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La Arquidiócesis de México: los candidatos y el ‘factor Francisco’

mexicodfUno a uno y cada quien a su modo, los obispos mexicanos que han sido “destapados” como posibles candidatos a suceder al cardenal Norberto Rivera Carrera en la arquidiócesis capitalina de México han expresado en perfecto tono evangélico las palabras que el mismo Jesús dijo antes de su Pasión: “Padre, si es posible aparta de mí ese cáliz; pero no se haga mi voluntad sino la tuya”.

Por ejemplo, el arzobispo de Tlalnepantla, Carlos Aguiar Retes, quien lidera todas las quinielas de la sucesión de Rivera, comentó: “Yo preferiría, con toda honestidad lo digo, continuar en Tlalnepantla. Sé que la Ciudad de México es un gran desafío, y si a mí no me toca yo le doy gracias a Dios”. Algo parecido expresó el obispo de Morelos, Ramón Castro Castro: “Le pido a Dios, con toda mi alma, que no sea yo; estoy tan a gusto y contento que amo a mi esposa la diócesis de Cuernavaca”. El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinoza –el tercero en la terna que probablemente considere el papa Francisco para relevar a Rivera Carrera-, también sentenció: “Yo estoy tranquilo aquí en Puebla… desde luego nosotros vamos a donde nos pida la Iglesia y nos pida el Santo Padre servir”.

Y aunque no lo han expresado abiertamente, puedo asegurar que comparten el mismo pensar otros obispos que también se mencionan en las probabilidades sucesorias. En efecto, al final quien elija el Papa para ser el trigésimo sexto arzobispo de México no le quedará sino apechugar.

Y es que, a pesar de que el gobierno de la Arquidiócesis Primada de México parezca sinónimo de poder, lujo y privilegio, en el fondo es un verdadero desafío para cualquier obispo. En cada rincón de esta diócesis, que es una de las más grandes y complejas del mundo, salta un conflicto por atender: ya sea por el estatus jurídico de territorios parroquiales (hay aproximadamente 1,200 templos católicos en la ciudad), por el cuidado y vigilancia de casi dos mil sacerdotes o por las múltiples relaciones institucionales que la Iglesia local debe mantener con autoridades, fuerzas políticas, medios de comunicación, centros educativos, organizaciones de la sociedad civil y líderes empresariales.

Sin pensarlo demasiado, menciono tres tareas nada sencillas que deberá asumir el nuevo arzobispo: el gordiano proceso de nacionalización de la Basílica de Guadalupe; la aparentemente imposible renovación generacional de ministros diocesanos ancianos y jubilados; y la delicada reparación de la relación con un presbiterio capitalino que reclama de su pastor cercanía, diálogo y accesibilidad. Eso, sin contar los procesos de evangelización de una ciudad cada vez más secularizada y un balance de los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac que mire al futuro de la piedad y religiosidad de los nuevos católicos mexicanos.

Como se ha insistido, la presentación de la renuncia de Norberto Rivera al papa Francisco no implica una acción inmediata de sustitución. Al arzobispo tapatío Juan Sandoval Íñiguez, por ejemplo, el Papa lo mantuvo casi cuatro años adicionales al frente de Guadalajara y, por el contrario, al legendario obispo de San Cristóbal de las Casas, jtatic Samuel Ruiz, Juan Pablo II le aceptó su renuncia al día siguiente. Es decir, no todo está dicho.

Ahora bien, a las ternas y las planillas de candidatos que barajean los expertos como posibles sucesores de Norberto Rivera habrá que agregarles el ‘factor Francisco’. Porque es un hecho que el pontífice argentino tomará personalmente esta decisión y, si nos atenemos al carácter que ha mostrado en otros nombramientos importantes, su único interés para elegir el perfil del próximo arzobispo primado de México será que aquel esté plenamente comprometido al estilo de la ‘Iglesia en salida’, la ‘revolución de la ternura’ y la ‘reforma de las actitudes’.

Es decir,  aquel que se “saque la rifa del tigre” como próximo arzobispo metropolitano de México será un peregrino que quiera acudir hasta el borde de la realidad y de las periferias humanas de la Ciudad de México, porque en este momento ya es lo que hace a ras de suelo de su propia diócesis. Y entonces las ternas de sucesores ya no se limitan a los obispos favoritos, sino a los últimos, los que por el momento pasan más tiempo en la terracería que bajo los reflectores.

 

*Papa sorprende a tlaxcaltecas

Esta primavera el papa Francisco ha dado dos guiños muy importantes a la Iglesia de Tlaxcala. Primero –aunque la sede episcopal se encontraba vacante- aprobó el decreto para la canonización de los niños indígenas mártires tlaxcaltecas Cristóbal, Juan y Antonio; y este 15  de junio, despertó a la Diócesis de Tlaxcala con el nombramiento de un nuevo obispo. Se trata del sacerdote Julio César Salcedo Aquino, misionero josefino y director de un colegio católico mexiquense, quien será consagrado cuarto obispo de Tlaxcala. Salcedo, de 66 años, será quien el próximo 15 de octubre participe junto al papa Francisco en la histórica canonización de los que se consideran “los primeros mártires del continente”.

@monroyfelipe

Chedraoui, la finalidad de un icono jerárquico

Sayedna-2-1Conocí al arzobispo Antonio Chedraoui Tannous gracias al fotógrafo David Ross; para él, uno de los mejores retratos que había realizado con su famosa técnica de “fundido al negro” había sido al titular de la iglesia ortodoxa de Antioquía en México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe. Más que una fotografía parecía un icono lleno de símbolos de poder: el arzobispo en rason  y epanókamelaukion negros (sobretodo y tocado) luciendo el stauros pectoral y la panaguia bajo sendas cadenas de oro y remates de rubí, empuñando con severidad un tremendo kazranion (báculo) mientras sonríe con gentileza, casi condescendiente.

El arzobispo metropolita Antonio Chedraoui destilaba jerarquía por los cuatro costados; su servicio a la iglesia antioqueña lo resume claramente la nota de su fallecimiento divulgada este 14 de junio: “Ha tenido relaciones con la mayoría de los Presidentes de la República del Líbano desde 1950 hasta la fecha. Y se ha entrevistado con diversos Jefes de Estado, como los Reyes de Grecia, Pablo y Federica, y los Presidentes de Venezuela, Argentina, Brasil y Chile. Se le ha considerado como uno de los líderes más destacados de la Colonia Libanesa en México y de las demás Colonias Árabes. Ha tenido el privilegio de contar con la amistad de varios Presidentes de la República Mexicana, desde el Lic. Gustavo Díaz Ordaz hasta el actual Presidente, Lic. Vicente Fox Quesada (sic); además de contar con el aprecio y la amistad de diversos Secretarios de Estado, de líderes religiosos de diversas Iglesias, así como también de los líderes políticos mexicanos y de la iniciativa privada”.

Para los medios de comunicación y la clase política, el arzobispo Chedraoui se reducía al día de san Antonio Abad, su cumpleaños y onomástico; a una solemne ceremonia de tremenda pompa bizantina y una frugal recepción donde convergían los políticos de moda y los poderosos líderes transexenales. Hay que mencionar que desde 1966, Chedraoui fue el obispo vicario patriarcal para todas las comunidades católicas ortodoxas antioqueñas de México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe (la región fue elevada a dignidad archiepiscopal y, por tanto, desde 1996, Chedraoui fue el primer arzobispo metropolitano).

Pero el trabajo del arzobispo tenía efecto en cada comunidad que presidía, fuera en México, Martinica, Guatemala, Honduras o Venezuela. Tan solo en Guatemala, la única institución privada que continúa proveyendo hogar, educación y capacitación laboral a niños huérfanos (hijos y nietos del conflicto armado) es el albergue Rafael Ayub, de las monjas católicas ortodoxas antioqueñas quienes, bajo el amparo de la enorme figura de Antonio Chedraoui, han resistido el embate de los gobiernos que han centralizado los orfanatos con el riesgo de que terminen administrados por la desquiciada corrupción que reina en aquel país.

El legado de Chedraoui, la finalidad de ese estilo de gobierno soportado en esa retórica de poder, ha sido  la visibilización de una iglesia ortodoxa con presencia muy limitada en comunidades pequeñas y dispersas en el continente pero cuya cooperación económica y subsidiaria es muy generosa y que hace que sus servicios de asistencia humanitaria sean altamente reconocidos por la sociedad y los gobiernos latinoamericanos.

Aunque pequeña, la iglesia ortodoxa antioqueña –una breve porción de la pujante comunidad libanesa en México- se ha abierto paso en la conversación política, económica y social en el país. Hoy, la comunidad Ortodoxa se concentra en la catedral de San Jorge ubicada en la ciudad de México; y en su área metropolitana, la magnífica y esplendorosa catedral de San Pedro y San Pablo ubicada en Huixquilucan, Estado de México. Además, los monjes presbíteros, diáconos y archimandritas se congregan en el Monasterio de San Antonio el Grande, Jilotepec; en Yucatán llevan la parroquia de la Dormición de la Virgen y en Tijuana, la misión ortodoxa se denomina Proyecto México.

Chedraoui será recordado como el icono jerárquico de la iglesia antioqueña lationoamericana por antonomasia. Un hombre que provino de una familia humilde avecindada en Trípoli, Líbano, como confesó al periodista Mario Alberto Mejía: “Yo lo digo con orgullo, nací en una familia pobre. Estudié en escuelas de gobierno, que hoy muchos creen que es algo malo. Después, cambié al seminario; a los 13 años me fui al seminario y ahí me incliné hacia la vida sacerdotal. Padecer carencias fue algo muy importante en mi vida y muchos hermanos que estuvimos juntos en el sacerdocio también recuerdan esos días, no recuerdan los días de hoy, donde tenemos más lujos. Aquellos días nos hicieron hombres para poder manejar una sociedad”.

@monroyfelipe

“Los motivos del lobo”, el poema que inspira a obispo mexicano para hablar con el narco

18920419_10209338733934159_8034887677974637305_n.jpg“Francisco salió: al lobo buscó en su madriguera. Cerca de la cueva encontró a la fiera enorme, que al verle se lanzó feroz contra él. Francisco, con su dulce voz,  alzando la mano,  al lobo furioso dijo: ¡Paz, hermano lobo!”, así imaginó el poeta Rubén Darío al santo de Asís en su diálogo con una bestia que asolaba rebaños y pastores; y para Salvador Rangel Mendoza, obispo de Chilpancingo-Chilapa, en el estado de Guerrero, México, es la inspiración necesaria para que desde su ministerio episcopal tienda puentes de diálogo con los narcotraficantes de la región sur del país.

“No podemos tapar el sol con un dedo y no estoy de acuerdo con ese discurso triunfalista del gobierno federal, estatal o municipal de que tienen todo bajo control: sabemos que todo Guerrero está en manos del narcotráfico”, afirma categórico el obispo Rangel Mendoza, quien en meses pasados ha tenido oportunidad de dialogar con narcotraficantes en el estado para evitar que aumente la escalada de violencia en la región.

El obispo, de formación franciscana, considera que su misión como pastor le obliga a mantener las puertas abiertas al diálogo, incluso con narcotraficantes: “Como pastor no le puedo cerrar las puertas a nadie y, como ha sucedido en otras ocasiones, lo que yo quiero con este diálogo es asegurar a los sacerdotes, a las religiosas, a los seminaristas y a los catequistas. Y yo prefiero tener esa puerta abierta, esa puerta de diálogo; por eso lo he hecho. Y no es que esté todos los días con ellos, simplemente es para protección del clero”.

Sin embargo, el diálogo que ha sostenido con criminales ha sido duramente cuestionado por las autoridades: “Ya he hablado con el secretario de gobierno y también hemos tratado la situación con el gobernador Héctor Astudillo, a ellos no les ha parecido, no les gusta que esté dialogando con estas personas y me lo han dicho. Lo que busco es sembrar la paz, invitarlos a dejar estos asesinatos y la conversión de todo mundo; pero es la gente de gobierno la que no quiere dar su brazo a torcer, que no dialogan con criminales, con gente fuera de la ley. Yo me pregunto: ¿En dónde está la gente mala, adentro o afuera?”.

Pero en el diálogo con narcotraficantes, ¿no se llegó a ningún tipo de negociación o intercambio de favores?

No, de ninguna manera. Es un diálogo, no es ninguna negociación. Yo aprovecho ese momento, les digo clarito: “Yo vengo aquí como amigo; vengo a ofrecerles la palabra de Dios; vengo a ofrecerles los sacramentos; vengo, no a juzgarlos, sino simplemente decirles que son parte de la diócesis y quiero estar con ustedes. Hasta allí únicamente. Los invito a que en lo posible no asesinen, no hagan levantones, no hagan cosas inconvenientes; y ellos, queriendo que no, hacen caso de este llamado. Prefiero tenerlos cerca que lejanos, y que escuchen alguna voz. Yo siempre los invito a la paz, a la concordia y a la tolerancia. Creo que muchas veces me escuchan esas personas.

Les hace un llamado a la conversión…

Efectivamente. Y a la misericordia.

Para el obispo Salvador Rangel, la situación en el estado de Guerrero es dramática. Semanas atrás denunció que grupos criminales cobraban derecho de piso a las autoridades de la Catedral de Tlapa pero que tras establecer un diálogo con aquel grupo se logró detener el abuso: “Se logró erradicar ese cobro de piso porque se lo pedí a un personaje de estos y él se encargó de arreglar ese asunto. Desgraciadamente, después llegaron otros y creo que ahora, de parte del municipio o del gobierno estatal, tienen montada una guardia de planta allí en la Catedral”.

Pero las amenazas son la menor de sus preocupaciones: “Este fin de semana tuvimos 26 asesinatos en Guerrero; el sábado solamente tuvimos siete asesinados aquí en Chilpancingo. Por ello no estoy de acuerdo con ese discurso triunfalista del gobierno federal, estatal o municipal de que tienen todo bajo control. Y en lo personal sí tengo un cierto temor. Pero tengo más temor de algunas autoridades o instituciones que de los mismos narcotraficantes”. Este pasado fin de semana se encontraron dos cabezas humanas precisamente en su diócesis: una en Chilpancingo y otra en Chilapa

¿Cómo se dialoga con alguien que en su universo de vida no tiene una orientación positiva con su prójimo, que le roba, que lo asesina, que trata de aventajarse de sus debilidades? ¿Cómo hace usted para dialogar con ellos?

Como fraile franciscano tengo siempre presente el diálogo y abrirse a los demás. Tengo muy presente esa poesía de Rubén Darío “Los motivos del lobo”, como san Francisco acudía a escuchar al lobo, a escuchar sus motivos de por qué se portaba mal. Y yo he ido a escuchar los motivos de esas personas, porque no están metidos gratuitamente sino por las circunstancias. Por ejemplo, uno de ellos dice: “Mataron a mi padre”; y otro: “Secuestraron a mi esposa y a mis hijos”. Entonces hablo con ellos y son personas humanas como nosotros, no dejan de tener fe.

Rubén Darío termina así su famoso poema después de verificar que tras la acción violenta del hombre el lobo vuelve a la violencia feroz: “El santo de Asís no le dijo nada. Le miró con una profunda mirada, y partió con lágrimas y con desconsuelos, y habló al Dios eterno con su corazón. El viento del bosque llevó su oración, que era: Padre nuestro, que estás en los cielos…”

@monroyfelipe

¿Por qué la renuncia del cardenal Rivera vuelve locos a todos?

norberto-riveraaEl próximo martes 6 de junio, el cardenal arzobispo de México, Norberto Rivera Carrera, cumple 75 años y según lo marca el Código de Derecho Canónico, el purpurado está conminado a presentar su renuncia al Santo Padre. Es un procedimiento burocrático –diría incluso ordinario- pero por alguna razón son varios los interesados en apurar este evento que en principio detona la búsqueda de su sucesor.

La cátedra arzobispal de la Ciudad de México siempre ha estado en la mira de los medios de comunicación, de los intelectuales y de no pocos sectores de gobierno. A muchos opinantes de temas religiosos parece no importarles las otras 92 diócesis de México y, mucho menos, los cientos y cientos de órdenes, congregaciones y asociaciones religiosas que realizan diferentes servicios en el país. Su obsesión con la sede primada responde a un lenguaje político que confunde el juego del poder con los ministerios encomendados a los obispos.

Esa reflexión es primaria y simple: el titular de la Iglesia católica en la ciudad donde se concentra el poder político, económico, mediático y cultural de todo el país debe ser, al mismo tiempo, el representativo concentrado de toda la catolicidad de la nación. Y quizá aquellos que piensan de este modo no tienen del todo la culpa, porque así funcionó por muchos años: la prosapia, el preclaro linaje, el potencial administrativo y económico de una sede obispal merecía honores y distinciones al pastor quien, así acumulando títulos nobiliarios, pasaba de servidor a jerarca.

Por ello, frente a la renuncia del arzobispo Norberto Rivera Carrera más de uno quisiera ser el primer heraldo que pronuncie: “El Rey ha muerto. ¡Que viva el rey!” y desvelar al sucesor que tomará la sede de la Catedral Metropolitana de México. Sin embargo, a estos entusiastas hay que decirles que, además de no entender a la Iglesia católica, no han terminado de comprender lo que ha estado haciendo el pontificado de Francisco.

Entonces ¿qué pasará con el arzobispo Rivera? ¿Cuándo será aceptada su renuncia y cuándo conoceremos a su sucesor?

Empecemos con la renuncia. El cardenal Rivera presenta su renuncia por principio de orden pero la Santa Sede y el Papa valoran cada caso en particular. En la historia ha habido casos de obispos con más de cuatro años de “tiempo extra”, esto se ha debido a dos fenómenos particulares: el primero es un periodo moderadamente racional (‘tiempo de gracia’) para que el obispo vaya administrando su retiro, encuentre un espacio dónde vivir, deje en orden la casa y participe de cierto modo en el proceso de la búsqueda de su sucesor.

En ese punto ya se encuentra Norberto Rivera: solicitando informes del estado de las cosas en la Arquidiócesis de México que es una iglesia inmensa con ocho obispos auxiliares, 52 decanatos, más de 650 territorios parroquiales y más de mil 200 templos; un territorio donde convergen más de una docena de universidades católicas, cientos de conventos y cientos de servicios de caridad social como hospitales, albergues, comedores populares, refugios, etcétera. Y, por si fuera poco, el Santuario de Guadalupe con sus más de 20 millones de visitantes al año y que está bajo su jurisdicción. ¿Cuánto durará este tiempo para poner orden? Tres a cuatro meses más aproximadamente.

Sin embargo, hay un segundo fenómeno para que un obispo haga ‘tiempo extra’ en la diócesis: la carencia de un claro sucesor o de un perfil adecuado para asumir una carga de esa naturaleza. Este es un tema casi tabú en México pues sería inimaginable que el segundo país del mundo con más católicos tuviera un déficit en candidatos al solideo episcopal  o al palio arzobispal. Pero hay que recordar que las más recientes sucesiones arzobispales en México indican que tanto la Nunciatura como la Santa Sede tienen una responsabilidad más difícil de lo que parece.

Así que, si Rivera Carrera goza de salud y tiene buen ánimo para continuar administrando la iglesia capitalina por algunos meses más, seguramente la Santa Sede no querrá urgir ni poner en predicamento al Papa ni a la Iglesia mexicana para encontrar un sucesor de inmediato.

Y eso nos pone en el segundo tema: ¿Quién podría ser el próximo arzobispo primado de México?

Volvamos al papa Francisco y a su peculiar estilo de gobernar la Iglesia universal. Con los cardenalatos anunciados del pasado 21 de mayo quedó muy claro que para Bergoglio el birrete púrpura en realidad va por la persona y no por el abolengo ni el poderío de la ciudad que administra.

Para Francisco, mientras más grande y compleja sea la diócesis representa más servicio y no más privilegios; más tierra de misión y menos principados; más sacrificios y menos “carrierismo eclesial”. Es así que la monumental Arquidiócesis de México no sería precisamente “un premio” ni “la joya de la corona”.

De tal suerte que el sucesor de Rivera Carrera no necesariamente debe apuntar a un pastor de meteórica carrera entre los corrillos episcopales, sino a un perfil más modesto en la labranza al servicio de la grey, con muchas horas de calle y varios kilómetros en carretera a ras de suelo. Y todas esas historias suceden en esas 92 diócesis restantes que los analistas e intelectuales casi nunca miran y que casi siempre desdeñan, pero que seguro no pasan desapercibidas para el pontífice argentino. @monroyfelipe

Francisco nombra cinco cardenales para repensar la humildad

berretta anelloNo se puede ser más directo. El mensaje enviado por el papa Francisco con la sorpresiva creación de cinco cardenales este 21 de mayo es repensar la humildad que deben exigirse todas las estructuras católicas, incluida aquella compuesta por quienes la tradición ha llamado “los príncipes de la Iglesia”.

Vamos por partes. En principio, el Colegio de Cardenales es una estructura exclusivamente al servicio del Papa. Al leer detalladamente los diez artículos del Código de Derecho Canónico que explican su conformación y su horizonte de funciones es claro que pertenecer a dicho colegio implica más una serie de servicios, responsabilidades y obligaciones, pero realmente pocos privilegios. Es más, las ‘potestades’ conferidas están pensadas básicamente para dar servicios especiales al Papa, como aquella de estar exentos a la potestad de los obispos cuando se encuentran en territorio de estos (un obispo o sacerdote, por el contrario, al estar en territorio de otro obispo debe respetar y someterse al régimen del titular territorial; regulación a la que no están sujetos los cardenales).

Sin embargo, la singularidad de los servicios (como el elegir de entre ellos al Papa) y estos particulares privilegios canónicos crearon, entre la grey y la cultura occidental, una idea casi absoluta sobre los cardenales: su dignidad púrpura representa el más alto escalafón de privilegio en la estructura católica y, por ello, sus miembros debían provenir de diócesis de abolengo, de grandes urbes, de gran notoriedad internacional.

Bien dicen que en la cuna se bebe la tradición; y para la Iglesia católica, la tradición de la cuna cardenalicia parecía inalterable. Las reglas no escritas para integrar a los purpurados del Papa parecían ley absoluta en la práctica; tanto, que prácticamente había una ruta indispensable que debían cumplir los ministros antes de elegidos: la cercanía con Roma (por vecindad o formación), donaire en los ministerios asignados y, principalmente, la fuerte representación de una sede metropolitana, patriarcado o  linaje histórico que los respaldara.

Pero Jorge Mario Bergoglio dio muestras de un cambio sustancial desde los primeros cardenales que creó en 2014: obispos de las periferias no de las grandes ciudades económicas y políticas del mundo; pastores de comunidades católicas del hemisferio sur y de las tierras que, alguna vez, fueron arrasadas por el colonialismo europeo en África, Asia, Centroamérica o el Caribe.

El papa Francisco inició una tendencia para elegir cardenales de los rincones menos esperados del orbe: países que la mayoría de la gente desconoce siquiera dónde se encuentran, localidades sin prosapia ni poderío de ninguna especie, comunidades católicas que nunca hubieron tenido un cardenal y nunca lo hubieron imaginado. Pero, a juicio del pontífice, lugares cuyo ejemplo de vitalidad cristiana algo tiene que decirle al mundo y al avejentado corazón romano.

Los últimos cinco purpurados de Bergoglio continúan esta lógica: El Salvador, Suecia, Mali y Laos nunca hubieran pensado que uno de los suyos les representara en el exclusivo colegio de cardenales. Pero hay que detenerse un poco en el especial caso de Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar de San Salvador, quien el próximo 28 de junio recibirá el birrete cardenalicio.

Es un tremendo cambio de paradigma que un obispo auxiliar (no un obispo residencial ni un arzobispo ni un metropolitano) sea elevado a cardenal porque su nombramiento exige una serie de enormes actos de humildad y fraternidad. El primero, de José Luis Escobar Alas, el arzobispo de San Salvador, está obligado a mostrar una humildad tremenda al abrazar y respetar a su propio auxiliar como un cardenal de mayor rango en la Iglesia universal; pero también, Rosa Chávez, deberá mantener, a pesar de su altísimo cardenalato, una humildad ejemplar para continuar en fraterno servicio al arzobispo que sigue siendo el responsable del gobierno de la diócesis salvadoreña.

La “ejemplar humildad” es el mensaje que Francisco envía con claridad meridiana al colegio cardenalicio, a sus primeros consejeros, al grupo de hombres que elegirán al próximo pontífice, pero también a todas las estructuras de la Iglesia católica, desde las más encumbradas hasta las más débiles y mínimas. Diría el genial Miguel de Cervantes: “Tú sabes que la humildad es la base y fundamento de todas virtudes, y que sin ella no hay alguna que lo sea. Ella allana inconvenientes, vence dificultades, y es un medio que siempre a gloriosos fines nos conduce; de los enemigos hace amigos, templa la cólera de los airados y menoscaba la arrogancia de los soberbios; es madre de la modestia y hermana de la templanza; en fin, con ella no pueden atravesar triunfo que les sea de provecho los vicios, porque en su blandura y mansedumbre se embotan y despuntan las flechas de los pecados”.

@monroyfelipe

El verdadero riesgo del silenciar a la prensa

415_OldGenerals_detail_webAnte el sexto asesinato de un colega periodista en el año, me atrevo a parafrasear a José Emilio Pacheco: “Si ellos vivieron nuestras posibles muertes, correspondamos a tanta gentileza tratando de escribir las páginas que aquellos no tuvieron tiempo de escribir”. El artero crimen contra Javier Valdez provoca en el gremio la sensación de haber descendido más en un pantano de horrible incertidumbre; no sólo por pensar en las vidas que se arriesgan en cada jornada, sino por el destino de este oficio y profesión cuyo único fin es servir como intermediación entre la sociedad y la construcción de su identidad.

Que el ejercicio del periodismo esté amenazado de muerte cada día en México debería ser suficientemente grave para cuestionar el rumbo del país, pero hay que apuntar (el oficio exige que no miremos sólo nuestras heridas) que la devastación de los hijos de esta nación alcanza a todos los rincones, primordialmente a las estructuras intermedias: familias, escuelas y universidades, pequeños negocios, asociaciones comunitarias como organizaciones de participación social o iglesias.

Hemos llegado al punto en que el seguimiento a la numeralia de la muerte en México se ha tornado irrelevante. Con metodología correcta o no, la evidencia expuesta por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos que coloca a nuestro país como un territorio de conflicto donde la muerte violenta y la desaparición forzada son más que una cuestión de probabilidad, es simplemente inapelable. Olvidando los números, resulta estremecedor que México comparta, en las muestras, los mismos niveles de muerte que países donde tres o hasta cinco ejércitos fuertemente patrocinados crean desolación a través de salvajes incursiones militares.

Y provoca escalofrío que los periodistas silenciados, quienes se esfuerzan en informar de este panorama, compartan el mismo destino de las víctimas a quienes en principio se les intentó dar voz. Porque la aniquilación de la oportunidad para comunicar, la imposición del silencio, es el signo inequívoco de una dictadura en construcción.

Me viene a la mente una historia que explica esto: En la recepción de una oficina que defiende los derechos humanos hay un cuadro de absoluto color negro con una descripción al calce que cuenta la historia de aquel hombre que debía decir que el cuadro era color blanco por ‘sugerencia’ de aquel que detentaba el poder. El hombre veía paulatinamente cómo sus compañeros de trabajo, sus amigos y familiares cedían a la invitación de los poderosos y le pedían (casi le suplicaban) que aceptara que el cuadro era blanco. Pero él continuó diciendo que el cuadro negro, era negro. Primero el hombre perdió su trabajo y a muchos de sus amigos; más tarde recibió visitas muy incómodas en su casa ‘por error’ hasta que terminó perdiendo a su familia y su casa. Para él, la imagen en el cuadro seguía siendo negra aunque de manera inexplicable recibiera golpizas y amenazas de muerte de manera casi aleatoria; seguía siendo negra aunque el llanto de su mujer y sus hijos desde el exilio le tentaran a ceder. El cuadro, para él, continuó siendo de color negro todos los años que pasó en la cárcel  y, en medio de la tortura, quiso decir que era blanco pero sabía que aquello ya había dejado de tener sentido. Cuando fue liberado, llegó a creer que estaba loco porque afuera, todos los libres, los intelectuales, los medios de comunicación, los colegios y universidades, hasta algunos de sus viejos cómplices que en voz baja habían dicho en el pasado que sabían que el cuadro era negro, afirmaban ahora que el cuadro siempre había sido blanco.

La moraleja de este relato es que el drama de este hombre en medio de una terrible dictadura (que puede ser cualquier hombre y la dictadura, cualquier presión de poder) pudo haberse perdido absolutamente, desaparecido de la faz de la tierra y de la Historia, pero alguien la contó, alguien recogió de él o de un tercero el testimonio y lo publicó; lo divulgó y por eso es que ahora lo conocemos. Esa es una de las muchas funciones del verdadero periodismo: dar voz a quienes fueron callados sistemáticamente.

Así que, si han querido callar a catorce periodistas en los últimos doce meses, aquí estaremos los que escribiremos las páginas que ellos no pudieron escribir, que no les dejaron escribir, y optaremos por el color que mejor refleje la verdad.

@monroyfelipe

¿Cree que se pongan interesantes (ahora sí) las elecciones en el Edomex?

elecciones_Edomex-700x443Esta semana fueron publicados dos datos casi imperceptibles sobre las campañas electorales que suceden ahora en el Estado de México: que de los 10 mil mexiquenses con credencial para votar residentes en el extranjero, sólo 118 han mostrado interés para elegir al próximo gobernador (en comparación con los 4 mil que votaron por el presidente en 2012); y que el Instituto Electoral del Estado de México ha difundido menos spots para incentivar al voto que los emitidos por el Tribunal Electoral para recordar que son la instancia donde se dirimirán los anticipados conflictos por gastos de campaña y prácticas ilícitas en la que incurran los partidos políticos.

Es decir, no sólo no parece remontar el interés de la ciudadanía (el abstencionismo en 2011 de la misma elección rondó el 57%) sino que todos se empeñan en desanimarla a toda costa. Comenzando por los perfiles y los estilos de campaña de los candidatos: fuera de tono, reciclados, repetitivos, poco creativos, con guiones y estrategias predecibles y cuestionables. Cada uno defiende lo suyo, no arriesgan, no ceden. Y, si no lo están pensando aún, deberían saber que la única manera de cambiar este marasmo es dar un sólido golpe de timón.

En el fondo el principal problema hasta ahora es la construcción de una narrativa de interés para el ciudadano respecto a lo que realmente representa y significa el proceso electoral del Estado de México para el destino del país. Los partidos políticos lo saben con claridad: el triunfo de esta zona del país representa el control económico de un sinnúmero de puestos burocráticos para fondear la campaña presidencial del 2018, el hacerse de una maquinaria de operación política indispensable para controlar a ras de suelo diversas estrategias de movilización, reclutamiento y andamiaje electoral; y un nuevo grupo de operarios protegidos bajo los fueros del poder para arriesgar lo menos posible cada paso en la frontera de lo legal que se haga para alcanzar la próxima sucesión presidencial. Pero, ¿será igual de importante para el ciudadano mexiquense?

Hace falta que los candidatos y sus partidos (en lo singular o a través de decisiones conjuntas que aún no se revelan del todo) definan con claridad quiénes son protagonistas y quiénes antagonistas en esta narrativa por el poder. Han gastado demasiado tiempo en ubicarse en el mismo lado del acontecimiento: ser cada uno la opción y hacer saber por qué sus contrincantes no lo son. En esas dos ideas se resumen sus campañas pero ni una de las casi 17 millones de personas que habitan el Estado de México, figura en sus estrategias.

Lo que se ha visto en los debates, por ejemplo, es el intento de cada uno de los candidatos por construir la idea de ser protagonistas (ellos los buenos; el resto, los malos) y por ello enfilan sus argumentos para insistir en el mucho bien que ellos mismos han hecho y el mucho mal que sus adversarios podrían seguir haciendo. ¿Pero quiénes son entonces ‘los ciudadanos’ o ‘los electores’ para ellos? ¿En dónde participan de esa narración?

Si alguno de los candidatos quiere resolver el atolladero y la falta de interés popular en los que se encuentra esta elección (o cualquiera de las siguientes) debe reconocer que el protagonista no es él, sino la ciudadanía. Debe hacer de tripas corazón y, con humildad, dar espacio a la realidad.

Y para lograr el interés del respetable y del electorado hace falta definir perfectamente al antagonista: a esa persona, acontecimiento o grupo político que realmente hace una excepcional oposición a las debilidades de los protagonistas, que los interpele y los empuje a tomar decisiones muy difíciles (como perder las prebendas cíclicas de compra de conciencias).

Los partidos enfrascados en esta batalla deben preguntarse cuáles son los verdaderos detonantes de acción para los ciudadanos porque, quién sabe, quizá con el papel de antagonista podrían lograr más de lo que creen.

@monroyfelipe

Guardianes: la apuesta rusa por un blockbuster

movie_the-guardians-2017Está en cartelera en México la película rusa Guardianes. Una superproducción estilo blockbuster que trata de (tomen aire para continuar): unos súper humanos genéticamente mejorados  como resultado de investigaciones experimentales realizados por una oscura agencia secreta de seguridad en tiempos de la Guerra Fría que son reunidos en el caótico siglo XXI para enfrentar una nueva amenaza tecno-mística encarnada en un perturbado científico loco, excolaborador de la agencia quién ahora tiene el poder de operar y manipular todo tipo de maquinaria mecánica, eléctrica o electrónica y que decide, de buenas a primeras, destruir la tierra.

Es, para decirlo en castellano, una monstruosa amalgama de todas las películas de los exitosos Universos Cinematográficos de Marvel y DC, salpimentada con tintura melodramática de guiones como LEGO o Pixar pero soportada en el mito que la Internet ha llevado a todo el orbe: los rusos son más rudos que el remache de la coraza en un submarino nuclear.

La producción dirigida por el ruso-armenio Sarik Andreasyan es un guiño al creciente mercado ruso utilizando la misma fórmula de patriótica heroicidad sobrehumana de los filmes norteamericanos; sin embargo, es tan forzado el tratamiento que se convierte rápido en parodia, más como un símil de los mockbusters de Bollywood (el Hollywood de la India).

IMG_6349Algo que sí comprendió muy bien Andreasyan del éxito de las películas norteamericanas y se aventuró a intentarlo en Guardianes es la intertextualidad que los objetos de la película tienen para la audiencia rusa de la generación del Glasnot y la Perestroika para acá. Es decir, así como la gente conectó emocionalmente con la película Star Wars VIII al reconocer las pistas nostálgicas de un Halcón Milenario abandonado en el desierto, Han Solo y Chewbacca, treinta años después; el director de Guardianes quería que sus héroes (y sus poderes) se identificaran con la cultura ecléctica de fin de siglo ruso: el estilo monacal de un católico ortodoxo, la generosidad vital de las rocas (más bien piedras por aludir a Petersburgo), el nagyka –látigo típico de los cosacos-, un feroz (pero enamorado) oso pardo armado hasta los dientes, la fortaleza y agilidad de las proezas gimnásticas; y, finalmente, la sensible belleza del Volga o el Neva.

No obstante, los huecos narrativos y los continuos caprichos ex machina son casi insultantes para el espectador y solo gracias al nulo desarrollo de los personajes es que no debemos preocuparnos por las actuaciones. Quizá por los diálogos, que guardan una mayúscula cursilería falsamente contenida solo vista en las piezas teatrales de la zarina Catalina II en el siglo XVIII.

IMG_6350En el área técnica hay que reconocer que compite con decoro a las películas norteamericanas de Transformers o Batman vs Superman; ya que es un mínimo para conectar con audiencias juveniles acostumbradas a la velocidad, el impacto y la alta definición de lo imposible. Así que tanto la fotografía como las imágenes generadas por computadora, los efectos de sonido y la postproducción, cumplen positivamente el trabajo; pero ni la locura saturada de resplandores a lo Zack Snyder ni los trucos para dramatizar las proezas sobrehumanas (¿mutantes, metahumanas?) de los protagonistas ayudan a que funcione la receta Avengers cocinada en un perol ruso.

Creo, finalmente, que no hay otra manera de ver este film; si usted ha de atreverse a verla, le recomiendo que sea a lo ruso.

@monroyfelipe

La caída de WhatsApp nos recuerda que debemos mirar lejos pero actuar de inmediato

No es la primera vez que al WhatsApp ‘se le cae el sistema’. En febrero del 2014 se fue el servicio por cuatro horas a un universo de 4.5 millones de usuarios; pero la caída de tres horas el pasado 3 de mayo simplemente volvió loco al mundo. La explicación razonable de tal efecto sería porque este servicio de mensajería instantánea hoy es utilizado por más de mil millones de usuarios.En este momento hay millones de negocios, empresas y organizaciones sociales cuyo modelo de comunicación es casi exclusivamente el WhatsApp. Que este servicio tenga fallas no debería sorprendernos; lo que debe inquietarnos es el pánico que provoca entre sus usuarios la posibilidad de no contar nuevamente con esta aplicación. Pongo un ejemplo: Una mujer emprendedora que hace comida para empleados de oficina en la Ciudad de México me aseguró que sus ventas se desplomaron durante la caída de WhatsApp porque ella implementó un servicio a domicilio soportado en dicha mensajería.

¿Y si no hubiera vuelto a funcionar el sistema? ¿Qué habría hecho esta microempresaria? Y si mañana o pasado mañana vuelve a caerse el WhatsApp, ¿se resignará a que su negocio pierda de nuevo? ¿Cuándo es buen momento para mirar al futuro, poner la mirada en el horizonte de lo posible, y cuándo es imprescindible atender lo más próximo para sortear las amenazas inmediatas?

¿Se ha preguntado usted dónde y cómo encontraría información si Google dejara de existir? ¿Lo haría “a la antigüita”? ¿O quizá piense que, de una u otra forma, encontraría una nueva idea, inédita y revolucionaria, para hacer mejor (mucho mejor) lo que Google ya hace hoy?

Quizá haya escuchado aquella canción de Silvio Rodríguez sobre esos Tres Hermanos que salieron “a descubrir y a fundar” cada uno con su propia estrategia: uno miró el horizonte; el otro, dónde ponía el pié y el tercero, que torció los ojos mitad y mitad. Y, dice la fábula: se hicieron viejos queriendo ir lejos a donde nunca llegaron.

Pienso en ello cada vez que se habla de largos planes a futuro. En octubre de 2006, por ejemplo, el presidente Felipe Calderón presentó el plan “México 20-30, proyecto de gran visión” y el gobierno de Peña Nieto le ha dado moderado seguimiento principalmente en lo referente a las perspectivas económicas en energéticos y combustibles tras las reformas aprobadas; y apenas, el 26 de abril pasado, con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible con 17 metas específicas a alcanzar.

La Iglesia católica en México también ha comprendido que está obligada a mirar lejos y ha implementado el Plan Global Pastoral 2031-2033. Se ha puesto ese horizonte de tiempo porque por esos años la iglesia celebrará los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe y los 2000 años de la muerte y resurrección de Jesús.

En principio, es muy positivo que las instituciones (incluso cada uno de nosotros) tengan oportunidad de mirar lejos y planear con moderada prudencia los desafíos del futuro; pero el verdadero reto se encuentra en cómo emprender camino hacia el horizonte propuesto. Mirar lejos viene bien pero no se pueden menospreciar los acontecimientos inmediatos, menos ahora que la ‘cultura de lo inmediato y de lo efímero’ marca el ritmo de los cambios sociales. Ya vimos cómo las tres horas de falla en el WhatsApp trastornaron no pocas dinámicas muy adaptadas a ese esquema.

La opción es que la mirada no sea fija; ni el plan, absoluto. Que la comodidad del momento no responda a nuestra plena adaptación sino a nuestra capacidad para adaptarnos al porvenir. ¿El gobierno estará contemplando la probable carestía de mexicanos debido a la disminución de la natalidad? ¿Qué opciones habrá para el país si la tasa de reposición llegara a poner en riesgo la heredabilidad de la cultura mexicana y de sus instituciones? ¿Y la iglesia mexicana? ¿Con qué porcentaje de familias católicas celebrará los 500 años del ícono Guadalupano?

Supongo que, cuales fueren sus observaciones, es evidente que hay que actuar de inmediato.

@monroyfelipe