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En Las llaves del reino, el escritor argentino y periodista deportivo, Eduardo Sacheri expresa: “Esté bien o mal, el fútbol para mí es, también, eso. Una llave que conduce a lugares más profundos. Más importantes. Probablemente yo sería un hombre más profundo, más digno, más cabal, si pudiese entrarle a los temas importantes de la vida y de la muerte sin mediaciones, sin rodeos y sin antecámaras. Aunque, si quiero ser benévolo conmigo mismo, puedo conformarme y agradecerle al fútbol actuar como una puerta, un territorio conocido, una zona feliz de mi vida en la que puedo sentirme en casa. Y una vez allí, en esa casa segura y conocida sí, abrir esas puertas necesarias donde habitan, a veces, el dolor y la tragedia”.

red4Es decir, el futbol como un vehículo que conduce a infinidad de experiencias o quizá a una sola, la necesaria.  Eduardo Galeano, en su extensa disección del balompié El futbol a sol y sombra, por ejemplo, reprocha a los críticos del futbol utilizar su esnobismo como vacuna de humanidad: “Como si hubiera gente señalada por el dedo de Dios, para decir cuáles son las alegrías permitidas y cuáles no”. El uruguayo es capaz de comparar al futbol con la divinidad y se coloca en el equipo de los piadosos: “Se parecen en la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales”.

red3En Cerrado por futbol, el mismo Galeano utiliza ese vehículo para explorar los marcos oscuros de la humanidad y su historia gracias al girar de este terrible esférico. De las historias más estremecedoras, aquella de los famélicos obreros ucranianos contra la poderosa Alemania de la segunda guerra mundial. Los jugadores de Kiev se crecieron después de que fueran amenazados con ser fusilados si ganaban a los nazis. Un contundente 4-1 a favor de Ucrania y una veintena de cadáveres ante un barranco reflejan el temple y orgullo que sólo el futbol es capaz de dar.

“El futbol es sencillo, pero es muy difícil jugar sencillamente”. Johan Cruyff

redaNo podemos pasar de largo las obras pamboleras de Juan Villoro (Dios es redondo, Balón Dividido y Los once de la tribu). En Balón dividido Villoro intenta explicar las razones y pasiones de su propia historia personal al experimentar el fenómeno futbolero: desde la intimidad de la relación de los padres e hijos en el estadio hasta las dinámicas económicas de las estrellas del juego. Es filosofía pura su interpretación lúdica, política y humanista del futbol: “Disputar por una pelota es una peculiar forma de estar unidos”. En Los once de la tribu, sin embargo, Villoro vuelve a la erudición sobre el futbol: una mezcla de lo que han dicho los protagonistas de la historia respecto al humildísimo deporte de anécdotas tanto anodinas como definitorias de la cultura futbolera.

Finalmente, en Dios es redondo Villoro explora la extravagancia de las escenas más costumbristas emanadas de la fiebre futbolera: la filosofía del triunfo, el sacrificado canje del dolor por el trofeo, los héroes debilitados, el delirio de la fama, la diferencia entre un triunfo amargo y una derrota dulce, psicología pura del futbol nutrida con datos exactos del fenómeno: “El juego sucede dos veces, en la cancha y en la mente del público”.

Galeano y Villoro intentan darle sentido al futbol, a sus personajes, exploran el juego desde ideas académicas y brillantes. Pero hay otros dos tipos de aproximaciones literarias al deporte: la periodística y la exclusivamente lúdica.

red5En los grandes ensayos periodísticos se encuentra La guerra del futbol del genial Ryszard Kapuscinski; más contemporáneo El futbol y la guerra: entre balas y balones de Luis Felipe Silva Schurmann que logra recrear pasajes históricos que no habrían sido como los conocemos sin el aderezo del balompié.

Pero donde la literatura se hace igual de grave y patética que el futbol es en los relatos breves, la ficción lúdica que explora con más naturalidad por qué fascina el futbol. Están los cuentos futboleros de Roberto Fontanarrosa como en Memorias de un wing derecho donde el escritor habla de la pasión desde la pasión misma: “Porque el fútbol es el fútbol. Esa es la única verdad. ¡Qué me vienen con esas cosas! Son modas que se ponen de moda y después pasan. El fútbol es el fútbol, viejo. El fútbol. La única verdad. ¡Por favor!”

Fontanarrosa es conocido por su humor sencillo, lleno de ingenuidad y de sentimiento, en ¡Qué lástima Cattamarancio! el autor juega con la posibilidad de la destrucción global a la mitad de un partido de futbol que ni siquiera es tan emocionante. Fontanarrosa usa el lenguaje simplón, de lugares comunes, apasionadamente lerdo, el hombre de barro haciéndose de oro puro mientras relata su hazaña, la exageración, la tierna devoción eterna a la camiseta, a los colores y al himno incoherente del equipo.

reda2Sachieri, por el contrario, usa sus cuentos como una vitrina de vidas ordinarias: “escribo de futbol… tal vez porque me seduce y me emociona lo que hay de excepcional y de sublime en nuestras existencias ordinarias y anónimas. […] En esas vidas habita con frecuencia el futbol” dice en su nota introductoria a La vida que pensamos.

Sachieri, en sus cuentos, recompone al juego desde la confrontación personal, de los enemigos que no están en la cancha, de la imposibilidad ontológica de cambiar el bando, del tremendo peso que dejan las decisiones absolutas que sí importan en la vida como elegir un equipo o participar involuntaria pero dócilmente de ese fenómeno que es el futbol porque en el fondo se trata “de esos nudos de la historia que, para cuando uno nace, ya están anudados”.

@monroyfelipe

Tom Wolfe: el explorador del estilo

wolfeas.jpgIrónicamente, la noticia de la muerte del ícono del periodismo internacional, Tom Wolfe, aterrizó en el universo de información este 15 de mayo justo con los métodos y elementos periodísticos que el escritor pensó habían envejecido terriblemente. Si hay alguna aportación brillante que el oficio periodístico debe homenajear a este escritor norteamericano en este siglo digital es justamente la reflexión sobre el ‘nuevo periodismo’ y cómo la narración inteligente de los acontecimientos puede salvar a una profesión que, como muchas otras, está amenazada por robots y la inteligencia artificial.

Con cierta unanimidad, tanto el gremio cultural como el periodístico coinciden en que Wolfe fue el padre del nuevo periodismo, no sólo por ejercerlo, sino por descubrir ese estilo en los perfiles de otros periodistas que hacían crecer el oficio con las herramientas de la literatura. Wolfe, sin embargo, fue el primer sorprendido de los estilos periodísticos que fueron naciendo en la década de los 60 en revistas especializadas y en las redacciones de audaces diarios para la época: “Al principio no logré entenderlo, francamente”: narraciones íntimas sumamente detalladas, digresiones personales,  adornos metafóricos, escenarios crudamente explicativos y descripciones llenas de una franqueza inquietante. Estilos que rompían con todo lo que se hacía bajo la fórmula clásica de jerarquización de información norteamericana de las cinco w’s (what, who, when, where, why); Wolfe advirtió que el lenguaje periodístico tradicional no alcanzaba a relatar todos los matices de las historias y entrevistas pero contempló con satisfacción cómo el oficio periodístico comenzaba a cobrar una dimensión estética.

Esta audacia cultural y literaria –pensaba Wolfe- podía ser el remedio a los efectos soporíferos que los diarios proponían a su público lector pero también una oportunidad creativa para que los buenos reporteros no terminaran sus días como malos columnistas. El nuevo periodismo, para el escritor, era la ventana que abría el viciado ambiente de un periodismo que no podía sorprender a nadie, del periodismo “que sólo hacía lo que se esperaba de él”.

“Al mentir se puede engañar siempre a alguien pero revela una gran verdad: Que eres débil”: Tom Wolfe

Han pasado 50 años de este ‘descubrimiento’, de la audacia del gremio periodístico a traspasar las barreras de lo ‘culturalmente correcto’ y, sin embargo, en este 2018, ningún medio digital informó la noticia de la muerte de Wolfe intentando siquiera un deferencia o un reconocimiento a ese nuevo periodismo que elevó a alturas literarias un oficio despreciado muchas veces por la cultura y la historia. El peor homenaje a este tremendo escritor fueron los obituarios genéricos y las notas inmediatistas y superficiales de su fallecimiento; con todo, en cuanto los audaces logren dar orden a su mirada de este acontecimiento se estarán proponiendo lecturas más atractivas de la vida, obra, genio y figura de Tom Wolfe.

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‘El nuevo periodismo’, una propuesta audaz

Wolfe exploró los estilos periodísticos de la mano de la narración y la creatividad, del exhaustivo trabajo de recuperación de datos, de la incómoda observación del perfil de la historia; el periodista en este terreno es un personaje que se implica, se compromete con los fenómenos sociales hasta el más nimio detalle.

 

No es una tarea fácil pero tampoco imposible, el propio Wolfe consideraba que “con frecuencia le resulta más fácil a un reportero penetrar una situación delicada de lo que él mismo u otra persona pudiera imaginar”; el desafío radica más en las dinámicas del medio que en la exposición frente a la costra social: La franqueza del trabajo periodístico puede poner en riesgo al propio medio. Esa es la audacia a la que incitó Tom Wolfe a varias generaciones de periodistas, a explorar nuevos estilos, a arriesgar la comodidad de la cotidianidad. El escritor sentenció que “el periodismo perfecto trataría constantemente de un tema: el estatus”; a las 10 de la mañana, en una redacción de noticias de la Ciudad de México nos enteramos de la partida de Wolfe y nos enfrentamos a dos opciones: mantener o trasgredir el estatus al que estamos acostumbrados.

@monroyfelipe

Infinity war: La balada del hombre triste

thanosAntes de todo, hay que reconocer que muy pocos fenómenos culturales son capaces de generar tanta expectativa entre las audiencias y consumidores como la construcción que el Universo Cinematográfico de Marvel (MCU) hizo de sus 18 filmes para culminar en la entrega Avengers Infinity war en este 2018.

El trabajo de los hermanos Russo no sólo debía dar redondez al trabajo de los anteriores directores a través de sus estilos particulares y sus propios mundos construidos junto a una docena de personajes que se han vuelto icónicos en la cultura pop del arranque del siglo XXI; también estaban obligados a construir un filme que hablara por sí mismo, que usara su propio lenguaje narrativo y que diera profundidad a un villano largamente esperado. Porque de eso trata el crossover cinematográfico más esperado de la historia: de un villano en su irrefrenable búsqueda.

No han sido pocos los expertos en cine que han destacado que en el lenguaje del MCU traslucen argumentos sobre virtudes que van emparentadas con el drama del héroe clásico: la amistad, la confianza en sí mismo, la rectitud, la entrega, el sobreponerse a la crisis moral, el sacrificio desinteresado, la persistencia en los ideales, la responsabilidad permanente y, por supuesto, el amor. Amor que abarca diferentes expresiones de este sentimiento: luchar junto al ser amado o por el ser amado, entregarse hasta el sacrificio por el amor a las virtudes humanas o por las creaciones del espíritu trascendente. En fin, héroes clásicos que obran en favor de la verdad, la justicia, la libertad, la paz, el bien colectivo y, en esta reciente entrega: el bienestar cósmico.

Pero en Avengers Infinity War finalmente conocemos al ser autárquico por antonomasia, el ser que se basta a sí mismo: Thanos. El creador de este personaje, Jim Starlin, no pudo darle un origen más colosal: hijo de un mentor eterno, nació en Titán, la inmensa luna de Saturno que recuerda precisamente al titán Cronos, recaudador del tiempo y de la libertad. En los comics, Thanos es un ser inteligentísimo que se da a sí mismo su poder y fortaleza; un individuo que, obsesionado con la ciencia y la filosofía nihilista, desea cortejar a la muerte para lo cual requiere las seis gemas del infinito que le darán un poder tan absoluto como el de la segadora de la vida.

En la versión cinematográfica de Marvel, sin embargo, Thanos es un concienzudo y tiránico salvador que ha llegado a convencerse –a fuerza de malas experiencias- de que el universo ha entrado en un desequilibrio autodestructivo y que, para remediarlo, es necesaria la muerte de la mitad de los seres del cosmos. Su motivación es el equilibrio: la muerte revela lo especial de la vida. El filme nos presenta a este Thanos, que vive un sentido de la piedad trastornado y la torcida compasión de un mortal que, de pronto, desea convertirse en una especie de deidad, un magnánimo defensor de lo creado pero no de lo posible.

Esto es lo que se encuentra en la línea narrativa de Infinty War, el cierre de una década de historias cuyos personajes centrales son los héroes en su periplo trágico. Héroes que, en el pasado, debieron despejar su egoísmo, comprender los valores del sacrificio; luchar por valores éticos y morales; enfrentar la corrupción de las instituciones; reconocer las fortalezas del adversario y las debilidades personales; aliarse en la adversidad; anticiparse al caos; y creer en el triunfo del bien sobre el mal. Todas estas historias, en su conjunto, son el primer acto de este épico crossover, Infinity war es la confrontación narrativa y la resolución final es realmente el clímax que siempre se buscó evitar.

[Y, a partir de ahora, revelaciones menores de lo que sucede en la película. Por lo que se deja a la personal decisión el continuar con la lectura.]

La presencia de una fuerza irrefrenable, Thanos dominando el poder de las gemas, sólo puede conducir a un destino posible (el Dr. Strange lo corrobora mirando en el futuro los más de 14 millones de desenlaces posibles). Hay dos guiños en el filme que anticipan el clímax, el final y la base de la narración futura: la obtención de la gema del alma sacrificando lo único amado y la –casi voluntaria- entrega de la gema del tiempo a cambio de preservar una sola vida. En ambos casos, se está hablando de lo mismo: el precio de la soledad. ¿Qué es mejor, tener un alma sin nadie a quién amar o controlar el tiempo sin darle posibilidad a alguien para vivir? En Infinity war, ganar conlleva una alta tristeza, padecer el desamparo, implica el destierro solitario en los páramos de los vencedores.

Ningún otro personaje en el universo de Marvel ha tenido que enfrentar tal decisión; de hecho, cada uno de los héroes ha lidiado en su propio fuero alguna lucha contra esta condición de villanía, pero Thanos recorre el camino hasta el final: la azarosa aniquilación en la punta de sus dedos. ¿El resultado? Un hombre triste situado en el confín de la realidad que se ha creado, el gran contemplador del vacío, el celador de la ausencia.

Pero volvamos a la estructura narrativa para hacer la última valoración moral de estos diez años de universo Marvel. Dieciocho filmes a lo largo de una década son la preparación argumentativa, el primer acto; Avengers Infinity Wars es el desarrollo del conflicto central y el clímax del segundo acto. El canon narrativo exige un tercer acto que resuelva los efectos del apogeo pero ¿hay algo qué resolver? ¿Devolver la vida de los héroes caídos? ¿Regresar al orden previo? ¿A que todas las fuerzas estén dispersas nuevamente? Y, si se resolvieran, ¿quiénes juzgarán que ese escenario es el correcto?

En la tragedia griega ‘Las Euménides’ (la tercera parte de la trilogía de ‘La Orestiada’), las diosas de la venganza, que reclaman los crímenes de sangre, obligan a los dioses a instalar un tribunal para definir el destino del acusado; pero, cuando la votación queda empatada, prevalece el beneficio del culpable. Es decir, el bien sí triunfa aun cuando las fuerzas del mal estén equilibradas (y hay que recordar que Thanos busca el equilibrio). En el comic, Thanos Quest, el titán consigue el poder de las gemas sólo para demostrar que está a la altura de su amada ‘damisela muerte’; pero su poder finalmente es superior al de la muerte y por tanto no pueden coincidir. La conclusión es evidente: Thanos se petrifica contemplando el infinito, aguardando el momento de perder, porque la victoria es vacía cuando el logro es absoluto.

@monroyfelipe

 

Candidatos y obispos: caminos bifurcados

PAPA_TODOSLa semana pasada, los obispos católicos del país lograron convocar a los candidatos a la presidencia de la República para que éstos se apersonaran en su 105ª Asamblea Plenaria y expresaran de viva voz sus planteamientos políticos. Poco de lo ocurrido en la singular pasarela fue comunicado institucionalmente, excepto el mensaje que el cardenal arzobispo de Guadalajara, Francisco Robles, emitió a cada uno de los aspirantes en nombre de sus hermanos obispos, y lo que cada candidato quiso explicar de la reunión.

Justo antes de los encuentros, los obispos dieron un Mensaje al Pueblo de Dios donde plantearon la urgencia de hacer prevalecer las propuestas políticas por encima de las descalificaciones personales: “invitamos al compromiso por la transparencia, la legalidad, la honradez, la equidad, el dialogo, y la verdad, y  evitar la mentira, el fraude, la coacción, la simulación, la violencia, el engaño a los pobres con dádivas pasajeras y todo lo que desvirtúe la democracia de cuya construcción todos somos responsables”. El diálogo con los candidatos fue la oportunidad perfecta para hacer eco de estas exigencias ciudadanas pero, por alguna razón, los encuentros hallaron otros caminos, menos morales y más políticos.

El arzobispo Francisco Robles, que entró en su último semestre como presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, hizo un largo discurso donde presentó cinco “anhelos/compromisos” políticos de los obispos para el país y una reflexión sobre la situación actual de la nación; pero ya no habló de la “dignidad humana” ni el “compromiso por la paz y las causas sociales” de la que habían hablado esa misma mañana ante los medios de comunicación.

Sobre los anhelos (que incluyen el abatimiento a la pobreza, el sistema económico humano, el fortalecimiento del Estado derecho y la educación de calidad), el cardenal jalisciense expresó el deseo de que en México se respeten los derechos fundamentales: “principalmente, la libertad de conciencia y la libertad de religión”.

En el mensaje final de esa asamblea, los obispos habían solicitado buscar qué afecta la vida y la dignidad de las personas para así trabajar a su favor; pero a los políticos no se les mencionó que el derecho fundamental que la iglesia católica promueve y defiende universalmente es precisamente la vida humana. El propio Francisco, en su última exhortación apostólica Exultate et Gaudete reclama: “Se olvida que ‘no es que la vida tenga una misión, sino que es misión’”.

Es claro que la promoción del derecho a la vida ha generado más tirantez que acuerdos en el país; pero ese derecho a la vida es el que justamente mueve y conmueve al obispo de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, a dialogar con narcotraficantes para preservar la vida de sus fieles y de los ciudadanos. Dignidad de la vida humana que el Papa jesuita explica así: “Porque Dios está misteriosamente en la vida de toda persona, está en la vida de cada uno como él quiere, y no podemos negarlo con nuestras supuestas certezas”. Sin duda las libertades de conciencia y de religión son importantes, pero la dignidad de la vida como derecho humano fundamental es uno de los principales reclamos de los cristianos a las políticas públicas que permiten la muerte de tanta gente bajo condiciones de ignorancia, pobreza, indiferencia, miedo, amenaza, venganza o coacción.

En su primer mensaje, los obispos exigían que las campañas no debían engañar a los pobres con dádivas pasajeras; pero a los candidatos se les reconoció lo bien que se ha hecho: “En los últimos años hemos logrado conformar avances significativos en materia política, económica y social”; dijo Robles. Además, ¿por qué en su primer mensaje los obispos habrían pedido a los políticos que evitaran la mentira, el fraude, la coacción, la simulación y la violencia, si después iban a afirmar que en el extranjero causa “admiración… el manejo macroeconómico, la consolidación de instituciones democráticas y, por supuesto en algunos índices de salud, educación, vivienda, entre otros”?

Ante los políticos, los obispos afirman que México ha creado “un ámbito de instituciones creíbles en el contexto electoral” pero a la convocatoria sólo pudieron asistir Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Margarita Zavala debido a que las instituciones electorales han sido cuestionadas porque el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación avaló de último momento una candidatura presidencial idependiente (y  aún estudia otra más) a pesar de que el propio Instituto Nacional Electoral documentara la invalidez de las firmas ciudadanas que fueron presentadas como requisito para aparecer en la boleta electoral.

En nombre de los obispos, el purpurado jalisciense pidió que la realidad de exclusión que se vive en el país no opaque la mirada sobre el bien conquistado: “La crisis ética, hay que decirlo, no es exclusiva del gobierno, ni de nuestra Nación”. Y, aunque dijo que es un cáncer de la humanidad que se debe combatir; sólo México sigue perdiendo credibilidad global en el índice de percepción de corrupción realizado por Transparencia Internacional debido a que la mayoría de casos de escándalos de abuso de autoridad o corrupción en el país se reservan bajo leyes de confidencialidad. Por ejemplo, la PGR clasificó la información del caso PEMEX-Odebrecht que involucraba funcionarios de los últimos dos sexenios mexicanos cuando en Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y Panamá ya hay funcionarios corruptos en la cárcel o, por lo menos, bajo juicio público ciudadano. Sólo en Venezuela y México se ha impedido la investigación pública de estos hechos. Además, en el último sexenio, los casos de ejecuciones extrajudiciales (Tlatlaya y Tláhuac) han sido reservados al conocimiento público; los conflictos de interés del propio presidente Peña Nieto y algunos de sus más cercanos colaboradores han sido reconocidos en el extranjero pero desestimados por las autoridades nacionales; y las denuncias de desvío del erario público a través de transferencias a universidades (7 mil millones de pesos) o programas de apoyo al campo (3 mil 500 millones de pesos) no han sido atendidas por las autoridades federales.

En el mensaje, el cardenal Robles describió al jefe del ejecutivo ideal para la jerarquía católica: “Necesitamos un Jefe de Estado capaz de orientar con firmeza y suavidad los esfuerzos de la sociedad y el gobierno, con una mirada de largo alcance, en este marco nacional e internacional que nos desafía. Además de estrategias y modelos de gestión, requerimos de la configuración de presupuestos civilizatorios capaces de impulsar un desarrollo humano, sostenible, integral y solidario”. Sin embargo, en su Mensaje con ocasión del Proceso Electoral, los obispos invitaban a elegir “el bien posible”: “Hacer el bien posible significa impulsar lo que aporte al bien común, a la paz, a la seguridad, a la justicia, al respeto a los derechos humanos, al desarrollo humano integral y a la solidaridad real con los más pobres y excluidos”

Tras la reunión con los obispos, los candidatos sintetizaron los temas que abordaron en sus respectivos encuentros: Ricardo Anaya presentó su modelo de economía incluyente y se solidarizó con los obispos por los asesinatos de sacerdotes; José Antonio Meade dijo que se comprometió a combatir la pobreza y a fortalecer el Estado de derecho; López Obrador anunció que invitará al papa Francisco para que coopere en un diálogo por la paz; y Margarita Zavala comentó que “entendía perfectamente que un líder espiritual trate de calmar las cosas ante la debilidad del Estado”.

Al final, cada uno habló de lo que quiso porque se perdió una gran oportunidad de poner en el centro las búsquedas éticas y morales de la política, de contrastar la realidad, de hacer eco de lo que los católicos quieren de los liderazgos políticos: “trabajar comprometidamente por un México más próspero y pacífico, más solidario y participativo, más atento al rostro de los más pobres y menos cómplice de quienes los olvidan, los manipulan o los marginan”.

@monroyfelipe

Cine: The Square, farsa cúbica

sqEntre las nominaciones al Oscar a mejor película extranjera del 2017 se encontró el filme sueco The Square con el apellido en castellano “La farsa del arte”; no se llevó la estatuilla, pero es quizá una de las propuestas cinematográficas más audaces para explorar dos premisas que Orson Welles intentó probar en 1975 con su docu-drama F for Fake: el narrador no-confiable y la superficialidad del arte.

Esa es la propuesta del cineasta Ruben Östlund de presentar al exitoso Christian (Claes Bang), director del Museo de Arte Contemporáneo X-Royal en Estocolmo, quien está a punto de vivir un complejo periplo personal e institucional tras ser timado y robado a plena luz del día por alguien que pide ayuda. De hecho, la vulnerabilidad humana en el acto de pedir ayuda es el eje central de la película: un par de estafadores pide ayuda a Christian y terminan robándole la billetera y el teléfono celular, una mendiga recibe a regañadientes la caridad de un sándwich de pollo porque tiene cebolla, una mujer pide ayuda en un suntuoso banquete de bienhechores porque está a punto de ser ultrajada por un ‘artista’ cuyo performance es convertirse en un orangután, incluso el mismo protagonista parece necesitar ayuda a lo largo del filme, aunque su condición privilegiada parece colocarlo al final de las urgencias.

El museo tiene montadas un par de exposiciones de inquietantes artistas que parecen tener más aire caliente en la cabeza que de talento: un salón lleno de montículos de cemento y una inscripción en neón “You have nothing” y una video-instalación con el ‘artista’ mirando a la cámara sin alma, como un animal enjaulado. Mientras, fuera del museo, la vida está llena de estructura y riqueza, por ejemplo, el amor y la admiración que despierta Christian y un mono que pinta al óleo y en caballete prolijamente.

Sin embargo, es el montaje principal de The Square la línea temática que define la farsa del narrador no-confiable. En el filme, se trata de una obra de la artista Lola Arias que consiste en la instalación de un cuadrado luminoso sobre la plaza del X-Royal. La obra se autodefine como un lugar seguro para todo aquel que pide ayuda y paz. El juego de la doble-superficialidad del arte contemporáneo que propone Östlund comienza con la propia artista, que no es un personaje ficticio, sino la actriz y performer argentina Lola Arias que audicionó vía Skype para el papel de “Natalia” en The Square. Östlund decidió no utilizar el material grabado con Arias pero dejó el nombre de la artista para su artista ficticia del filme y, por si fuera poco, el cineasta ha insistido en que la obra de arte “The Square” es en realidad de la argentina provocando un fenómeno noticioso de escándalo, justo como el que lleva a Christian a las horas más oscuras de su periplo.

Esa fascinación ligeramente malsana de los medios de comunicación por la desgracia también está representada en The Square a través del personaje de Anne (Elisabeth Moss), una periodista que, a pesar de no ver lógica alguna en las explicaciones de Christian mantiene la idea de que él es interesante.

The Square es una comedia amarga, rebelde y sutil, que propone narrativas incompletas para que el espectador sienta justo lo que sucede cuando una sala de arte contemporáneo presenta “obras artísticas” que no son sino montículos de polvo a punto de ser sorbidos por el equipo de limpieza del propio museo o una caja de zapatos en medio de la habitación esperando ser llenada por algo; pero también, coloca en el centro la dificultad que tiene la persona para mantenerse cordial con la humanidad, para mantenerse verdaderamente altruista y hasta para entender que la tolerancia es una actitud que en ocasiones es simplemente imposible aunque sea políticamente correcta.

El filme es una provocación inteligente para desmontar los lenguajes pseudofilosóficos del ‘arte’ o hiper-trascendentales de los ‘artistas’ y los ‘conocedores’; y en la crítica está incluido el séptimo arte y el director mismo. Östlund actualiza el F for Fake de Welles y anticipa que será removido como la farsa que es, tarde o temprano. La escena inaugural, por ejemplo, es comedia pura: para colocar ‘el cuadrado’, la obra de la falsa Lola Arias, el Museo Real de Estocolmo debe remover la estatua ecuestre del rey Carlos XIV Juan, ilustre monarca de Suecia y Noruega que trajo paz y desarrollo a ambas naciones por casi medio siglo. Carlos Juan (nacido Jean Baptiste-Bernadotte) fue un militar francés proclamado príncipe y rey que llevaba un tatuaje que decía: “Muerte a los reyes”. La estatua, antes de ser removida vulgarmente hasta decapitar al amado rey, muestra el lema en sueco del monarca Carlos Juan (aunque nunca lo habló): Folkets kärlek min belöning (El amor del pueblo es mi recompensa).

Sí, acudimos a ver una farsa. Pero que conste que nos los advirtieron.

@monroyfelipe

Acelera Aguiar tres primeras reformas a Iglesia CDMX

En el marco de la Misa Crismal del Jueves Santo, el cardenal arzobispo de México, Carlos Aguiar Retes, explicó a los sacerdotes capitalinos tres grandes acciones que emprenderá de manera inmediata para lograr los primeros avances en una reforma integral y estructural de la Iglesia de la Ciudad de México: la creación de ocho Unidades Pastorales (UP’s) iniciales, el levantamiento de información administrativa para definir acciones para el sistema de salud y pensiones para sacerdotes y, finalmente, un conjunto de modificaciones al plan formativo del Seminario Conciliar de México, la cantera natural de sacerdotes para la capital.

Ante los sacerdotes que participaron de la tradicional Misa Crismal donde se bendicen los óleos que las parroquias requieren para diferentes servicios sacramentales a lo largo del año y donde los presbíteros renuevan su ministerio sacerdotal, el cardenal Aguiar Retes advirtió: “Necesitamos cambio de mentalidad, hay que trabajarlo”.

El arzobispo repartió un folleto en el que se explican en seis puntos las Unidades Pastorales (UP’s), que son la primera propuesta del cardenal para reformar la iglesia capitalina. En síntesis, son estructuras donde de cuatro a seis sacerdotes o párrocos comparten una casa común y organizan en conjunto la atención pastoral que pueden dar a la feligresía. Con la cohabitación de varios ministros en una UP, el arzobispo espera que mejore la calidad de vida de los sacerdotes, se concreten mejores estructuras de servicios y se aligeren los gastos con los recursos humanos.

Las UP’s aprovechan los recursos humanos, económicos y estructurales de las parroquias para coordinar mejor la pastoral en una zona geográfica específica y así un equipo de sacerdotes podría fortalecer sus actividades parroquiales como la enseñanza de la biblia, la preparación para bautismos, matrimonios, confirmaciones y primeras comuniones, el dispensario, la asistencia humanitaria, etcétera.

“No lo voy a imponer –aclaró el arzobispo-, vamos a ir ensayando en donde los obispos auxiliares me presenten una opción en cada vicaría”. Pero insistió: “Ese es el camino para la gran ciudad”. Actualmente, hay ocho vicarías territoriales, tres vicarías funcionales (pastoral, agentes y vida consagrada) y la vicaría de Guadalupe; y, según el informativo divulgado por el arzobispo, las UP’s podrían funcionar en colonias como Guerrero, Condesa o Santa Fe. “No los voy a obligar; sino, a partir de la voluntad, que entiendan los cambios y que quede muy claro que este es el camino”, explicó.

La segunda acción encaminada a la reforma de la iglesia capitalina es el levantamiento especializado de información en diferentes instancias administrativas de la Arquidiócesis Primada de México. El trabajo lo realizará la firma Ernst&Young (EY) a partir del 9 de abril y concluirá a finales de junio próximos; ante este anuncio el cardenal Aguiar aclaró a sus sacerdotes: “Ha aparecido en los medios que voy a hacer auditorías a las parroquias. Eso es falso, yo no dije eso, pero a veces se saca de contexto lo que se dice. Dije que vamos a hacer un levantamiento de información, semejante a una auditoría, pero no sólo en lo económico sino en todo lo administrativo, de las instancias diocesanas y vicariales. Eso fue lo que yo dije. Es imposible que se haga en las quinientas sesenta y tantas parroquias, eso nos llevaría años hacerlo, no es factible, ni siquiera pasó por mi mente hacerlo”.

La información conseguida por EY ayudará, entre otras cosas, a evaluar la administración de la iglesia capitalina y articular las actividades de cada vicaría y de la curia central diocesana; Aguiar adelantó que también ayudará a resolver el difícil asunto de la atención médica y las pensiones de los más de dos mil sacerdotes residentes en la Ciudad de México.

Finalmente, para el Seminario Conciliar de México, el arzobispo afirmó que realizará “una serie de reformas en cuanto a la formación sacerdotal”. Principalmente para ayudar a los nuevos candidatos al sacerdocio que, a diferencia del pasado, provienen de familias lideradas por madres solteras, padres separados o huérfanos: “tenemos que sanar muchas heridas, porque esos jóvenes sí tienen vocación, pero traen heridas y hay que adecuar la formación sacerdotal para curar esas heridas”, reconoció Aguiar.

La intención –dijo- es acompañar a los nuevos seminaristas para que un nuevo modelo de formación sacerdotal evite que, en el futuro, se incida en cuestiones como la pederastia. Además, Aguiar confirmó que los nuevos sacerdotes que salgan de ahora en delante del seminario, sí deberán vivir en las UP’s que ha propuesto.

@monroyfelipe

Semana Santa, entre la tradición y el simbolismo

Cada año, los católicos conmemoran la Semana de la Pasión de Cristo comúnmente llamada Semana Santa, la cual inicia el Domingo de Ramos y concluye el Domingo de Pascua o de Resurrección. Son los días conclusivos de la larga preparación que los cristianos hacen durante la Cuaresma para poder vivir la experiencia de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor con un espíritu abierto a los Misterios de la Redención.

Para fijar la Semana Santa en el calendario se sigue la tradición lunar hebraica de los tiempos de Jesús para la celebración de la Pascua (la fiesta judía que celebra la liberación del pueblo hebreo del dominio del faraón egipcio). La fórmula es la siguiente: primero se fija el domingo de Pascua de Resurrección que es el domingo siguiente a la primera luna llena que sigue al equinoccio de primavera. A partir del domingo se fija el triduo pascual que son del jueves al sábado inmediatos anteriores y el Domingo de Ramos, con el que inicia formalmente la Semana Santa. Del Domingo de Ramos se cuentan cuarenta días hacia atrás para fijar el Miércoles de Ceniza con el que inicia la Cuaresma que es ese periodo de preparación en el que se recomienda a los católicos renueven su compromiso cristiano a través de la conversión, arrepentimiento y de las obras de caridad.

En el marco de esta semana, los católicos expresan varios de los memoriales de la vida de Jesús a través de tradiciones que en cada país o cultura van adquiriendo. Por ejemplo, en México aún se conserva la tradición del Altar de Dolores, colocado el viernes anterior al domingo de Ramos, en el que se recuerda la profecía que el anciano Simeón hace a María sobre el destino doloroso de su hijo y las ‘siete espadas que atravesarán su corazón’. En algunas iglesias y casas particulares se erigen altares con la imagen de la Virgen Dolorosa, con banderitas doradas, naranjas agrias, retoños de trigo, esferas de cristal y vitroleros con agua de sabor que representan las lágrimas de la Virgen. En la Ciudad de México, los altares de Dolores más famosos y tradicionales se montan en el Barrio del Carmen, en San Ángel, al sur de la capital.

Comienza la Semana Santa

El Domingo de Ramos, los católicos acuden a su templo parroquial en procesión con las tradicionales palmas para que sean bendecidas y colocadas en sus hogares. Es un recuerdo de cómo recibió el pueblo de Jerusalén a Jesús, en medio de vítores y de alegría, aunque aquel iba montado en un burro. A los católicos esta escena les recuerda que el Salvador “no tiene una corte que lo sigue, no está rodeado por un ejército… quien lo acoge es gente humilde”, dice el papa Francisco en su meditación sobre este día y los símbolos que lleva.

Este domingo en la misa, se narra la parte central de la Pasión de Jesús. Desde la llamada Última Cena con sus apóstoles donde instituye la Sagrada Eucaristía hasta la muerte del propio Jesús en la cruz. Y a partir de este día, los católicos y las personas que profesan diferentes expresiones de credo cristiano conmemoran la Semana Santa con diferentes recomendaciones de sus obispos o pastores.

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Obispo Flores, descanso y reflexión 

Luis Artemio Flores Calzada, obispo de Tepic, explica en entrevista que los católicos tienen la oportunidad, durante la Semana Santa, de recordar el triunfo de Cristo sobre el mal y el pecado: “Que no se sientan sólo espectadores sino partícipes de esta experiencia, saber que son portadores de paz y amados por un rey que no impone, sino que conquista por el amor”. En parroquias y catedrales de México, por ejemplo, del lunes al miércoles santos se realizan meditaciones, rezo del Rosario y pláticas de formación sobre los Misterios de la Redención y la Pascua de Resurrección. El órgano oficial de la Arquidiócesis de México recomienda a los fieles católicos: “Cuando se habla de Semana Santa por lo general se piensa sólo en jueves, viernes y sábado santos, pero la llamada Semana Mayor también abarca lunes, martes y miércoles. Estos tres días nos dan la oportunidad de disponer nuestro espíritu para vivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo con verdadera fe y recogimiento. ¿Qué se recomienda hacer en estos días? Disponer nuestro espíritu y abrir el corazón para escuchar la Palabra de Dios. Reflexionar sobre la vida que nos ha regalado Dios. La meditación nos debe ayudar a entender dónde nos encontramos y hacia dónde debemos caminar, según la voluntad del Señor. Y aprovechar estos días para acercarnos al sacramento de la Reconciliación, donde se experimenta el gran amor misericordioso del Padre bueno que nos espera para darnos el perdón”.

El obispo Flores Calzada secunda: “Los que tengan oportunidad, pueden participar en la Eucaristía porque ahí se meditan los últimos días de Jesús antes de su Pasión; y los que no puedan asistir, les recomendaría empezar a leer la Pasión del Señor en cualquiera de los Evangelios. Y, finalmente, los que puedan acercarse al sacramento de la Penitencia, la confesión, es buen momento para hacerlo”.

Turismo sí, pero con reflexión y devoción

Del jueves al domingo santos se realiza el llamado Triduo Pascual y se siguen los pasajes bíblicos que más se representan en pueblos y parroquias como en el Santuario de la Cuevita en Iztapalapa que llega a convocar a más de un millón de turistas por año para ver la escenificación y representación de la Pasión de Cristo. Sin embargo, a lo largo de México, la gran mayoría de poblados realiza procesiones, representaciones con actores o con efigies de Cristo. Estas actuaciones o representaciones pueden estar acompañadas o no por los sacerdotes de cada localidad y, por ello, hay discordancias entre los textos bíblicos y los que emiten los actores; llegando en ocasiones a confundir entre lo tradicional y la palabra de las sagradas escrituras.

En las últimas dos décadas se ha incrementado la presencia de turistas y visitantes que, buscando experiencias de religiosidad popular, admiran y acuden a las representaciones del Viacrucis. Alex Pérez Cevallos, director general de la agencia de turismo Ideas Tours, revela: “Existe un despunte del turismo religioso. Las agencias de viajes en el exterior hoy organizan grupos bajo la denominación de peregrinaciones, las mismas que vienen acompañadas de un sacerdote. Desde nuestra experiencia, los países que nos han solicitado estos paquetes son Ecuador, Costa Rica, Colombia y Brasil”.

EB85619A-1F14-43FB-AFF7-E0AE576CBA2ADe los 47 mil 613 millones de pesos que en promedio deja como derrama económica la Semana Santa en los distintos destinos turísticos en México, una buena fracción de turismo acude a destinos de experiencia religiosa: “El 70% de los turistas latinoamericanos que recibimos y que visitan México vienen por la Virgen de Guadalupe; en los últimos años también el 2 de noviembre se ha convertido en una fecha emblemática pues atraen mucho las tradiciones. Desde nuestra experiencia cada vez más se dan a conocer otros destinos que ya son solicitados con más frecuencia, como el Cerro del Cubilete, San Juan de los Lagos y Zapopan”, explica el director de agencia turística.

Y es que la experiencia religiosa y el turismo no están peleados. El obispo Luis Artemio Flores es pastor de una amplia zona turística del país (Puerto Vallarta, Riviera Nayarita y San Blas) y recomienda: “En mi diócesis tenemos muchas zonas de vacacionistas; primero le digo a la gente de aquí que los atiendan y los reciban bien. Y a la gente que viene a las playas les diría que disfruten pero que, así como se dan tiempo para ellos mismos, para descansar, que se den tiempo para ir a los oficios litúrgicos, que son en la tarde. Sí podemos vivir la Semana Santa como turistas y también desde nuestro lugar”.

Entre el martes y jueves santo, los obispos celebran en sus catedrales con todo su clero el ritual de la bendición de los óleos y la renovación de promesas sacerdotales. Pero la celebración central del día es la Misa de la Cena del Señor donde se conmemora la institución de la Eucaristía y simbólico lavado de pies que representa el principal servicio de los cristianos a los necesitados: la caridad. El papa Francisco insiste: “Entre nosotros, no es que debamos lavarnos los pies todos los días los unos a los otros, sino que debemos ayudarnos los unos a los otros. Esto es lo que Jesús nos enseña”.

—¿Qué hay que comprender de los símbolos de los días santos señor obispo?

— El jueves santo tenemos la Cena del Señor y participamos de la institución de la Eucaristía, también tenemos el lavatorio de los pies que es otro signo que indica que aquel que quiera ser el primero, no debe ser dominador sino servidor de sus hermanos. El viernes participamos del Viacrucis meditando cuánto nos ama el Señor que aceptó la Pasión, la traición, los golpes y la muerte porque nos ama, reconocemos que esto que Jesús pasó es porque nos ama y para liberarnos de lo que nos hace daño y también para descubrir que también debemos entregar la vida, que podemos encontrar momentos duros difíciles en nuestra vida, pero debemos permanecer fieles como Cristo. Y, sobre todo, la liturgia de la tarde nos invita a meditar en la Pasión del Señor, en el trofeo, la Cruz. Porque la cruz, que era considerado un signo de maldición, se convierte en un signo de bendición porque Cristo con su cruz destruyó el mal. La Vigilia Pascual (el sábado por la noche) con todos sus símbolos como el fuego, que significa a Cristo emergiendo de la tierra, de las tinieblas venciendo la muerte y el pecado. Él surge como una luz que viene a disipar todo lo negativo. Y allí, al encender nuestro cirio pascual, significa que participamos en el triunfo de Cristo y con él disipamos las tinieblas e iniciamos una etapa nueva. El domingo de Resurrección debemos meditar qué hace el Señor desde la Creación hasta la Nueva Creación; es decir: de la esclavitud a la libertad, de la muerte a la vida. Esta creación es un mundo mejor, que pasa de la violencia a la paz, de los odios al amor. Es el significado de una Pascua que debemos realizar y después renovar nuestro bautismo como hijos de Dios. Es el triunfo y el encuentro con Cristo el Resucitado, por ello debemos ser actores no sólo espectadores de la Semana Santa.

Las autoridades eclesiásticas han insistido en los últimos años que la participación de los fieles en la Semana Santa no sólo debe ser tradicional sino que debe transformar las vidas de los creyentes y sus semejantes; a propósito, el sacerdote Rogelio Alcántara, director de la Comisión para la Doctrina de la Fe en la Ciudad de México, explica: “Quien más participa en la Redención, no es el que materialmente asiste a los oficios de Semana Santa, sino el que se une vitalmente al Misterio Pascual del Señor; y es que alguien puede ir a todo lo que organice su parroquia pero no por mera costumbre, incluso hay quien acude con deseos de protagonismo de fama y prestigio o para sacar ventajas personales… quien no rectifique su intención le aprovechará poco ir a la iglesia”.

—Señor obispo Luis Artemio, ¿qué decir a las personas que, aún queriendo, no pueden participar de los ritos de semana santa por su trabajo o sus responsabilidades?

—Pienso que si en un ratito tienen la oportunidad lean algún pasaje de la Pasión del Señor. Ahora se pueden hacer lecturas en los teléfonos inteligentes. Que ojalá mediten los días santos, que lean un pasaje pequeño de la Biblia y que, si no tienen oportunidad por su trabajo o labor, que sepan que en esta Semana celebramos el triunfo de Jesús, que sepan que haciendo bien su papel y su trabajo están atendiendo a Cristo. Y, finalmente, que ofrezcan su trabajo al Señor: que pongan en práctica el amor.

Algunas tradiciones populares

Además de los actos religiosos litúrgicos y oficiales, los creyentes católicos viven con diferentes tradiciones estas fechas. Por ejemplo, el jueves santo se distribuye y come el “pan bendito con manzanilla”. Según la liturgia católica, el viernes santo no se celebra misa y, por tanto, los creyentes no pueden tomar la Eucaristía; por ello, el pan y la manzanilla bendecidos el jueves suelen consumirse como sacramentales al día siguiente. También el jueves permanece la tradición de la Visita de las Siete Casas, los fieles visitan siete templos en los cuales está expuesto el Santísimo Sacramento en sus Monumentos adornados; este gesto recuerda el recorrido que hizo Jesús la noche que fue aprehendido y llevado a las autoridades romanas y judías para ser juzgado.

En el viernes santo es común que la gente participe del Vía Crucis que es acompañar a Jesús en su camino hacia el Calvario cargando la cruz; atender la reflexión de las “siete palabras”. Por la tarde-noche, dar el Pésame a la Virgen, realizar la Procesión del Silencio y hacer el Vía Matris, que es acompañar a la Virgen María en su doloroso camino de vuelta del Calvario.

El sábado santo ya no se llama sábado de gloria por una adecuación de la fiesta pascual en el siglo XVI por ello no es recomendable que los fieles se mojen recordando el bautismo; las autoridades tampoco promueven ya otra tradición de este día como es la Quema de Judas. Ambos actos afectan directamente al medio ambiente y no ayudan a reflexionar en este día que simboliza la espera de la Resurrección de Jesús.

Finalmente, el Domingo de Pascua o Domingo de Resurrección, se vive la fiesta más importante para todos los cristianos. La fiesta litúrgica dura ocho días y el tiempo pascual cincuenta días a partir de este domingo. Es tan importante esta fecha para los católicos que las autoridades eclesiales promueven entre los fieles que se celebre, además de acudir a Misa, con una reunión familiar donde se comparta la alegría y, en lo posible, el pan de la unidad. Dice el papa Francisco: “El cristianismo no es una doctrina filosófica, no es un programa de vida para sobrevivir, para ser educados, para hacer las paces. Esas son las consecuencias. El cristianismo es una persona, una persona alzada en la Cruz”.

@monroyfelipe

Cine: Lady Bird, la identidad contra el elegir ser

Catalogada bajo los estrechos muros del drama-comedia, Lady Bird (2017) es un filme de muchas profundidades que exploran tanto a su talentosa directora Greta Gerwig como su relación emotiva y literaria con su ciudad natal, Sacamento, California. A través de la experiencia de la joven Christine “Lady Bird” McPherson (Saorise Ronan) y de su castigada familia, podemos advertir la silente complacencia de la ciudad entera ante los sinsabores que acompañan al clan McPherson y, por supuesto, a la protagonista que sufre los últimos estertores de su adolescencia.

Christine es un amasijo de ingenuidad sarcástica que intenta hacerse camino en la vida en el último año de la educación media superior mientras lidia con una tensa relación con su madre, el desempleo de su padre, el estrecho horizonte de su hermano mayor y las relaciones afectivas que aparentemente condicionan su camino hacia la madurez, la sofisticación y el éxito.

Christine “Lady Bird” parece ser sólo una joven de amplios sueños en una ciudad demasiado simple para sus expectativas; pero, mientras Christine experimenta el amor y el desamor en los bordes de las instituciones que le han cuidado su inocencia, el desengaño de su jactanciosa autosuficiencia comienza a asomarse con firmeza y a revelar con claridad meridiana el efecto de sus decisiones.

En la superficie, Lady Bird es un filme sobre lo difícil que resulta saber elegir y asumir quien en realidad se quiere ser. Temas que se ajustan a la clasificación del ‘drama-comedia’; sin embargo, Gerwig muestra sin sutileza las inspiraciones que la llevaron a configurar esta notable película y que acompañan la melodía central de esta ‘mujer pájaro’ sobre la costra profunda y árida de la California de siempre.

Gerwig abre su filme con una frase muy afortunada de la escritora y periodista norteamericana Joan Didion (1934): “Aquel que hable del hedonismo de California nunca ha pasado una Navidad en Sacramento” y hace un homenaje a esa mujer que -al igual que ella y que la protagonista de su filme- nació en Sacramento y buscó el éxito en Nueva York. La frase representa para estas tres mujeres el añejamiento inmóvil de esta ciudad del oeste norteamericano, la mortificación cristiana frente a lo que el país más vanguardista ofrece a las mentes creativas y audaces. Didion en su obra De donde soy insiste en que se suele malentender la identidad californiana: “Hay una brecha entre su sentido del yo ‘color de rosa’ y la realidad en su corazón”. Algo así sucede en el corazón mismo de estas mujeres y de Lady Bird.

Sin embargo, la mayor influencia para la joven directora se puede advertir en los primeros minutos del filme: Christine y su madre, Marion McPherson (Laurie Metcalf), han escuchado por entero el audiolibro de Las uvas de la ira del nobel norteamericano John Steinbeck. Es un singular y fugaz momento emotivo entre madre e hija que recorren la vastedad de la pradera californiana; pero advierte la ruta del drama que habrá que seguir el clan McPherson. Al igual que la familia Joad, de la inmortal novela de Steinbeck (y de su trilogía dramática), la precariedad se asoma con malicia por cada costado del hogar de los McPherson: el patriarca pierde el empleo, la madre debe asumir un rol de liderazgo más duro y el hermano mayor, a pesar de haber estudiando en una de las mejores universidades del estado, apenas consigue empleo en un minisúper local.

La ruta de Lady Bird es, en cierto modo, la del clan Joad de Las uvas de la ira de Steinbeck, pero el viaje no es a través del áspero territorio del suroeste de los Estados Unidos, sino en la profundidad de sus sutiles fenómenos culturales, sociales y económicos. Gerwig los explora con maestría y hace del clásico personaje ‘everyman’ (hombre cualquiera) que ha construido la Norteamérica y que nunca encuentra la paz, el relato de una mujer en primera persona, una mujer que ciertamente está lejos de la plenitud pero no de la reconciliación, del autodescubrimiento ni del perdón.

Lady Bird es un manifiesto femenino que debate entre la identidad y la elección del ser; pero también es la decisión última de Rose of Sharon, la joven hija del clan Joad de la novela de Steinbeck: alimentar desde la desgracia, reconstruir desde la fuerza de la identidad.

@monroyfelipe