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Ciudadanía, nuevos protagonistas y retos mediáticos

8A las 20:30, un funcionario de primera línea institucional cita un tuit de un reconocido periodista quien a su vez ha compartido una nota que reprodujo su medio a partir de una denuncia que dio a conocer cierta organización. Pensemos de esta manera: ni al funcionario, ni al periodista ni a la redacción que compartió la acusación les constan los hechos denunciados; pero a las 20:30 el funcionario los ha validado como verdaderos y objetivos; y el resto de medios soportará ahora la veracidad de la historia amparados por la investidura del funcionario.

Lo que ha hecho el líder institucional ha sido un acto de fe, de confianza y credibilidad; en realidad nadie cuestionará después al periodista ni al medio ni a la organización que transmitieron la historia sino al funcionario que después juzgará a conciencia el cedazo de su crédito. Independientemente si la primera versión de la historia es real o falsa, lo que sucede en los modelos de comunicación actuales coloca en una muy frágil posición lo que aún se empeña en llamarse “información oficial”.

Hemos visto estos ejemplos casi a diario. A veces son casos dramáticos e inolvidables, pero lo que preocupa es todo ese denso tejido de noticias que la ciudadanía comienza a dejar en una zona gris de incredulidad o peor, de indiferencia. Una densa madeja de información que representa un gasto enorme a las instituciones que desean colocar su mensaje en lectores, audiencias y usuarios con éxitos pírricos.

Gran parte de los medios de comunicación han mantenido una posición sumamente cómoda como transmisores de “información oficial”. De hecho, basta un vistazo por casi todos los soportes mediáticos para descubrir que la fuente de su información es, muy pocas veces, la que se ha planeado con cuidado en las mesas de redacción. Al trabajo ordinario del periodismo (partir de una inquietud, investigar, validar los datos, contrastar las fuentes y relatar los pormenores de ese itinerario) se le llama con frecuencia “investigaciones especiales”, casi como si fuera un esfuerzo extraordinario esa labor que no es sino el mínimo de responsabilidad que adquiere un medio como servicio a la sociedad.

Sin embargo, a partir de sacudidas sociales como la que dejaron las tragedias de septiembre en México, hemos visto cómo la ciudadanía, con los nuevos modelos que tiene para comunicarse y los nuevos protagonistas que validan y certifican la información, terminan por desplazar a los liderazgos tradicionales que hacían esa verificación sólo con la investidura de su cargo. El fenómeno no es nuevo, ya venía sucediendo; pero son las crisis las que mejor evidencian la profundidad de los cambios.

Y en el fondo, quienes más se preocupan por este viraje no piensan en la veracidad o en el daño que puede hacer la transmisión de falsas noticias, sino en la pérdida del poder que han detentado gratuitamente casi por designio omnímodo.

Allí está el reto mediático: construir credibilidad sin apelar al tótem ajado. Porque no importó cuánto esfuerzo e inversión dedicó ese otro funcionario a limpiar la imagen de su gobierno tras una nota que brotó desde la indignación ciudadana, no importó a cuántos influencers pagó ni a cuántos medios vendió su explicación, ni siquiera pudo alzar la voz bajo la intensa rechifla que le propinó el vulgo.

La ciudadanía camina con cierta celeridad para reemplazar un polo de poder que fue cedido en otro contexto y circunstancia; y los medios no pueden sólo sustituir al presunto dueño de esa verdad de manera automática. Como antes y como siempre nos es indispensable un buen ejercicio periodístico en la ruta y sobre las fronteras de nuestra historia.

@monroyfelipe

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Vivir después del sismo

IMG_2987Dice el libro de Job: “Hay un sitio de donde se extrae la plata y un lugar donde se refina el oro; el hierro se saca del polvo y la piedra fundida da el cobre”. Con los sismos del 7 y 19 de septiembre en México, el pueblo y la ciudadanía ha demostrado que buena parte de su identidad bruñida se forja entre los escombros de las tragedias.

Han sido los sismos los que, a pesar de su breve instante, no sólo dejan una larga estela de desastres sino los primeros cimientos de una cultura que acompañará décadas a una nación que sigue siendo joven por la vía de la reinvención. Desde el minuto cero de la calamidad, el mexicano pisa sin sacralidad ni afectación lo que antes fue habitado por lo indebido, posa su planta sobre los muros derrumbados y de entre las piedras busca lo único que siempre ha sido importante: la posibilidad de salvar una vida y la convicción de estar allí para fundar un fragmento de la nueva historia.

Son estos gestos solidarios en esta escena desolada los que cambian el cauce de lo inevitable. Se abandona el derrotismo y la indolencia porque la entrega y el sacrificio toman un cariz multitudinario; sobre el asfalto, como si fuese un provisional hogar escarpado, lo mínimo se vuelve esencial y el exceso no merece una segunda mirada. En cada rincón, de entre cuatro manos, nace un centro de acopio; y cada hogar sabe que, ante la necesidad, puede hacer el milagro de ensancharse. Mientras, los albergues, tan necesarios, tan indispensables, lucen paradójicamente indiferentes, fríos y pasajeros.

Sentimos que hacía falta calor.

Por ello, un taquero movió su trompo de carne al pastor hasta la frontera de las ruinas, por eso miles de ciudadanos llevan sobre sus hombros la obra de su ardiente corazón para derramar sobre lo siniestrado. Es el calor de la generosidad lo que mueve los pies de los voluntarios hasta los espacios de dolor, hasta los confines de la prudencia. Es el fuego de la esperanza el que alza el puño y aguza el oído para rescatar lo improbable.

Como apuntó José Emilio Pacheco: “La tierra desconoce la piedad”; pero no hay lugar desconocido donde el pie de la caridad humana no haga cimiento. Las ciudades afectadas no duermen sólo sobre el polvillo y las rocas de tanta desgracia, se funden en la fragua de la voluntad hasta revelar su verdadero brillo, el que siempre ha sido pero que se reviste de oscura jactancia e hipócrita certeza.

Los sismos y las ruinas que dejan a su paso desnudan el alma de un pueblo vulnerable, atado a la mezquindad de quienes construyeron la ciudad vertical con varillas a medio desgaste, aprovechando con perversidad la especulación de vivienda; revela la indiferencia institucional ante los edificios históricos e iglesias que sobrevivieron cinco siglos y desaparecieron tras treinta años de indolente burocracia; evidencia lo poco que hicimos para corregir las grietas estructurales de nuestra sociedad.

Los escombros nos interpelan con su cruda verdad, nos dicen que lo más firme se quiebra; pero sobre ellos es donde debemos volver a construir nuestra historia, con los pies sobre el dolor y las manos junto a la herida. Porque la riqueza erigida en el corazón humano es interminable y porque el único desecho de la historia sería una vida sin la posibilidad heroica y un despojo que no quiere afrontar otras ruinas y otras terribles desventuras.

Con cariño y solidaridad para los sobrevivientes.

@monroyfelipe

#FuerzaMéxico: Redes de solidaridad se apersonan en zonas vulnerables

Rescate_torreon.JPGDetrás de las vallas que montó la Policía Federal para proteger las zonas más vulnerables de la Colonia Del Valle reina un enjambre de intenciones. Brigadistas y rescatistas, ya con los hombros vencidos y el sudor denso en las frentes, esperan las instrucciones que Protección Civil, el Ejército y la Marina les indican para poder traspasar hacia los edificios siniestrados. Junto a ellos, cientos de voluntarios que de manera espontánea ha salido a ofrecer su ayuda, agua o alimentos, no dejan de llegar ni de ponerse al servicio.

Sobre la avenida Gabriel Mancera y hasta que se convierte en Torreón pasando Obrero Mundial, la zona es un caos intermitente. A la altura de Concepción Béistegui, dos edificios de 12 pisos se colapsaron con gente dentro y los escombros hirieron incluso a los voluntarios que se encontraban apenas a media cuadra en uno de los muchos centros de acopio que se organizado en la zona. Desde el punto crítico, seis ambulancias aguardan a los primeros rescatados mientras los militares transmitían el mensaje hasta las vallas de que se requería suero, alcohol, vendas y gasas, líquidos azucarados y psicólogos para atender a las personas heridas o en shock.

Hasta las vallas de las calles aledañas (Escocia, Edimburgo) cientos de voluntarios están apostados para ofrecer víveres y refrescantes; la gran mayoría: sándwiches, tortas, galletas y agua embotellada, pero también otros ofrecían tacos de canasta, jugos envasados y una familia que llegó desde el Centro Histórico llevó espagueti a la bolognesa y ensalada con pera y manzana. Cada tanto, un grupo de adolescentes y jóvenes arriba al lugar; dicen que recibieron mensajes por Whatsapp pidiendo ayuda en ese punto. Sin embargo, desde dentro, se les dice que no hace falta aún, que ya hay una gran valla de personas profesionales realizando las labores de rescate. Los jóvenes no se desaniman, uno más dice que en Xochimilco necesitan ayuda y todos acuerdan moverse hacia allá. Quizá puedan hacer algo.

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Un par de cuadras más al norte, aún sobre Gabriel Mancera entre Elena Arizmendi y Ana María Mier, unos vecinos escriben sobre una manta una advertencia: “No pase. Fuga de gas”. No se percibe el aroma pero el corte vial ayuda para que, en la esquina con La Morena no se agolpen los automóviles que aún circulan por Xola. Allí se ha venido abajo toda la esquina sur de un edificio; desde la calle se pueden ver los cuartos de baño partidos a la mitad, regaderas y sanitarios expuestos impúdicos ante el azoro de los transeúntes.

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Más allá de La Morena, los edificios numerados del 23 al 27 de Gabriel Mancera comienzan a ser desalojados; en el edificio 25, un hombre arroja desde su ventana en el decimoquinto piso todas sus pertenencias. Abajo los peritos aseguran que el edificio colapsará de un momento a otro y la zona es acordonada. Los evacuados, ahora damnificados, salen de los inmuebles incrédulos, sin prisa pero el temor en la mirada de los presentes los confunden y entran en pánico. Un voluntario solicita ayuda psicológica y una jovencita de no más de 22 años asiste a una mujer que ha entrado en shock mientras la ayuda a desalojar la zona de peligro.

Por fortuna, desde ayer, desde los primeros momentos del martes, en Obrero Mundial y Gabriel Mancera se montó un amplio centro de acopio bien organizado. Hay víveres, medicamentos, material de curación, guantes de trabajo, cubrebocas, agua suficiente y alimento, mucho alimento. Fue montado para ayudar a los trabajos sobre la calle de Torreón (que no es sino la prolongación de Gabriel Mancera en la colonia Narvarte Poniente pasando Obrero Mundial); desde este centro de acopio se vive expectación y temor, cientos de brigadistas y personal del ejército realizan desde el martes labores de rescate. Sin cejar un momento, a 25 horas del siniestro, tres personas fueron rescatadas con éxito y los aplausos entre la gente se extienden a lo largo de las calles de la colonia del Valle hasta que un puño erigido en todo lo alto pide silencio: un crujido, un chasquido, un gemido pide sepulcral silencio. Y un mensaje de Whatsapp vuelve a retumbar en los celulares: otro edificio se ha colapsado y muchos ponen marcha hacia allí para ayudar.

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@monroyfelipe

Iglesias históricas, las más afectadas por el sismo

iglesia axochiapanLas diócesis de la Ciudad de México, Morelos, Puebla, Tlaxcala y Valle de Chalco así como las instancias de la Conferencia del Episcopado Mexicano y todas sus dimensiones de acción social realizan una inspección detallada de los daños que sufrieron al menos un centenar de templos religiosos en la zona centro del país, la gran mayoría de alto valor histórico, como consecuencia del sismo de ayer martes.

El obispo de Morelos, Ramón Castro Castro, pastor de la zona del epicentro del sismo de 7.2 grados, a través de un videomensaje llamó a la solidaridad: “Se han derrumbado y han colapsados muchos edificios, muchas casas y muchas iglesias, pero no se ha derrumbado nuestra fe ni nuestra esperanza, ni la fraternidad ni la solidaridad. Esos valores son los que nos pueden sacar adelante”.

Debido a los cortes en autopistas y carreteras en el estado de Morelos, la iglesia local aún no ha realizado un censo integral de los templos dañados por el sismo en la región. Pero por medio de las redes sociales se saben que al menos un veintenar de iglesias tiene daños considerables. Algunas de las más afectadas son las iglesias de Juitepec, Tetecala, Totolapan, Jojutla, Axochiapan, Yecapixtla, Coatetelco, Chalcatzingo, Tetelilla en Jonacatepec, Cuauhtempan en Tlayacapan, Ahuatepec, Zacatepec, Xoxocotla, Tlaltizapán, Temoac, Cocoyoc, Yautepec, Tepoztlán, Huazulco, Ocuituco, Oaxtepec e incluso la Catedral de Cuernavaca, la cual recientemente lucía restauraciones.

Muchas de estos templos datan del siglo XVI y forman parte de la ruta turística de los templos y conventos que las órdenes de dominicos, agustinos y franciscanos fundaron en Morelos en los albores de la evangelización.

En la Ciudad de México, el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México reportó que tras el sismo reportaron daños estructurales principalmente en las parroquias ubicadas en la zona de Xochimilco, Tláhuac, Tlalpan y Milpa Alta. Sin embargo, otros templos del centro y nororiente de la capital también reportan daños. Entre las más afectadas están las iglesias de San Bernardino de Siena, Santa Cruz Acapixtla, San Luis Tlaxialtemalco, San Miguel Topilejo, Nuestra Señora de los Ángeles y la propia Catedral Metropolitana de la Ciudad de México donde se desprendió una de las icónicas estatuas realizadas por Manuel Tolsá en la fachada del recinto.

Ante esta situación, el arzobispo de México, Norberto Rivera Carrera, manifestó “su profundo dolor y consternación por las pérdidas de vidas humanas a causa del terremoto”. E instruyó a las parroquias de las zonas afectadas, a los religiosos, religiosas y fieles laicos a colaborar con las autoridades civiles a fin de socorrer a las personas que fueron afectadas. Al momento, la Cáritas Arquidiocesna ha dispuesto seis centros de acopio en diversos puntos de la ciudad y ha habilitado algunos templos como albergues temporales.

Por su parte, la Arquidiócesis de Puebla afirmó que ha recibido reportes de varios daños en templos y parroquias: 13 en la ciudad de Puebla, dos en Cholula (una es la insigne Basílica de Nuestra Señora de los Remedios), dos templos en Amozoc, tres inmuebles religiosos en Atlixco y nueve iglesias en Izúcar de Matamoros. Según un reporte más detallado se difundió que al menos un centenar de iglesias en Puebla sufrió daños incluido el Seminario Palafoxiano.

El responsable de la acción social de la Iglesia de Puebla, el sacerdote Rutilio Rumero Pérez confirmó que las autoridades eclesiásticas de Puebla pusieron en marcha un protocolo de voluntariado y acopio de víveres y recursos a través de la Comisión Diocesana de Pastoral, Cáritas y el Banco de Alimentos local. El personal y voluntariado participa en la distribución de alimentos y artículos de higiene personal principalmente en las poblaciones de Atzala, Coetzala y Atlixco.

En la diócesis de Valle de Chalco, la zona sur oriente del Estado de México, también emitió un comunicado confirmando que varias parroquias sufrieron daños significativos “principalmente en la zona de volcanes”. Según se ha dado a conocer por medios locales, el templo del Señor del Sacromonte, al pie de los volcanes, tuvo daños estructurales mayores.

Finalmente, la Secretaría General del Episcopado Mexicano, en coordinación con otros organismos de la iglesia católica, levantan un censo sobre el estado de los templos, casas parroquiales y diferentes inmuebles de la iglesia que pudieran estar afectadas y que necesitan una inspección por parte de los peritos de Protección Civil y han lanzado un llamado de solidaridad a las diócesis cercanas a las zonas afectadas para asistir en la emergencia. A este llamado, respondió inmediatamente la Arquidiócesis de Tlalnepantla la cual, por instrucciones del cardenal Carlos Aguiar Retes, dispuso siete centros de acopio en cada una de las zonas pastorales presentes en los municipios de Tlalnepantla, Atizapán, Naucalpan y Huixquilucan.

 

@monroyfelipe

Los 7 momentos #ModoPapa más esperados de Francisco en Colombia

BANNER-FRANCISCOEl papa Francisco realiza su quinto viaje trasatlántico al continente americano; Colombia es el séptimo país de América que el pontífice argentino ha decidido visitar y ya se sabe que el próximo viaje será a Chile en enero del 2018.

El motivo del viaje del Papa a cuatro ciudades de Colombia se enfoca en apoyar los esfuerzos de los acuerdos de paz entre el gobierno y los exguerrilleros tras largas décadas de violencia en el país cafetero. Aquí te presentamos: “Los 7 momentos más esperados de la visita del papa Francisco a Colombia”.

 

  1. Tras pasar su primera noche en Bogotá, el papa Francisco dialogará con el presidente Juan Manuel Santos en la Casa de Nariño; la expectativa nacional recae en qué mensaje podrá dejar el pontífice respecto a los acuerdos de paz que dividen a la población colombiana.
  2. En Bogotá, el Papa sostendrá un diálogo privado con los obispos de Colombia y los delegados de la Conferencia de Obispos de Latinoamérica y el Caribe; se espera que dialoguen sobre la ruta de la llamada Nueva Evangelización en América tras los 10 años de la Misión establecida por Benedicto XVI en Aparecida, Brasil.
  3. A pesar de la apretada agenda del jueves 7 de septiembre, Francisco sorprendió con una convocatoria para dialogar específicamente con los obispos venezolanos donde seguro sugerirá orientaciones para que la Iglesia participe en las acciones necesarias para remediar la crisis política y social en el país bolivariano.
  4. El viernes Francisco volará a la ciudad de Villavicencio, al pie de los Llanos Orientales donde se libraron las más sangrientas batallas de las guerrillas del siglo pasado. El pontífice rezará frente a la Cruz de la Reconciliación que simboliza la paz posible.
  5. El sábado el Papa visitará Hogares San José en Medellín, un orfanato que comenzó a atender a huérfanos y viudas tras la Guerra de los Mil Días a inicios del siglo XX. Hoy sigue funcionando con cinco internados para 630 niños y niñas que van de los 2 a los 18 años, todos huérfanos por la guerrilla o desplazados por la violencia.
  6. En Cartagena de Indias, Francisco bendecirá la primera piedra de un proyecto de casas para personas en situación de calle y para las niñas de la Misión Talitha Qum que es un proyecto de la Iglesia católica para dar asistencia principalmente a adolescentes y niñas que ha sufrido maltrato físico y sexual. La organización ayuda a 70 jovencitas (la mayoría afrocolombianas) y busca evitar la exploración sexual comercial infantil.
  7. Antes de volver a Roma, Francisco hará una parada en el Santuario de San Pedro Claver, el misionero jesuita que defendió los derechos humanos de los esclavos negros del puerto cartaginés de Colombia. Claver se hacía llamar “el esclavo de los negros” y entregó su vida al auxilio de estos. El papa León XIII llegó a decir que Claver fue el santo -después de Cristo- que más lo conmovió.

Estos son los siete momentos más esperados de la estancia del papa Francisco en Colombia cuyos habitantes se han declarado en “ModoPapa” para vivir la tercera visita pontificia en su historia: la primera en 1968 con Paulo VI, la segunda en 1986 con Juan Pablo II y ahora ésta, de la mano de Francisco.

@monroyfelipe

Francisco en Colombia: la humilde ruta de la paz

fracolDesde este miércoles y hasta el domingo 10 de septiembre, el papa Francisco realiza una vista apostólica a cuatro ciudades de Colombia. No es una visita sencilla, el país está en un proceso de reconciliación; no sólo con su pasado por las heridas que la guerrilla, las fuerzas armadas y los paramilitares dejaron en todo lo ancho de su territorio, sino por los acuerdos de paz donde excombatientes han reconocido sus faltas y lanzan su apuesta ideológica ahora por la vía política.

Francisco ha sido un entusiasta de estos acuerdos que simbolizan una temeraria apuesta al perdón, la reconciliación y la paz sin poner mayor bandera que la del respeto a la dignidad humana. Sin embargo, no todos comulgan con esa audacia, el propio expresidente Álvaro Uribe ha escrito al Papa argentino que su visita podría utilizarse políticamente como una justificación para que los crímenes del pasado queden impunes.

Fuera del ámbito político, Colombia parece también dejará testimonio público de un catolicismo “anti-Francisco”. Aunque ya en varios países se ha advertido una creciente corriente ultraconservadora que regatea el catolicismo al Papa, es en Colombia donde esto ha escalado a nivel público y mediático. José Galat, excandidato presidencial, rector de la Universidad Gran Colombia y director del canal católico Teleamiga, olvidó la diplomacia al declarar: “Nuestro canal es católico; los que no son católicos son los obispos que acompañan a un Papa que niega las verdades de la fe”.

La Iglesia católica local también vive un proceso de reconciliación con sus propios feligreses, por la tensión surgida entre diferentes liderazgos del episcopado nacional ante los criterios de los acuerdos políticos para la paz y por la virulenta respuesta de grupos ultraconservadores ante un catolicismo que pierde posiciones frente a diferentes apuestas cristianas evangélicas y protestantes que ya suman un sólido 35% de población creyente.

Francisco llega a esta Colombia convulsa, orgullosa de participar en un proceso de paz lento y delicado pero también con no poco desconcierto sobre el futuro que le depara a una nación donde las violencias hallaron espacio en la política. Por ello, entre la apretada agenda pontificia, destaca la visita a Villavicencio, donde orará frente a la Cruz de la Reconciliación que simboliza la paz posible tras el cruento conflicto en la región de los Llanos Orientales.

En estos últimos cuarenta años, Colombia ha sabido superar, no sin muchos sacrificios, la terrible violencia que asoló la cotidianidad de sus ciudadanos y la ruta elegida puede no ser la ideal pero es la necesaria. Lo ha dicho el obispo presidente del Episcopado de Colombia, Óscar Urbina: “La paz sin alma no camina”. La ruta por andar es simple pero no sencilla: es preciso favorecer la mediación entre la guerrilla y las familias de los secuestrados, se requiere la intervención humanitaria en las cárceles donde se deshumanizan militares y guerrilleros, hay que participar del duelo y el perdón durante la exhumación de los cadáveres víctimas de la guerra y, finalmente, hay que interactuar permanentemente con las víctimas y sus heridas. Una ruta que pasa por la humildad y el despojo de todo purismo moral.

El obispo Urbina –que es pastor justamente en Villavicencio- ha dicho que la Iglesia de Colombia le toca “hacer un trabajo de esperanza” con la gente de a pie para crear un clima de paz; quizá esto es lo que ha animado al Papa para visitar este país bolivariano, porque sabe lo difícil que es hablar de paz sin herir la pureza ni la hipersensibilidad de los regímenes que intentan mantener el control social mediante una fórmula que se ampara en el populismo mediático, la hegemonía del ejercicio de la fuerza pública y la simulación democrática. Y claro, podríamos hablar de Colombia o de Venezuela o de Argentina; de hecho, podríamos hablar de casi todos los regímenes políticos latinoamericanos.

@monroyfelipe

“Los pobres, antes; los otros después”, pide Nuncio al nuevo obispo de Tlaxcala

21167345_1374907019289643_4809848607011037537_oA inicios de este año no había ni escaleras eléctricas ni sucursales de Starbucks en todo el estado, pero Tlaxcala está a poco más de un mes para que todo el mundo hable de él. El próximo 15 de octubre, el papa Francisco celebrará la canonización de Cristóbal, Antonio y Juan, los tres indígenas adolescentes mártires tlaxcaltecas del siglo XVI, asesinados con tremenda brutalidad -propia del miedo a lo nuevo y lo desconocido- durante los primeros años del contacto entre las civilizaciones precolombinas y la conquista española.

Sin duda, es quizá el tema principal que ocupa la mente del nuevo obispo de la diócesis de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, un misionero josefino originario de la Ciudad de México quien recibió el pasado 30 de agosto el largo camino de la canonización de los mártires para culminarlo en su papel de obispo residencial en un evento histórico, de talla internacional y trascendental, no sólo para el más pequeño de los estados de la República mexicana sino para el país entero y la Iglesia universal.

Sin embargo, durante la preconización de su nuevo obispo residencial, la pequeña diócesis fue el escenario perfecto desde el cual, tanto el representante del Papa en México como su flamante obispo residencial lanzaron mensajes de mayúsculo significado para las estructuras eclesiales país. Franco Coppola, nuncio apostólico en México, insistió en que la Iglesia católica está compelida a acudir a los pobres: “Estos son los primeros a quienes somos enviados: los pobres. Tiene que ser muy claro, son los primeros a quien el señor nos envía. Los otros, después; antes, los pobres”.

En un mensaje ante los medios de comunicación el nuncio Coppola comentó que, durante su estancia en México ha visto que “hay gente que está muy bien. No se puede decir que el país es pobre o donde todos son pobres y no se puede hacer nada. Es un país donde hay muchos recursos y la riqueza está mal distribuida […] Debemos ayudar a entender que no podemos decirnos católicos si hay esta facilidad de usar violencia hacia nosotros; no podemos decirnos católicos si, al mismo tiempo, nosotros tenemos tanto que nos sobra y otros les falta lo necesario”.

Salcedo habló en la misma sintonía. Aunque no dejó de agradecer y reconocer el trabajo que la diócesis ya ha hecho con los preparativos frente a la canonización, entre los actos protocolarios y las celebraciones litúrgicas, el novel obispo deslizó lo que parecen serán principios de su particular actuación pastoral: “Hermanos, en el Evangelio no todo fue escrito, el Evangelio de la misericordia es un libro abierto donde se continúan escribiendo los signos y gestos concretos de amor de los discípulos de Cristo”; después aseveró categóricamente: “No creo que sea lo mejor condenar, rechazar o apartar. Hay que dialogar, hay que analizar situaciones. No se trata nada más de imponer una norma o una ley”.

Entre las palabras de ambos se advierten las líneas de una generación de obispos plenamente identificados con la actitud de salida, de asumir incluso los riesgos que conlleva implicarse directamente en las fronteras de la existencia humana: “Aquí, como en todos los lugares, siempre hay situaciones difíciles. Hace rato el Nuncio me dijo: ‘Quiero que vayas a los pobres’. La pobreza existe de muchas maneras, y para responder a esa gama de problemas tenemos que saberlos asumir y enfrentar, no espantarnos”, confirmó Salcedo en conferencia de prensa.

Salcedo afirmó que desea salir con misericordia al encuentro de todas las pobrezas y liberar de tantas formas de esclavitud que afligen a la grey. Dijo querer llegar a las heridas de cada uno para curarlas, salir de sí mismo para ir a las periferias geográficas y existenciales.

La brújula pastoral de Salcedo parece que está en la misma ruta que la del pontífice argentino y su embajador Coppola: “El Papa nos invita a la conversión pastoral -dijo en entrevista-: Nos dice claramente que no podemos dejar las cosas como están. Necesitamos estar en una continua conversión, en un continuo cambio… yo sueño también como el papa Francisco, con una Iglesia que esté en continua conversión. No podemos dejar las cosas como están y se requiere esta actitud de abrirse a una conversión interior, a una conversión de las estructuras, de nuestros procesos. No pensar que ya estamos seguros, cuando estamos en búsqueda, cuando estamos ante todos ofrecer la riqueza de la Iglesia que es la evangelización, necesitamos estar en esa Iglesia en salida”.

Sí, más allá de escaleras eléctricas y sucursales de cafeterías multinacionales, Tlaxcala tiene aún capacidad de sorprender enormemente.

@monroyfelipe

Terrorismo y radicalismo: Demasiada información, poca visión

OC 2Elija un tema, cualquiera de que se haya hablado en los medios de comunicación en las últimas semanas. Podría ser la rampante corrupción, la ineficiencia del gobierno, los errores de los liderazgos, el terrorismo y el fanatismo, cualquier servicio público al borde del colapso o affaire internacional. Quizá sea un tema que le ha interesado desde hace tiempo o quizá le tomó por imprevisto y ahora no puede dejar de pensar en ello.

Los medios de comunicación -con más y menos claridad de por qué lo hacen- despliegan constantemente sus esfuerzos para acercar a sus audiencias la mayor cantidad de información sobre el asunto o el fenómeno. La información se exhibe con celeridad y -en principio- con moderada precisión para ser consumida por la mayor cantidad de gente cercana al medio. La información no es neutral, no sólo responde a la línea editorial, carga ideológica o compromisos económicos del medio o sus directivos, también es claro que cada lector o espectador pertenece a un tipo de audiencia que comulga con la línea o la ideología del medio y por ello lo elige o se encuentra en el área de influencia del mismo.

Sin embargo, a pesar de proporcionar una gran cantidad de información, los medios no suelen ofrecer visión.

Entre las leyendas de los nativos americanos se cuenta que cierto jefe de una tribu entre las montañas convocó a sus posibles sucesores, los envió a una exploración a la más alta cumbre de la serranía y les solicitó que volvieran con un regalo extraordinario, el mejor de los cuales les daría derecho a asumir el liderazgo de la tribu. El primero regresó con la flor más hermosa que halló y el segundo volvió con todo lo que encontró por el camino y que pudo cargar en sus brazos. El tercero parecía llevar las manos vacías, pero portaba algo más valioso: la visión. Visión de una oportunidad mejor, de futuro y esperanza, de sentido y ruta para el porvenir de la tribu.

En estos días, mientras compiten por las audiencias, los medios de comunicación portan florituras atractivas en forma de noticias o saturan con información a las audiencias creyendo que con eso satisfacen no sólo las búsquedas de sus lectores sino, incluso, su responsabilidad social.

¿Pero, sólo para eso está la información? ¿Para llenarnos el ojo o para complacer nuestras dudas? ¿No hay una responsabilidad de los medios de comunicación y de sus profesionales para influir en la sociedad, generar cambios? ¿Y, si creen tenerla, en realidad la ofrecen a sus audiencias?

Lo que nos hace falta es visión. Altura de miras respecto al devenir cotidiano en todo lo que es noticia, que nos inquieta y que nos construye como sociedad.

Tomemos el caso de los atroces y viles actos de terrorismo en forma de atropellamiento masivo de peatones en Francia, Estados Unidos y España. El curso de esas noticias se convierte en asignaciones casi mecánicas y repetitivas en las redacciones del orbe: la devastadora crónica en vivo que provoca espanto e inquietud; la paulatina confirmación de primeras versiones, sospechas y testimonios; la declaración oficial de las autoridades; la búsqueda y presentación de los responsables; la búsqueda y presentación las víctimas y sus familiares; y las historias detrás de las víctimas. Cuando la historia comienza a enfriarse sólo quedan los análisis, las odiosas comparaciones, el desmenuzamiento de los porqués y las condenas que fijan la postura del medio y sus periodistas.

En cada episodio de estas tragedias perdemos la oportunidad de estar en la cumbre de la montaña y no mirar más allá de lo obvio. El tema del terrorismo, el racismo, el fanatismo y la seguridad internacional merece estudiarse con perspectiva de futuro, con visión: ¿A dónde queremos llegar? ¿Cómo haremos para lograrlo? ¿Qué tipo de sociedad podemos ser con el curso que toman los liderazgos políticos, económicos y culturales?

Sucede igual con otros temas como el de la volatilidad económica, la debilidad de las instituciones, los avances científicos y tecnológicos, o el sutil testimonio de una cultura en construcción: simplificando en maniqueísmos morales y absolutizando el fenómeno en bandos adversarios olvidamos dar espacio a la perspectiva.

Algunos dicen que la prensa y los medios de comunicación son la conciencia moral de la sociedad. Ahora voltee nuevamente a esos medios de información que consume cotidianamente, ¿qué tanta perspectiva o visión le ofrece esa conciencia sobre nuestro contexto y nuestro devenir? ¿Parece que sólo van persiguiendo los trenes que ya partieron o le ofrece una verdadera red de comunicación para poder transitar y convivir en el futuro?

@monroyfelipe

El primer año del nuncio Coppola en México: la Iglesia debe cambiar

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Foto: Diócesis de Querétaro

Ha pasado un año desde que Franco Coppola fue enviado como embajador del Papa a México tras una estancia nada sencilla -aunque sumamente productiva- en la representación del Vaticano en la República Centroafricana; a inicios de septiembre del 2016 recibió de viva voz del papa Francisco los objetivos de su encomienda y, desde su arribo en octubre pasado, el salentino prácticamente ya ha explorado los principales perfiles políticos y eclesiales del este país que aún se jacta de tener el segundo lugar en el número de católicos a nivel mundial.

Coppola no deja pasar oportunidad para mencionar lo que el papa Bergoglio le confió un año atrás: “Te envío a un país que es un tesoro para la Iglesia; [los mexicanos] tienen una fe y una devoción que no tiene igual en el mundo. Pero es un país donde la Iglesia, empezando por su jerarquía, tiene que cambiar mucho”; así lo confió a El Observador en quizá la única entrevista que hasta ahora Coppola ha concedido en México. Pero también lo ha comentado frente a las comunidades que ha visitado en este año: “El gran problema de México es su falta de congruencia, muchas expresiones de fe y una gran cantidad de católicos, pero vive grandes problemas con la violencia, el crimen y la corrupción”.

Antes de tomar el descanso veraniego en su tierra natal, Coppola aseguró que la necesidad de un cambio radical en las estructuras eclesiales debe empezar por los obispos y los ministros ordenados: “Tiene que cambiar mucho pero no es un juicio negativo sobre la jerarquía. La jerarquía, en el sentido de los obispos y los sacerdotes, tiene que enfrentar retos y desafíos nuevos […] los tiempos han cambiado, antes de obedecía más a los padres. Lo que era bueno era bueno y lo que era malo era malo. Ahora se cuestiona todo”.

En realidad, el análisis no es nuevo. Los últimos dos pontífices han descrito sin eufemismos la situación de la Iglesia mexicana: para el papa Francisco, México tiene un grave problema cuando sus ciudadanos “buscan el privilegio” pues generan “terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión, la violencia, el secuestro y la muerte”. Benedicto XVI, por su parte, fue más categórico: “En no pocos católicos se percibe cierta esquizofrenia entre moral individual y pública: personalmente, en la esfera individual, son católicos, creyentes, pero en la vida pública siguen otros caminos que no corresponden a los grandes valores del Evangelio, que son necesarios para la fundación de una sociedad justa”.

Para Coppola, las celebraciones masivas, las grandes peregrinaciones y las muchas expresiones de devoción popular que ha palpado en México son motivo de gran orgullo para el catolicismo; pero le inquieta que el país también tenga los funestos triunfos de “los campeonatos negros” en asesinatos, violencia, corrupción y pobreza. Sin ir lejos, México ha consolidado en una década su vergonzosa posición como el país de occidente más peligroso para ejercer el sacerdocio.

A los obispos mexicanos, el enviado pontificio les ha manifestado su intranquilidad con claridad absoluta: “No sé si me equivoco, pero me impresiona ver cómo, desde una perspectiva nacional, a nivel del episcopado, la Iglesia parece no haber logrado elaborar aún una propuesta específica como camino de vida cristiana para los adolescentes, los jóvenes y los jóvenes-adultos”, les espetó en su más reciente asamblea plenaria.

El cambio que propone Coppola exige, por si fuera poco, sentido común y que los católicos mexicanos conserven los pies en la tierra. Como muestra, la historia de Sandra, una mujer que auxilia a un centenar de niños huérfanos en Burundi. El nuncio relata con frecuencia en sus redes sociales el drama que atraviesa aquella generosa cristiana y pide a sus amigos que donen recursos para que la obra permanezca. Sin duda no ha faltado la piadosa alma mexicana que desinteresadamente ofreció ayuda económica al nuncio, pero Coppola le ha enfriado el entusiasmo por una razón nodal: “Le comento que escribí en italiano expresamente porque este mensaje lo envío a mis amigos italianos […] Me dirijo para pedir ayuda y solidaridad a mis amigos italianos y no a los mexicanos que, si lo quieren y pueden, tienen ya, muy cerca, a quienes ayudar”.

“Católicos, alíviense a sí mismos”, parece insistir Coppola en cada rincón de México. Así de simple, la catolicidad mexicana no puede sólo jactarse de su potencial y de su aún masiva presencia en el país; para iluminar las oscuridades de su propio seno, la Iglesia católica requiere asumir muchos cambios, de lo contrario tendrá frente a sí una gran ruptura cultural donde no sólo sea marginal sino, incluso, prescindible.

@monroyfelipe

¿Quiénes se adjudican bombazo en el episcopado?

coffia.JPGPor supuesto, su objetivo es propagandístico. Todas las acciones que el Comando Feminista Informal de Acción Antiautoritaria (COFFIA), grupo que se adjudicó la detonación del artefacto incendiario en la sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano, están ampliamente documentadas en la red. Comenzaron la difusión de sus atentados en agosto del 2014: el primero en una oficina de atención ciudadana del asambleísta Orlando Anaya González en Iztapalapa y el segundo, presuntamente fallido, en la iglesia de Nuestra Señora de Loreto en el Centro Histórico.

El diario Reforma consignó el primer evento que sucedió a las 22:00 hrs del 25 de agosto: “De acuerdo con testimonios de vecinos que fueron narrados al legislador, unos sujetos dejaron una bolsa junto a la puerta… Afortunadamente no había gente adentro, nadie está lastimado”, relató el entonces asambleísta.

El segundo acto lo relata Lupe La Camelina, líder del Comando: “En realidad, pretendíamos ponerla en la catedral ubicada en la plaza constitución […] Sin embargo, al llegar, vimos a trabajadoras de la limpieza barriendo. Y dado que amamos la vida, y dado que nosotras mismas somos trabajadoras, desistimos de nuestra idea original. Entonces dimos la vuelta y la colocamos en la iglesia de Loreto que está ubicada en un lugar menos concurrido por las noches. Sobre este, nuestras fuentes nos revelan que fue encontrado y desactivado antes de hacer explosión”.

Desde entonces, cada artefacto explosivo detonado durante la madrugada en diferentes espacios de la Ciudad de México es reivindicado por la célula ‘feminista’. El 6 de junio del 2015 se adjudicaron el bombazo en las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano ubicadas en la Av. Revolución y Rio Mixcoac. En diciembre de ese año, colocaron otro artefacto explosivo en la iglesia del Espíritu Santo sobre la avenida Congreso de la Unión: “Se trata de un mensaje de odio a la iglesia católica… Nosotras destruiremos sus sacristías”, firmaba la misma Lupe Camelina.

El 4 de mayo del 2016 dicen haber atacado las oficinas de la SACMAC en la colonia Nápoles, una consultora que se dedica a servicios de ingeniería y construcción para diversos proyectos entre los que se encuentran la Base Aérea Militar de Santa Lucía, la Terminal 4 del aeropuerto de Cancún y el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. SACMAC también asesora y supervisa las obras del Tren Méxio-Toluca, pasos a desnivel del Circuito Interior, intervención estructural en diferentes líneas de metro; y participa en plantas de perforación petrolera, plantas termoeléctricas, diversos proyectos mineros, plantas de producción de alimentos, medicamentos, partes automotrices; hospitales, laboratorios y plantas de tratamiento de aguas residuales.

Aunque se confirmó que el Centro de Comando, Control, Cómputo y Comunicaciones de la Ciudad de México contaba con una serie de videos para iniciar la carpeta de investigación, no se supo qué resultó de aquellos peritajes. Fue el primer comunicado del Comando firmado por Ana La mariposa negra.

El 20 de diciembre del 2016, Ana La mariposa negra escribió un largo comunicado adjudicándose la detonación de un explosivo frente a las oficinas del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México. El método fue idéntico: en la madrugada, frente al portón de acceso, sin lesionados. La Procuraduría capitalina dijo que el explosivo fue un tubo galvanizado, relleno de pólvora negra, con tapón inferior y en la parte superior varios trapos usados como mechas. El ‘Comando’ explicó el ataque y sentenció en su comunicado: “Esperamos que las feministas ‘buenas y bonitas’ no nos tilden de antifeministas y quieran lanzarnos a la hoguera, aunque seguramente no faltará la que sí”.

Sí, el Comando Feminista atacó una instancia al servicio de las mujeres a quienes les reclama: “Sigan cómplices lamiendo su propio grillete. Pero estén seguras de que por lo que a nosotras respecta, nuestro ataque directo a sus instituciones feministas burguesas continuará…”.

El 26 de julio, COFFIA dijo haber colocado la madrugada anterior el artefacto explosivo frente a la Conferencia del Episcopado Mexicano, el comunicado lo firma una nueva identidad: Coatlicue. El ‘Comando’ escribió la consigna que han usado otras veces: “Ni Dios ni amo” y afirman que la explosión la hicieron “¡Por cada tortura y asesinato en nombre de su Dios! ¡Por cada niño ultrajado por los curas pederastas!”. Dijeron que usaron dinamita y gas LP, aunque los peritos de la Procuraduría capitalina aseguran que el artefacto usó pólvora como precursor.

Las autoridades policiacas llevan tres años intentado dar -sin éxito- con las presuntas responsables de estos actos violentos y, todo parece indicar que no lo harán tras este nuevo ataque. Y quizá haya una razón de fondo: las perpetradoras que se adjudican las detonaciones no son los clásicos ‘sospechosos comunes’, quizá parezcan más víctimas y, sí, es muy probable que en efecto lo sean.

En la primera edición de su periódico anarquista llamado Después de medianoche (frase con la que inician cada comunicado de adjudicación de atentados), la líder Lupe La Camelina escribe una frase que no se puede leer sino con escalofríos: “Nosotras llevamos en nuestros cuerpos las marcas de ese horror repitiéndose una y otra vez. Una y otra vez. Horror que sigue ocurriendo, ahora mismo, y de manera cada vez más violenta”.

Que quede claro: sus actos son terribles, repudiables y merecen castigo; pero no puedo dejar de pensar que son también reflejo de las heridas que, como mujeres, han acumulado en este país donde el asesinato y el abuso contra miles de ellas es alarmante; donde la justicia laboral, económica y social sigue guardando tufos de misoginia y machismo; y donde las explicaciones que les dan sobre su destino y participación en diferentes áreas de la sociedad se basan en arquetipos rancios e inoperantes. Así no es raro imaginar que algunas mujeres caigan en aquellos espejismos delirantes de violencia martirial anárquica.

Eddi Dutra, en Ecos del Edén. Desilusiones de una Iglesia postmoderna intenta explicar este fenómeno que podría dar pistas para comprenderlo y para evitar que siga creciendo en rencor e intensidad: “Entonces, cuando vieron en la decepción de los creyentes y los no creyentes la oportunidad de promover sus propios ministerios, se convirtieron en la voz de sus esperanzas. El pueblo, enfermo de tanto escándalo, fue a escuchar sus denuncias sin darse cuenta de que estos denunciantes eran igualmente corruptos; y que les prometieron libertad mientras ellos mismos eran esclavos de la corrupción […] las víctimas del abuso son susceptibles a la revictimización y, en su búsqueda para sacudir todos los males experimentados en la iglesia, se convierten en blancos fáciles para cualquier persona que utiliza este descontento para atraparlos en sus propios intereses”.

Lo confirma la propia Conferencia del Episcopado en su documento Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna: “La violencia crea un clima socio-cultural que relativiza la función de las normas para regular la convivencia social. Esto sucede sobre todo entre los jóvenes que, cuando son reclutados por organizaciones criminales, no reconocen más ley que la que les da el poder […] Cuando la frustración de estos grupos sociales es capitalizada por actores políticos para sus propios fines, aumenta el riesgo de reivindicaciones violentas y el peligro para la sociedad”.

Y, más adelante reflexiona: “Perdemos el tiempo cuando buscamos culpables o esperamos pasivamente que sea sólo el gobierno quien dé solución a problemas que son de todos. Debemos actuar ya, cada quien en su propio ámbito de competencia”. Espero que sí y, huelga decirlo, me solidarizo con esta última idea.

@monroyfelipe