Justicia y paz

Fanatismo electoral: ¿Compromiso o intransigencia?

joven_agrede_hombre_silla_ruedas_rusia (1)Afortunadamente ya estamos en los últimos momentos de las campañas electorales. Es un alivio para millones de mexicanos que no sólo debieron soportar con estoicismo heroico millones de spots sino ‘genialidades’ creativas como comparar el proceso electoral con la elección de un pretendiente; pero, lo peor, el fanatismo político de fidelidad incondicional que no logró abrir espacios de diálogo o conciliación entre diferentes posturas de la muy plural sociedad mexicana. Desde el inicio ya se había advertido que un ingrediente central de las campañas ha sido el maniqueísmo moral, casi religioso, de contrastar lo bueno con lo malo, la esperanza con el peligro, lo bonito de lo feo, lo necesario de lo prescindible, lo no negociable frente a lo contingente, todo en valores absolutos.

George Orwell afirmaba que “la mayoría de nosotros sigue creyendo que todas las opciones políticas consisten en tener que elegir entre el bien y el mal… creo que sería preciso despojarnos de esta creencia que nos viene del jardín de la infancia”. Y tiene razón, máxime porque no pocos líderes aprovecharon esas murallas de radicalidad moral de sus seguidores para influenciarlos en su reflexión a favor o en contra de personas o proyectos políticos; pero lo que parece que podría germinar sólo en ciertos grupos religiosos, es evidente que encontró tierra fértil en toda la esfera social.

En los discursos abiertos, los líderes morales de grupos sociales han insistido a sus seguidores que la elección de sus representantes debe hacerse desde la reflexión razonada. Pero lo que no advierten es que la razón que piden es más cerrada que abierta. Es decir, una razón de lógica cerrada (intransigente) frente a una lógica abierta (flexible). Y lo que en el fondo los líderes piden a sus seguidores es que usen la reflexión de lógica moral cerrada para justificar ‘valores irrenunciables’ ‘principios no negociables’ o ‘actitudes irreconciliables’.

El escritor católico Charles Péguy reflexiona al respecto: “Es un prejuicio, pero absolutamente irradicable, pretender que una razón cerrada sea más razón de una razón abierta […] las lógicas cerradas son infinitamente menos exigentes que las lógicas abiertas, al ser infinitamente menos ajustadas. Las morales cerradas son infinitamente menos exigentes que las morales abiertas, al ser infinitamente menos ajustadas… contrariamente a todo lo que se cree, es la rigidez la que hace trampas, la que miente; y es la flexibilidad no sólo la que no hace trampas ni miente, sino la que no permite trampear, ni deja mentir. La rigidez, todo lo permite, no señala nada”.

Quizá por ello la tónica de las campañas, por desgracia, ha fluido más hacia el sectarismo intransigente que al compromiso conciliador: en la primera es más fácil la mentira y la trampa (justificarían más las fake news y el fraude, por ejemplo). Por supuesto, cuando las cosas van mal, cuando las respuestas parecen tan esquivas ante una realidad tan dolorosa como lo es la mexicana en el contexto actual, la intransigencia parece más seductora que el compromiso con la alteridad, la otredad o la conciliación.

Para evitar que el sectarismo moral en la política genere tribalismo socio-cultural y todas sus nefastas consecuencias como la discriminación y la persecución, es necesario que los liderazgos morales promuevan más el compromiso con la conciliación y la construcción de puentes entre expectativas contradictorias o entre valores opuestos; de lo contario, el fundamentalismo fanático se alimentará de los miedos y los prejuicios promovidos por las campañas electorales. “El intransigente -dice Paul Valadier- está en las antípodas del hombre del compromiso… al intransigente le gusta ufanarse de no ser como los demás… altivo y algo despectivo porque cree en su rigor, en su distinción personal que le separa de los demás, del vulgo”.

El compromiso, el verdadero compromiso, trabaja desde la vulnerabilidad y la pobreza; la intransigencia casi siempre debe pagar con componendas inconfesables el éxito de su cerrazón. Como decía: es un alivio que las campañas ya estén por concluir, pero la polarización que sembraron podrá crecer en formas más oscuras de política excluyente. Y si así fuera, ¿qué habremos de cosechar en los próximos seis años?

@monroyfelipe

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Contra el abuso sexual, obispos de México apuestan por nueva cultura de prevención

cema.jpgTomó casi los dos periodos de presidencia del cardenal Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, al frente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), pero la ruta hacia una nueva cultura de prevención, atención y respuesta ante potenciales casos de pederastia en la Iglesia católica aseguró forma bajo las “Líneas Guía del Procedimiento a Seguir en Casos de Abuso Sexual de Menores por Parte de Clérigos”.

Los obispos de México publicaron este 11 de junio extractos del antecitado documento como respuesta a las peticiones del papa Francisco de “cero tolerancia a la cultura de abuso y al sistema de encubrimiento que le permite perpetuarse” en el seno de la Iglesia. Esto, en el marco de la aceptación de tres renuncias del medio centenar que los obispos chilenos presentaron al pontífice tras reconocer que el problema les superaba y con las que reconocieron necesitar asistencia y dirección desde el Vaticano.

En México, los pastores de la grey católica aceptan que el abuso sexual infantil dejó “gravísimas consecuencias” para las instituciones religiosas del país y, por ello, comunicaron que en noviembre del 2016 se aprobaron las “Líneas Guía” frente al abuso sexual de menores, que los obispos acogieron las disposiciones del papa Francisco a través del cardenal O’Malley, presidente de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores y que se elaboró un “Protocolo de Protección de Menores” aprobado en 2017.

No son ni el primer protocolo ni las primeras líneas de acción contra la pederastia que elaboran los obispos mexicanos; tras las acusaciones contra el entonces arzobispo de México, cardenal Norberto Rivera Carrera, la Arquidiócesis de México publicó en 2010 unas orientaciones generales para que tanto los obispos auxiliares, superiores de congregaciones y sacerdotes en general tuvieran conocimiento sobre las disposiciones legales y las responsabilidades civiles y penales que los clérigos asumían frente a estos crímenes. Y a nivel nacional, en 2012, tras la instrucción del papa Benedicto XVI a los obispos mexicanos a elaborar unas guías de prevención y combate al abuso sexual, el obispo de Tula, Pedro Juárez Meléndez, fue el responsable de liderar el proyecto.

Pasaron cuatro años más para que finalmente se tuvieran íntegras las “Líneas Guía”, un documento de 26 páginas dividido en tres secciones generales que abordan desde “el compromiso con la transparencia y el sentido de responsabilidad, la cooperación con las autoridades del Estado, los derechos de la víctima, la asistencia al acusado, la formación de futuros clérigos y los mecanismos del proceso canónico para la investigación e integración de la denuncia.

“Reconocemos que, en el pasado, por diversas circunstancias no se actuó como era debido. Por otra parte, se debe poner atención a los casos de algunas personas que haciéndose pasar por víctimas han inventado un abuso sexual para sacar o intentar obtener un beneficio económico o para manchar y dañar la reputación del clérigo”, explican los obispos.

El documento prohíbe prácticas que hasta hace poco no eran sancionadas por la Iglesia católica como el traslado de clérigos acusados a otras diócesis o de congregaciones religiosas a la vida diocesana; las “Líneas Guías” también recuerdan que es deber de la Iglesia católica el colaborar con las autoridades civiles competentes “proporcionándoles la información recabada en nuestros Tribunales Eclesiásticos, siempre y cuando medie un mandado judicial o del Ministerio Público debidamente fundado y motivado”.

En el tercer apartado del documento se detallan los pasos del “proceso canónico” con el que se reciben las denuncias, se investigan, de dirimen las responsabilidades institucionales, se resguarda la confidencialidad del caso, así como la buena fama, la dignidad y el respeto de todas las personas involucradas.

Las “Líneas Guía” proponen que a los acusados también se les debe asistir: “Deberá someterse a un programa terapéutico inspirado en los modernos protocolos clínicos especialmente elaborados para tratar patologías” y recuerda que, si la denuncia es falsa, el denunciante incurre en entredicho lateae sententiae la cual puede ser sancionada “con una pena justa y obligar a quien a calumniado a dar la satisfacción conveniente”.

“Debemos estar al lado de todos aquellos que han sido heridos y han sufrido. Un día las víctimas de abuso sexual nos mirarán no como a un enemigo sino como a su defensor y amigo. Todavía ese día no ha llegado y, por lo tanto, no somos completamente la Iglesia que debemos ser, un hogar seguro para las niñas, niños y adolescentes”, concluye el histórico documento.

Víctimas y victimarios; las fronteras del verdugo

Sobre el caso Nestora Salgado, ¿en realidad sólo podemos entenderlo bajo criterios absolutos? ¿Es ella únicamente víctima o solamente victimaria en toda la historia? ¿Nos es lícito juzgar a una persona como perfectamente buena o absolutamente mala? Sus defensores: ¿Podrían sentir compasión por las personas que la acusan de secuestro? Y sus acusadores: ¿Podrán compartir la posibilidad que, bajo las ingobernables condiciones de violencia y corrupción de autoridad en sus comunidades, hubo algo positivo en las acciones lideradas por esta policía comunitaria? ¿Podríamos tener una mirada desde la alteridad respecto a lo que ella denunció fue su encarcelamiento injusto y, al mismo tiempo, expresar otredad con quienes la acusan de secuestro? ¿Por qué para juzgar preferimos armarnos también bajo la actitud de verdugo, pero eludimos intentar comprender la naturaleza de los actos y responsabilidades de cada ser humano, así como de las instituciones?

Los relatos sobre las situaciones extremas que padecen innumerables pueblos de México ante la ausencia de autoridad (o de su ignominiosa corrupción) y los abusos que personas o grupos cometen en esos páramos sin ley pueden ser releídos desde perspectivas diversas. Por un lado, nos podemos estremecer ante el dolor de centenares de víctimas que padecen actos de absoluta barbarie institucionalizada en estas fronteras olvidadas, pero también nos enternece cada gesto de bondad que algún hombre o mujer común realiza para evitar abusos, despojo o cualquier intento de atropello a la dignidad de su prójimo, aun si estos actos están fuera del orden legal o el casi utópico ‘Estado de derecho’.

Que la sociedad mexicana se debata furibunda entre acusaciones maniqueas, revela la poca comprensión que intentamos sobre la naturaleza humana y social. En ‘Frente al límite’ de Tzvetan Todorov, el filósofo recupera historias de sobrevivientes de campos de concentración nazis y soviéticos; pero no se limita a escuchar sólo la parte de la población que fue recluida y dispuesta a sufrir las torturas y crímenes más atroces del siglo XX, también recupera los testimonios de los que estuvieron fuera de las rejas (custodios, guardias, directores de los campos de concentración) y la manera en cómo asimilaban e intentaban comprender sus responsabilidades y sus actos. Son estos últimos testimonios los más complejos de comprender: ¿Cómo es posible que un monstruo conduzca a cientos de personas al patíbulo mientras escribe tiernas cartas de amor y nostalgia a sus padres y hermanos? ¿Cómo la vigilante en jefe de Birkenau era capaz de ordenar las torturas más inhumanas, pero abrazaba y regalaba chocolate a los niños en el campo de concentración? ¿Qué tipo de padre fue el comandante Schwarzhuber que le colocó un letrero al cuello a su hijo para que, mientras el niño vagaba por la prisión, los soldados no lo confundieran con los condenados a la cámara de gas?

En las situaciones extremas (y no podemos negar que muchas comunidades de México padecen esta condición), la fragmentación de la psique es un recurso de la mente para la supervivencia no sólo de nuestra persona sino del mundo en el que creemos o deseamos existir. Dice el escritor Primo Levi (sobreviviente del campo de concentración de Monowice) que “una cosa que uno no puede comprender se convierte en un vacío doloroso, una picadura, una irritación permanente”. ¿Qué queremos comprender del caso Nestora Salgado y las víctimas de secuestro en medio de un contexto de Estado fallido? ¿Con qué actitud queremos explorar las tinieblas morales y criminales de un caso tan extremo como el que debieron enfrentar Salgado, el pueblo, las autoridades y las víctimas? ¿Seremos capaces de otredad o nos contentaremos con permanecer en la posición de verdugo, esperando la víctima perfecta de nuestros prejucios?

@monroyfelipe

“Obispos estamos en una angustiante búsqueda de paz”: Secretario CEM

Miranda2Aunque utilicen “diferentes instrumentos”, los obispos de México “tocan una misma partitura, que es la búsqueda constructiva y urgente de paz en el país”, asegura en entrevista el obispo Alfonso Miranda Guardiola, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en vísperas que se celebre la 105° Asamblea Plenaria del organismo donde los obispos definirán avances del Plan Global de Pastoral y sostendrán encuentros con los candidatos a la presidencia de la República.

Del 9 al 13 de abril próximos, más de un centenar de obispos mexicanos llegarán a este encuentro semestral en el Estado de México para participar en la definición del Plan Global de Pastoral, un proyecto iniciado en el 2016 cuyo primordial objetivo es iluminar e inspirar a los católicos del país en una ruta de extensa colaboración por el bien común. En el contexto de esta reunión están las acciones emprendidas por el obispo de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, quien ha defendido su derecho a dialogar con narcotraficantes para procurar la paz en Guerrero; la búsqueda de la actualización de las leyes secundarias en materia de libertad religiosa; y el hecho que los obispos recibirán a los candidatos Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Margarita Zavala a quienes escucharán y propondrán una serie de inquietudes.

Pero, ante todo, intentarán concretar el Plan Global de Pastoral que tiene un horizonte de animación permanente hacia el 2031-2033: “El Plan Global –que ya está en fase definitoria coordinada por el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera; y los obispos Armando Álvarez (Huautla) y Jaime Calderón (Aux. Zamora)- tiene el esquema de un documento iluminador e inspirador más que ser un documento operativo con acciones concretas pastorales. Va a ser un documento que ilumine e inspire los distintos planes de pastoral de las diócesis de México donde tendrán que aterrizarse y llegar a causas concretas”, adelanta Alfonso Miranda.

Y es que, para el secretario de la CEM, los obispos de México pueden “tocar diferentes instrumentos pero todos siguen la misma partitura”, como lo demuestra el caso del obispo Rangel Mendoza quien, a pesar de la censura y las críticas de las autoridades civiles, desde el 2016 ha sostenido diálogos con miembros del narcotráfico para evitar la escalada de violencia en el estado de Guerrero: “Cada uno en sus distintos lugares, tiene un instrumento diferente pero toca la misma partitura. Porque la partitura que seguimos los obispos no es sólo un plan sino el Evangelio y la Escritura… Y todos los obispos son músicos expertos”.

—¿Y qué nombre le pondría a esa melodía, a esa partitura que interpretan todos los obispos de México?

“El nombre es ‘Búsqueda de paz’. Aunque si fuera algo más dramático sería: ‘Búsqueda angustiante de paz’ o ‘Búsqueda constructiva y urgente de la paz’”.

—¿Y ven en los candidatos o en el ánimo de estas elecciones que se esté trabajando por construir la paz o, por el contrario, estamos construyendo más miedos y odios?

“Más que ver, nos toca como episcopado plantear, hacer eco de lo que el pueblo que acompañamos vive y siente. Nosotros debemos ser eco de esa voz; ser portadores de esa voz y plantear lo que a nuestro juicio y posición desearíamos para un México mejor y moderno. En los temas principales a construir y trabajar juntos están la paz, la eliminación de la corrupción e impunidad, el progreso justo, la creación de empleos, los salarios dignos y los temas que no podemos soslayar como son la vida, la familia y los pobres”.

—Sin embargo, para que esta cooperación por el bien común sea mayor se requiere un mínimo de participación formal de la Iglesia con las autoridades de los diferentes espacios públicos. ¿Se está trabajando en proponer algo de actualización en las leyes de Asociaciones Religiosas y Culto Público?

“Hemos trabajado desde enero del 2017 hasta el día de hoy en la última parte, porque hubo intentos o trabajos previos en 2014 cuando se entregó una propuesta de reforma que quedó como ensayo. Y hasta el día de hoy hemos sostenido múltiples reuniones: hacia adentro de la Iglesia con nuestros especialistas pero también con actores de gobierno, hemos socializado con las demás asociaciones religiosas del Consejo Ecuménico e iglesias evangélicas y se ha llegado a una propuesta bastante adecuada a nuestros tiempos donde se busca pasar de un laicismo negativo, que era el talante de la ley de 1992, a un talante de laicidad positiva, que busca la colaboración entre gobierno e iglesias para el bien del pueblo”, expone el obispo.

La propuesta, sin embargo, aún continúa en maduración y no se envía a las instancias del Congreso pero el diálogo con los candidatos a la presidencia de México podrá ser un buen termómetro para explorar el ánimo de las diferentes plataformas políticas respecto a la reforma de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público: “Tenemos la esperanza de que se haga por el bien de México, nuestro país necesita una Iglesia que esté a su altura y que pueda colaborar por el bien de todos los mexicanos… En la propuesta de ley no estamos metiéndonos en la materia electoral. Hablamos de otro tipo de colaboraciones, en el ramo social, educativo, en los medios de comunicación”, puntualiza Alfonso Miranda.

—Finalmente, ¿qué tan positivo es que los candidatos apelen a discursos de índole religiosa en sus campañas políticas?

“Ante todo: El respeto a cada persona, a cada candidato. Cada uno de ellos es humano y tendrá sus preferencias religiosas y eso no podemos quitárselo a nadie. Eso se lleva en el corazón, independientemente del partido al que se pertenezca. Ya sea que lo muestre o no, lo ejerza o no, eso está en la índole privada de cada candidato”.

@monroyfelipe

#Elección2018: Patrones oscuros y hoteles de cucarachas

candidatosPara los políticos en campaña este julio les parece como la frontera de otro país, de otro México en el que todo estaría definido y ordenado a su placer o a su pesar. Detrás de ellos -cadáveres de la ambición-, quedarán los restos de una demencial campaña encarnizada por obtener el poder. Las tácticas y estrategias de sus respectivos búnkeres habrán calculado sólo los riesgos de anteponer escrúpulos frente a la eficiencia del dinero y las promesas inviables; pero, instalados en el triunfo o el fracaso, los excandidatos, sus equipos de campaña y simpatizantes enajenados no lograrán salir de una sutil y sugerente trampa: el miedo a lo posible.

Queda claro que gane quien gane, pierda quien pierda, seguirá existiendo una sociedad sumamente polarizada y fanatizada. Es decir, ni julio es una frontera ni nos habremos liberado de esta pequeña prisión de superficial fanfarronería política. Esta pequeña mazmorra que fue diseñada para mantenernos intoxicados de pedante superioridad defendiendo a ultranza a nuestro candidato preferido y atacando sin razón a sus opositores.

Hemos caído en un patrón oscuro de insatisfacciones. Y es muy riesgoso.

En el diseño de páginas web, aplicaciones y demás interfaces pantalla-usuario existe una práctica muy cuestionable de mercadotecnia que se denomina precisamente: “patrones oscuros”. Se trata de diseños engañosos que hacen que el usuario elija algo que en realidad nunca deseó, compre bajo condiciones que le fueron encubiertas o entregue su información ‘dios-sabe-dónde’. Pero el que más llama la atención de estos diseños es el llamado “Hotel de cucharachas”. Se trata de lugares donde es muy fácil (y muy atractivo) entrar, pero muy difícil salir. Están inspirados (vaya ironía) en un producto antiplaga: las trampas para cucarachas. El sistema de este producto es sencillo: los insectos entran allí atraídos por algo en su interior y, satisfecha o no su curiosidad, les es imposible salir.

Por desgracia, eso justo es lo que parece que sucede en la sociedad mexicana en estas campañas políticas: Entramos muy fácilmente en el discurso de odio y miedo, y ahora nos es casi imposible salir. Tal cretinismo y furia expresados en medios de comunicación e interacciones sociales sobre los políticos y la política nunca se había experimentado. Ha sido tal es asedio en la siembra de odio, miedo, beligerancia y alarmismo en las redes sociales que algunos usuarios claman por paz en sus muros o historiales. Estos usuarios, pocos por otra parte, son muy probablemente el grueso de votantes indecisos que advierte pequeña esta trampa de odios y fanatismos políticos.

Salir de este patrón oscuro significa pensar que el mejor escenario para las próximas elecciones es que la democracia mexicana pueda mejorarse en sus instituciones y en su confianza, que las búsquedas políticas no se limitan a procesos electorales sino a la vigilancia de las políticas públicas cotidianas, que los derrotados entiendan cómo pueden ser una mejor oposición, que los vencedores involucren indefectiblemente los talentos y las ideas fuera de su círculo de influencias, que la ciudadanía se apasione menos de las elecciones y más de la participación ciudadana.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, escribió en su ‘Révolution’ un potente llamado a salir de estas cárceles oscuras de la política: “Todos debemos salir de nuestros hábitos. El estado, los políticos, los altos funcionarios, los líderes de sindicatos y los cuerpos intermedios. Es nuestra responsabilidad y sería un error robarnos a nosotros mismos para acomodarnos en el statu quo. Estamos acostumbrados a un mundo que nos preocupa. Que realmente no queremos nombrar ni mirar a la cara. Entonces nos quejamos, gemimos. Los dramas están llegando. La desesperación también. El miedo se instala y nosotros lo jugamos. Deseamos cambios, pero sin realmente quererlos”.

El miedo, como estrategia y narrativa para trastocar las emociones del respetable, ha tenido un perverso éxito político y un caótico efecto social. No hay nada peor que el sentimiento de alienación conducido por confusas emociones. Desconfiemos sí, pero también de nuestras filias y nuestras fobias inmediatistas y pasajeras. Por eso me gustan las palabras que Macron usó en la introducción de su plataforma política, creo que inspiran a mirar más allá de procesos electorales cíclicos: “Estoy convencido de que este siglo XXI, en el que finalmente entramos, también está lleno de promesas, cambios que pueden hacernos más felices”.

@monroyfelipe

“Continúa la vida” en Matamoros tras incidentes explosivos en iglesias

capilla-y-seminaristasAún sin tener una hipótesis clara sobre las motivaciones que originaron los dos incidentes con artefactos explosivos hechizos dentro de iglesias de Matamoros, la diócesis tamaulipeca presidida por el obispo Eugenio Lira Rugarcía, manifestó una “preocupación profunda” por estos eventos y llamó a las autoridades y a la ciudadanía a trabajar por una comunidad donde sea posible una vida en paz.

“Los fieles y la ciudadanía en general tienen derecho a un ambiente seguro, tanto en sus hogares, como en los lugares de reunión”, expresó el obispo Lira a través de un comunicado de prensa donde manifiesta su inquietud por las detonaciones que sucedieron, la semana pasada en la Catedral diocesana y en la iglesia de San Antonio de Padua, ambas en la ciudad de Matamoros: “Lo que inicialmente parecía un incidente aislado, toma un nuevo giro, preocupándonos profundamente”.

El sacerdote Alan Camargo, vocero de la diócesis, expresó en entrevista que las autoridades periciales aún no concluyen las investigaciones sobre el origen de ambos artefactos explosivos ni del presunto (o presuntos) responsables de estos actos: “No se han tenido aún hipótesis, ni teorías, ni resultados de los peritos o los expertos. A ellos les corresponde informar a ciencia cierta qué tipo de artefacto era. De manera coloquial se dice que fueron artefactos explosivos caseros; pero habrá que esperar los resultados de las investigaciones para conocer el móvil o la intencionalidad de estos actos”. Con todo, Camargo explica que todas las actividades de la iglesia tamaulipeca se desarrollan en completa normalidad: “Aquí continúa la vida, y la vida religiosa en normalidad”. Ni las actividades en la Catedral ni en el templo de San Antonio se han visto interrumpidas.

Por lo pronto, el vocero explica que el sentimiento general es sólo de extrañeza: “A la fecha no hay claridad de hipótesis, no hay indicios, ni recados”. Camargo destaca que la actitud de la feligresía en general ha sido solidaria y que la asistencia a los templos no se ha reducido; una actitud positiva pues, para Camargo, Tamaulipas es “una región donde tenemos una situación con tendencia a la psicosis y a la mal información”. El sacerdote lamentó que en ciertos medios de comunicación como en las redes sociales se expresaran “opiniones infundadas” sobre los incidentes.

El primer incidente sucedió el jueves 1 de marzo a las 9:00 de la mañana en el interior de la Catedral de Matamoros; según el obispo Eugenio Lira: “fue dejada caer una botella de ácido que causó un pequeño estallido; el cual no ocasionó, gracias a Dios, daño alguno sobre ninguna persona, ni para el mismo templo”.

El segundo tuvo lugar en la parroquia de San Antonio de Padua, colonia Treviño Zapata, el domingo 4 de marzo durante la misa de niños. En este segundo caso, las autoridades recabaron varios testimonios de los feligreses y las videograbaciones de seguridad: “En el video se ve a la persona que ingresa. Se ve la sombra algo borrosa pues las cámaras están sin la definición necesaria; pero se ve la persona que ingresa, deja el artefacto bajo la banca, por cierto, en un lugar retirado donde no puede dañar a nadie ni a ningún objeto; y finalmente se va”.

En este segundo caso, testimoniales de parroquianos afirman haber reconocido a un hombre con gorra y ropa negras que manipuló el artefacto explosivo con guantes; tras la detonación y tras verificar que no había ningún daño, la ceremonia continuó con cierta normalidad.

El obispo Eugenio Lira instruyó a sus sacerdotes y a la feligresía en general a seguir fortaleciendo la presencia de los fieles en los templos, que las parroquias continúen mejorando su seguridad. Además de las cámaras de seguridad, el personal de la parroquia (secretaría, sacristán, etcétera) debe estar más alerta de los movimientos y de bultos extraños que pudieran olvidar los fieles. El obispo ya había adelantado que en el estado se trabaja en el diseño e implementación de un programa integral denominado: “Iglesia segura para todos”. El programa comprende una serie de medidas para los ocho municipios de la diócesis para que el clero, fieles y autoridades locales sepan cómo actuar en casos de contingencia sean de tipo natural o, como en estos casos, que ponen en riesgo la seguridad de la feligresía. Y es que la violencia es un tema de constante preocupación para autoridades mexicanas y hasta del extranjero que, incluso han recomendado a sus ciudadanos a evitar viajar a Reynosa y Matamoros, la zona fronteriza en la que se asienta esta diócesis.

@monroyfelipe

Obispo Rangel: Gobernación me pidió callar pero mi obligación es alzar la voz

obispo_salvador_rangel-4Esta semana, no sólo Ricardo Anaya confirmó que el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) dependiente de la Secretaría de Gobernación, dedica tiempo, esfuerzos, recursos y agentes en darle seguimiento a actores políticos que -en principio- no son potenciales criminales, fugitivos o terroristas; el propio obispo de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, reafirmó que -tras las muertes violentas de dos sacerdotes en su diócesis y la denuncia de la violencia- las autoridades del Palacio de Cobián le exigieron dejar de hablar en público sobre los crímenes en Guerrero.

“Me mandaron callar”, dice Rangel Mendoza al teléfono y explica que, tras rechazar el intento de criminalizar a los sacerdotes asesinados Germaín Muñíz e Iván Añorve por parte de la Fiscalía General del Estado de Guerrero, la propia Secretaría de Gobernación le pidió no volver a hacer declaraciones sobre aquellos crímenes ni los que también provocaron la suspensión de actividades en Colegio Morelos, administrado pro religiosas en Chilapa, dejando sin clases a 700 alumnos.

Hasta donde se sabe, el gobernador Héctor Astudillo tiene planeado reunirse personalmente con los obispos Rangel Mendoza y Leopoldo González, de Acapulco, para adelantarles resultados de las investigaciones del asesinato de sus ministros religiosos. Sin embargo, Rangel Mendoza advierte que, de antemano, no permitirá que se criminalice a los sacerdotes: “De ninguna manera voy a permitir que se victimice aún más a los padres, ni que resuelvan que su muerte fue debido a su imprudencia”. Hay que recordar que los sacerdotes acudieron a una fiesta y a su regreso, sobre la carretera Taxco-Iguala fueron ultimados, al parecer, sólo por rebasar un automóvil.

Para el obispo, el papel de las autoridades es claro y conciso: “Es responsabilidad del estado el velar por nuestra seguridad, hacer seguros en los caminos. Por ello, he rechazado lo que dijo la fiscalía. Yo no estoy de acuerdo”.

La fiscalía, dirigida por Olea Peláez, aventuró que los asesinatos de los sacerdotes se debían a presuntos vínculos de éstos con el crimen organizado y, como prueba, divulgó fotografías de uno de los ministros flanqueado por hombres armados.

Ahora, tal como afirmó Rangel Mendoza en una celebración en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México, las autoridades parecen tener más interés en acallar al obispo que en resolver el crimen: “Incluso con mucha prudencia yo se los digo: ellos ya me denunciaron ante Gobernación. Y yo hablé con los de Gobernación y les dije que como obispo no podía permitir esta humillación y esta desgracia de nuestros sacerdotes. [Les dije] que, como obispo, yo tenía la obligación de defender a nuestros sacerdotes, a nuestros seminaristas, a nuestras religiosas y religiosos, y a todos ustedes. Creo que, como Iglesia, tenemos que levantar la voz y no permitir estos atropellos”.

Dos casos en una semana que provocan muchas inquietudes sobre el papel de la Secretaría de Gobernación en un país al que no pocos actores llaman “Estado fallido”: Un espionaje velado a la oposición y una solicitud de acallar la voz de hombres libres no son casos anecdóticos, obligan a reflexionar -tal como lo han hecho varios obispos mexicano- sobre en manos de quién realmente está la ciudadanía.

No es la primera vez que las autoridades piden el silencio de los ministros religiosos o de los obispos. Directa o indirectamente ciertas autoridades han mandado callar a los obispos que denuncian la violencia en el país, los casos de corrupción o la injusticia social. Esto es muy delicado porque el sexenio de Peña Nieto ya se ha convertido como el gobierno más peligroso para ministros religiosos desde la época de la persecución religiosa en México. Y, se sabe, que en casos muy concretos fueron silenciados ministros que lideraron a sus comunidades contra el crimen organizado o el abuso de autoridades.

Rangel Mendoza, el obispo de extracción franciscana que hoy por hoy apacienta a las ovejas en tierra de lobos, afirma que, aunque Gobernación lo ha mandado callar, él seguirá ejerciendo su responsabilidad de denunciar las injusticias y advierte: “A ver quién aguanta más, si ellos o yo”.

Mártires a la vera de las elecciones, la verdadera influencia rusa

chalchihuitan7-1Pensar que las campañas electorales oficiales empezarán hasta el Viernes Santo y aún no llegamos ni al Miércoles de Ceniza; prácticamente están listos casi todos los personajes y ya están puestos en el escenario. Cada partido, cada alianza y cada cuarto de guerra ya ha colocado sus piezas sobre el tablero y no hace falta, sino que los estrategas hagan uso de sus más creativas artimañas (o las copien de otros países) para llegar a los momentos claves.

Al final, sólo uno es el que alcanzará la mayoría de las preferencias, pero -diría el político norteamericano Thomas B. Reed- muchos mártires han sido quemados en la hoguera mientras se contaban los votos.

¿Quiénes serán esas víctimas de nuestro proceso electoral en marcha? ¿Qué familias y comunidades permanecen a la vera del camino mientras partidos y coaliciones se preocupan en fortificar las estructuras de campaña y control electoral (que son el verdadero nombre de estas elecciones)?

Pongamos un ejemplo: Más allá de los conflictos políticos en Chiapas (de control en las estructuras de poder partidistas) que los analistas políticos están colocando como el tema más urgente por atender en esta entidad del sureste. Los conflictos entre localidades, las tensiones sociales que han generado las disputas históricas por la tierra, por las diferencias culturales y hasta religiosas, no pueden alcanzar la paz a pesar de los muchos esfuerzos que imprimen organizaciones sociales.

El conflicto entre los municipios de Chalchihuitán y Chenalhó -añejado por casi medio siglo- y resuelto en el papel el pasado diciembre; parece que no evitará los efectos de nuevos desplazamientos de más de miles de familias indígenas que estarán a merced ahora de grupos armados y el crimen organizado.

El 3 de enero, el obispo Rodrigo Aguilar Martínez, tomó posesión de la diócesis de San Cristóbal de las Casas y, congruente con su primer mensaje, nuevamente llamó a “superar rencores” y a “reconocer la propia responsabilidad por los agravios que cometidos”. El obispo declaró: “La rigidez en la postura, encubre la verdad. Y cuando la manipulación de información sólo quiere ver que la culpa la tienen los otros, es difícil la reconciliación y la paz duradera”.

El obispo recién avecindado en aquel profundo sureste mexicano pidió “escuchar con humildad porque el proceso no es ver quién gana o pierde, sino saber crecer ambas partes para que crezcamos todos”. Pero Aguilar Martínez no declaró esto desde la comodidad de su escritorio: el sábado 13 de enero visitó la comunidad de San Pablo Chalchihuitán, de la región tsotsil de Chiapas. La relación de su viaje guarda la historia como lo hubiera hecho su ancestral predecesor Fray Bartolomé de las Casas: “Recorrer el estado de Chiapas es una delicia y una fatiga. Delicia por su paisaje, de verdor constante, de montañas y hondonadas, de carreteras y caminos serpenteantes. Es fatiga por los frecuentes topes y baches, además de los bloqueos que obligan a esperar a veces largo tiempo o a buscar rodeos para poder avanzar. De todo esto hubo en el recorrido para llegar a la comunidad de Chalchihuitán […] me dolía saber que una parte de la población seguía en el cerro, desplazados fuera de sus casas y anhelaba encontrarme con ellos. Luego de un sabroso desayuno, partimos a uno de los campamentos, el de Pom. Ahí pegaba más el viento frío, pues la reunión era en la cresta del cerro. Varias personas compartieron su dolor y aflicción al tener ya varios meses fuera de casa, con mucha hambre, frío, enfermedad, incertidumbre y cansancio porque no se resuelve el problema […] Yo vi con dolor a muchas personas descalzas, niños y adultos, algunos con ropa muy delgada a pesar del frío. Peor todavía, que están lejos de su casa y descuidando sus campos de trabajo, llenos de tristeza y depresión […] La ayuda asistencialista sigue siendo imperiosa mientras continúen desplazados; pero es necesario destrabar y desarmar los conatos de violencia y muerte, a fin de que puedan regresar a su vida ordinaria de habitación y trabajo. Invito a todos y cada uno a sanar el propio corazón de la prepotencia, el abuso, el rencor, el odio, la venganza. Les invito a vernos y tratarnos como hermanos, a darnos la mano y el corazón, como hacen los tsotsiles”.

El obispo Aguilar cuenta que, saliendo de Chalchihuitán fue a Chenalhó y reflexiona: “El problema no es por cuestión de límites. Es más que eso e intervienen y buscan beneficio personas ajenas a dichos pueblos”.

¿Importará esto a los genios de los cuartos de guerra de los candidatos a puestos de elección popular? ¿Pensarán en la gente a ras de suelo que padece estas injusticias? ¿O les interesará únicamente el control de las estructuras electorales? Si es así, la influencia rusa en el actual proceso electoral es evidente: ¿Qué no fue Stalin quien afirmó aquello de “No importa quién vota, sino quién cuenta los votos”?

@monroyfelipe

 

Navidad, reconstrucción y solidaridad

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Justo en el tiempo de las fiestas navideñas, la temporada trae actitudes colectivas de renovado compromiso con la generosidad, solidaridad y restauración. Aún en las sociedades o culturas más secularizadas es de bien nacidos desear el bien, hablar de la bondad y obrar correctamente en estas fechas.

Son, sin embargo, las comunidades religiosas las que tienen aún más compromiso frente a este espíritu colectivo y, en realidad, no defraudan. En este diciembre, la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada-México lanzó su campaña para acompañar a las personas que fueron afectadas por los desastres naturales de septiembre y, al mismo tiempo, recaba ayudas para la restauración de los pueblos en Irak.

Esta fundación católica provee refugio temporal a mexicanos desplazados y da acompañamiento espiritual y emocional muy especialmente a las comunidades que perdieron sus capillas o templos dañados por los sismos de septiembre; y, al mismo tiempo, reúne fondos para el sostenimiento de religiosas misioneras, la reconstrucción de casas destruidas en Nínive y el sostenimiento alimenticio para niños desplazados por la guerra en Medio Oriente.

“Se hace fuera de casa lo que se enseña dentro”, parece ser la motivación y el mensaje que quiere dar aquella fundación. No son los únicos católicos que se comprometen doblemente en estas fechas: parroquias y comunidades religiosas hacen un esfuerzo extra al finalizar el año, quizá porque el frío desnuda las dolorosas realidades que padecen millones de personas o porque la conclusión de año exige un balance de nuestros errores y nuestros servicios realizados por el prójimo.

Los católicos no son los únicos que toman una actitud de mayor entrega en estas fechas. La comunidad musulmana en México, particularmente la que cuenta con presencia en Chiapas, robusteció su estrategia de ayuda humanitaria en las zonas devastadas por los terremotos de septiembre. Además de la reconstrucción de algunos centros de enseñanza del Corán, algunas comunidades islámicas mexicanas junto a la organización mundial Muslim Hands United for de Needy con sede en Inglaterra, relanzaron su campaña de asistencia humanitaria en las zonas del sureste mexicano destrozadas por los terremotos. La organización ha tenido conflictos en el pasado, pero en este rubro humanitario hay esfuerzo para atender comunidades vulnerables.

Por su parte, la presidencia del Área México de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (mormones) presentaron su informe de asistencia humanitaria en el 2017 y se abrió un capítulo especial para continuar con el servicio en México: “Los miembros visitaron las regiones afectadas por los terremotos… consolaron a los miembros y los alentaron a prestar servicio a sus vecinos. Las donaciones económicas de los fieles de esta iglesia crecieron en septiembre cuatro veces más que el promedio mensual”. Los fondos ayudaron a México y la hermana Jean Bingham adelantó que se continuará con la ayuda.

De manera particular, las iglesias evangélicas y cristianas también han aportado según sus posibilidades y en estas fechas organizan bazares, cenas y donaciones para aportar un poco de auxilio social y humanitario.

Como dice la Fundación ACN, la ayuda navideña de las iglesias y los creyentes no tratan sólo de poner ladrillos sino de reconstruir vidas y devolver vida a las comunidades. Es parte de las responsabilidades humanitarias que tienen los creyentes en medio del dolor de sus semejantes: compartir la esperanza, reconstruir el tejido social y permitirse crecer mientras se abajan a estas realidades terrenas.

@monroyfelipe