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Aguiar, nuevo arzobispo primado

161122-g4El papa Francisco eligió al cardenal Carlos Aguiar Retes como próximo arzobispo primado de México; sucede en la sede metropolitana al también purpurado Norberto Rivera Carrera, quien dirigió la Iglesia capitalina a lo largo de 22 años. Las implicaciones de este relevo no son menores, simbolizan la necesidad de una transición cultural para los católicos en la Ciudad de México que se esfuerzan por no perder su posición e identidad ante una cada vez más competitiva, dinámica y plural sociedad contemporánea.

Aguiar Retes es de la opinión que la Iglesia católica hoy vive un “esfuerzo de transición cultural” y critica la idea de que deba “competir en un supermercado religioso”; para el cardenal nayarita la identidad cristiana en México no debe descansar bajo la idea la masividad sino en la de ‘significatividad’, pasar de la mera tradición a una verdadera cultura cristiana.

La Iglesia capitalina es monumental, inabarcable y compleja. No sólo por la cantidad de fieles y templos que tiene sino por las dinámicas y los veloces cambios culturales. Norberto Rivera llegó a comentar que él llegó a una Ciudad de México muy diferente a la que dejaba, no sólo en el aspecto exterior sino en las leyes, la cultura y las expresiones que transformaron a la capital en un abrir y cerrar de ojos.

Aguiar, a pesar de tener la trayectoria más amplia en el episcopado nacional e internacional, tiene frente a sí un reto como ninguno antes: la Ciudad de México es la residencia de todos los poderes de la federación, de las representaciones diplomáticas, los corporativos nacionales y extranjeros, y de las instituciones más antiguas y afincadas del Estado. Es el vórtice neurálgico del país y, por ello, el arzobispo de la misma, además de ser primado, seguirá generando un interés en ocasiones sobredimensionado sobre su papel en toda la dinámica de la Iglesia católica nacional.

Del 2006 al 2012, gracias a la Oficina de Comunicación de la Arquidiócesis de México, tuve oportunidad de acompañar al cardenal Rivera por cada rincón de la Iglesia capitalina. En ese tiempo fui testigo de los inmensos contrastes que viven las parroquias, conventos e instituciones católicas; de la compleja pluralidad de ministros, fieles y religiosas en su experiencia con el Evangelio y el servicio al prójimo; de las distancias económicas, intelectuales e incluso emocionales que los creyentes que, a pesar de las heridas, siguen confiando en la Iglesia. En este horizonte, el cardenal Aguiar apuesta por la renovación de la Iglesia católica al estilo Francisco: la reforma de las actitudes y la revolución de la ternura. El año próximo veremos cómo comienza a dar esos pasos en la gran ciudad.

@monroyfelipe

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Años de retraso

nuncioDespués de un año de estancia en México, con cientos de reuniones con círculos sociales, fieles, obispos y con diversas autoridades mexicanas que se afirman católicos, tenemos que dar cierto crédito -y también tomar cierta distancia- a lo que el representante del papa Francisco, Franco Coppola, está diciendo sobre el país y sobre la Iglesia que aún suma una tremenda mayoría de la población: vivimos en un retraso notable.

Coppola ya lo había expresado en el 2016 cuando dijo a obispos que no alcanzaba a ver proyectos concretos de transmisión de la fe católica a los jóvenes; pero la respuesta de las estructuras eclesiales mexicanas se hizo práctica cuando se concretó la creación de la nueva dimensión de Jóvenes y Adolescentes del Episcopado Mexicano, también con los esfuerzos para estructurar las actividades juveniles católicas que existen en cada rincón del país y para participar colectivamente en los trabajos para el próximo Sínodo de la Juventud y, de hecho, desde octubre pasado y hasta octubre del 2018, la Iglesia mexicana vive el “Año de la Juventud”.

Pero durante su visita a Coahuila para participar de la ceremonia de ordenación episcopal y toma de posesión del nuevo obispo de Torreón, Luis Martín Barraza, el nuncio Coppola fue más directo: “Hay que reconocer que la manera de la Iglesia de transmitir la fe, de ayudar a su pueblo a crecer en la fe, es la misma desde hace 50 años… Ese es el problema, el Evangelio siempre es el mismo, pero la manera de pasarlo a las nuevas generaciones no ha cambiado”.

Los medios de comunicación interpretaron correctamente al salentino: “La Iglesia mexicana tiene medio siglo de retraso”. No es una crítica indolora, significa que en todos los espacios en los que el Nuncio ha participado no ha encontrado alguna acción que parezca actuar más allá de la inmediata coyuntura.  Sobre ello, Coppola ha criticado que algunos católicos busquen cambiar leyes para resolver el hoy pero que en seis meses se derogan sin que a nadie parezca importarle; también ha señalado que esa ‘masividad católica’ que presume ser el segundo país con más católicos en el mundo no significa nada frente a la cultura de la muerte y la corrupción que permea en toda la nación; ha dicho, en cada oportunidad, lo absurdo de una sociedad de innumerables tradiciones y sustratos cristianos que convive con incontables asesinatos, secuestros y crímenes impunes.

Personalmente, creo que Coppola hace una crítica más allá de la estructura eclesial, apunta a la cultura mexicana, al país en sí mismo: el retraso es sistemático, ideológico y religioso. Si del 84% de mexicanos (inmensa pluralidad de ciudadanos que se identifican católicos) ninguno ha logrado ver cuánto tiempo ha pasado, cuánto ha cambiado el mundo, es verdaderamente improbable que algún miembro de otro conjunto social sí lo haya hecho. ¿No acaso al ‘destape’ del precandidato del PRI a la presidencia de México se le llamó ‘ritual’, ‘liturgia añeja’? ¿Los partidos políticos estarán adaptándose a los cambios del mundo o buscan el poder bajo el mismo esquema anquilosado y predecible? ¿Qué decir de las instituciones de servicio público? ¿Cómo miran al futuro? ¿Porqué aplaudieron al director del IMSS, Mikel Arriola, por garantizar la viabilidad de la institución que vela por la salud de los mexicanos, tan sólo por dos años más? ¿Por qué cada ‘nuevo modelo’ o ‘nuevo sistema’ en México parece que va persiguiendo a modelos o sistemas que en mundo llevan funcionando varias décadas?

En efecto, vamos retrasados décadas, medio siglo quizá. Pero aceptar esta realidad no es claudicar en lo posible. Que la Iglesia católica en México muestra signos de anquilosamiento en algunas actitudes y lenguajes es cierto, ni siquiera hay que debatir, es evidente; sin embargo, hay audaces que miran los desafíos venideros, ponen la mirada en el futuro y abrazan la realidad con aceptación y cariño.

Para esos años de retraso: aggiornamento, no hay más. Luego, el horizonte del tiempo.

@monroyfelipe

Lecciones de periodismo para mundos confrontados

journalism.jpgEs triste, pero es un deber ético reconocer que hablar de religión provoca muchas tensiones y muy profundas discordias. Y no solo sucede cuando se confrontan las posturas de creyentes y no creyentes, sino entre creencias divergentes, dentro de las mismas convicciones y hasta en el corazón de una misma institución religiosa.

Ser testigo de tan sutiles conflictos y traductor para la sociedad de la relevancia que tienen dichas dinámicas para dar lecturas a destinatarios tan íntimos como la fe de una persona o tan públicos como la manifestación social de sus credos, no es un trabajo simple. Pero si esa difícil responsabilidad debe caer en alguien, más vale que sea en las de un periodista; y no de cualquiera, sino de un profesional capaz de amar la verdad aunque ésta siempre le sea esquiva.

El oficio exige compromisos que parecen mínimos, pero que se tornan enormes frente a ciertas circunstancias. En la Declaración Final del Primer Encuentro Internacional de Periodistas de Información Religiosa, realizado esta semana en Madrid, los amanuenses de la información que abordan los perfiles religiosos de este mundo coinciden en que el periodista debe “amar la verdad, vivir con profesionalidad y respetar la dignidad humana”.

Insisto, parece poca cosa, pero son muchas las tentaciones que orillan al periodista a simular el noble oficio y complacer así a formalismos vanos, instituciones pasajeras, personajes mortales o condescendencias cómodas. A veces, el periodista que ha perdido la brújula se convence de su superioridad y la defiende a ultranza.

Por eso llama mucho la atención que en su Declaración, el cuerpo de periodistas de información religiosa haya retomado las palabras que el papa Francisco dejó en su encíclica Laudato si’: “Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco”.

Como decía al inicio, hablar de religión provoca muchas discordias pero resulta esperanzador que los diferentes liderazgos internacionales en materia de periodismo religioso aceptemos que hemos tenido, en buena medida, parte de la responsabilidad para que esos aparentes abismos que existen entre partidarios de posturas contrarias sólo se ahonden y se enardezcan más.

Y creo que si los profesionales de la información religiosa (nicho despreciado en casi todas las naciones) pueden hallar vías para reencontrase con el verdadero servicio social que conlleva el oficio periodístico aún en esos temas de tal gravedad humana; los colegas del resto de tópicos informativos también pueden alzar la mirada y reencontrar en el oficio las claves del servicio que la ciudadanía requiere de ellos. A esto se comprometen este puñado de servidores de la información religiosa en un momento en que el propio pontífice máximo de la Iglesia católica es confrontado desde las almenas de altas catedrales y no debe ser minimizado ni instrumentalizado.

Que los periodistas evitemos ser utilizados como instrumentos ideológicos o políticos; que la búsqueda de la verdad la hagamos desde la honestidad, la transparencia, el rigor y la imparcialidad. Que nuestro trabajo busque siempre –denunciando y proponiendo- la igualdad, la justicia, la solidaridad, la libertad, la paz y el cuidado del ambiente. Que nuestra mediación favorezca el encuentro, la escucha, el diálogo, la sinergia y confrontación de ideas.

¿O no cree, querido lector, que usted merezca esto, cuando menos estos principios éticos y morales de los medios de comunicación que consulta –o que lo invaden en sus redes sociales-, y que hoy le presentan a terribles personajes políticos como los nuevos e inmaculados paladines de la democracia?

@monroyfelipe

Cine: Justice League, el último clavo del ataúd

justiceleagueLiga de la Justicia (2017) es la presentación del icónico grupo de superhéroes de la marca DC Comics que, bajo la batuta del director y productor norteamericano Zack Snyder, busca hacerse un espacio en el modelo de “universos cinematográficos”; un estilo narrativo-secuencial que ha cambiado el modo de ver cine en las dos primeras décadas del siglo XXI.

Snyder lleva al menos una década dando forma a este Universo DC junto a su estilo cinematográfico; ya fuere como director en Watchmen (2009), El hombre de acero y Superman 75 (2013), Batman vs Superman (2016) o como productor ejecutivo en Escuadrón Suicida (2016) y Mujer Maravilla (2017). Por si fuera poco, ya se ha anunciado que participará como director o productor ejecutivo de al menos ocho filmes más de DC Comics.

Sin embargo, en todo este esfuerzo por crear el Universo DC los desarrolladores persisten en fallas estructurales narrativas: en la floja construcción de personajes y en la débil motivación trascendental. La existencia de sus personajes “en su mundo posible” así como su crecimiento a lo largo de las historias simplemente son buenos esfuerzos, pero fallidos intentos.

Esto se confirma en el esperado lanzamiento de Liga de la Justicia donde los realizadores cometen los errores que en los filmes precedentes ya habían cometido: la materialización de los personajes no responde a un proceso de construcción dinámica de su personalidad sino a una reactiva secuencial lineal que en ocasiones insulta la inteligencia de la audiencia.

No bastó que, en Batman vs Superman, Snyder resolviera un titánico duelo de personalidades, motivaciones, engaños y prejuicios con sólo la coincidencia en los nombres de las respectivas madres de Clark Kent y Bruce Wayne; en Liga de la Justicia cada uno de los personajes se siente movido a luchar por el destino de la tierra ya sea por desconocidas razones o, si acaso, por débiles motivaciones (Aquaman, por ejemplo, se mete a la lucha tras el robo de un tesoro, que nunca le había interesado, y por la vulnerabilidad de su pueblo submarino, del que tampoco nunca se había preocupado). La ‘anagnórisis’ o el ‘reconocimiento’ -que Aristóteles identifica indispensable para los personajes en su Poética-, simplemente es inexistente en cada una de las películas de DC, incluida esta Liga de la Justicia.

Ni los protagonistas ni el antagonista gozan de carácter ni de complejidad, no hay tiempo para las paradojas de existir en un mundo que -si bien es ficticio- desea ser comprendido por el complejo mundo de la audiencia. Y debido a esta falla estructural, Liga de la Justicia yerra en un tema más complejo: ¿Qué tipo de ética, moral o trascendencia existe en el Universo DC? ¿Por qué en un mundo donde la naturaleza de la vida y la muerte es relativa habría que llamar justicia a la justicia? ¿Qué podría significar el bien, el sacrificio o la conciencia para quienes son capaces de violar ya no las leyes de la física sino las normas de la naturaleza básica? ¿Qué significado adquiere la defensa de la vida de los inocentes si la decisión para resucitar a un muerto se puede tomar en quince minutos?

Este es el error fatal que el Universo DC ha cometido y con el cual, por desgracia, deberá cargar en su próxima década de filmes. El vacío ético o moral de sus personajes (el que sus discursos estén llenos de valores éticos hace más inverosímiles sus actos) los conduce a realizar proezas fantásticas y ahora incluso divertidas, pero no hay ‘peripecia’ ni ‘catarsis’, no hay transformación ni purificación, no hay crisis capaz de hacerlos crecer como personajes en su mundo, ni son sometidos a las inflexiones dramáticas tras tomar decisiones sin retorno. ¿Qué les impide a los ‘héroes’ de DC destrozar el universo, salvarlo con sólo volver en el tiempo, revivir a toda la humanidad y seguir desesperanzados en su propia ‘humanidad’? Terrible y maltrecho universo éste donde la verdad, la belleza y la bondad no son sólo relativas sino prescindibles para hablar de héroes y villanos. Quizá no lo sepan, pero los eventos de Liga de la Justicia son el último clavo del ataúd del universo narrativo de DC Comics al que ya sólo le veremos los destellos y los efectos especiales.

@monroyfelipe

Intensa agenda en el 104 cónclave de obispos mexicanos

25928788090_6086d15ced_zAl menos una decena de temas de largo aliento están en la agenda episcopal mexicana para ser estudiados, analizados y consensuados en la que será una de las más intensas reuniones que los obispos han sostenido en sus tradicionales plenarias semestrales a puerta cerrada. La 104a. edición de la Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se realizará desde este 13 y hasta el 17 de noviembre en las instalaciones de la Casa Lago, en el Estado de México.

A través de un comunicado, el presidente de la CEM, el cardenal arzobispo de Guadalajara, Francisco Robles Ortega, enumeró los temas a abordar por los 150 obispos en promedio que acudirán a esta cita de noviembre: Aprobar el documento base del Proyecto Global Pastoral 2031-2033, presentar un informe sobre la actuación de la Iglesia ante las catástrofes ocurridas, la Jornada Mundial de los Pobres, el Año de la Juventud, la Jornada Mundial el Migrante, el estudio de la declaración de doctor de la Iglesia a santo Tomás de Villanueva, la reapertura del proceso de canonización del beato Sebastián de Aparicio; así como aprobaciones no menores sobre inmuebles eclesiásticos, disposiciones jurídicas para las asociaciones religiosas o sobre los rituales para la profesión religiosa y la coronación de la Virgen María.

Cada uno de estos temas puede tener una resulta interesante. Por ejemplo, la valoración de los escritos de Santo Tomás de Villanueva podría tener un impacto en la práctica de la tauromaquia que aún goza de seguidores y espectadores en México, donde incluso ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial en varias localidades. Villanueva fue un férreo opositor a esta práctica y, si fuese declarado Doctor de la Iglesia, se resolvería de una vez por todas las controversias morales entorno a la fiesta brava y la actitud que los católicos deberían tomar frente a la misma.

Ni hablar del ambicioso Proyecto Global Pastoral que la Iglesia mexicana desea conducir con miras a dos eventos en el horizonte futuro: los 500 años de las Apariciones de la Virgen de Guadalupe ante el indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin y los 2000 años de la Redención, un momento en que la Iglesia universal celebrará la pasión, muerte y resurrección de Jesús y, por ende, el perdón, la redención y la apertura de la Vida Eterna para la humanidad.

Los obispos de México también recibirán una breve actualización de los efectos que las reformas del papa Francisco ha realizado a la Iglesia universal (como el caso de la posibilidad de que las conferencias nacionales determinen ajustes a la liturgia) así como ajustes que las diócesis deben cumplimentar frente a las obligaciones que todas las instituciones eclesiales tienen -en tanto asociaciones religiosas- ante las autoridades del Estado mexicano.

Y finalmente, estas asambleas siempre son oportunidad para que funcionarios de la Dirección de Asociaciones Religiosas y Culto Público de SEGOB dialoguen con los coordinadores de comisiones episcopales; y, se confirmó que el jueves 16, el novel gobernador del Estado de México, Alfredo Del Mazo, continuará con la tradición de sus antecesores de saludar y convivir con los obispos de todo el país reunidos en estas instalaciones mexiquenses; será la primera oportunidad de encontrarse con todos los obispos mexicanos pues ya previamente, durante su campaña, tuvo oportunidad de reunirse con los pastores del territorio mexiquense.

@monroyfelipe

Mancera, sorpresivo guiño al Vaticano

No es un premio muy distinguido, pero la institución es cercana al Vaticano y al gobierno italiano, y para la edición del 2017, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, ha sido galardonado entre los premios especiales del jurado en el rubro de ‘Actividad Institucional’ porque: “ha demostrado firmeza y capacidad… unidas a dotes de humanidad y solidaridad”*.

Vamos por partes. El próximo sábado 11 de noviembre la Fundación Giuseppe Sciacca, realizará su ceremonia de premiación en el que reconoce a una veintena de hombres y mujeres por diversas aportaciones sociales. Hay laureados en áreas de investigación, cinematografía, deportes, música, cultura de la paz o voluntariado; y premios de jurado en física, historia, medicina, derecho y actividad institucional. De hecho, junto con Mancera están otros dos mexicanos galardonados: Mauricio Kuri (cine) y la religiosa oaxaqueña Bernardina Pérez Hernández (acción misionera).

Para recoger el premio, el jefe de gobierno capitalino envió en su representación al secretario de salud de la ciudad, Armando Ahued, quien tuvo oportunidad de entregar al papa Francisco el programa “Médico en tu casa” durante la tradicional audiencia general del pontífice. Las dependencias capitalinas insisten en que el premio es por este programa de salud; sin embargo, según la ficha del jurado, el premio no es sólo por el programa sino, principalmente, por la persona: “Il capo del governo di Città del Messico… ha estado involucrado en muchos encargos institucionales de gran importancia, liderando a través de su alta experiencia una acción gubernamental particularmente calificada y eficiente. En el reciente sismo que ha golpeado gravemente México ha demostrado una vez más extraordinaria firmeza y capacidad operativa, unidas a dotes de humanidad y solidaridad”, dice la valoración del jurado.

Mancera comparte galardón en el rubro de Actividad Institucional con otro capo, el jefe de la policía de estado italiano, Franco Gabrielli; y con el Sexto Regimiento del ejército italiano Genio Pionierit. Sin embargo, no es un secreto que el jefe capitalino ha mantenido la política de interrupción legal del embarazo en la Ciudad de México (que este 2017 cumplió justo 10 años de vigencia); una política que la Iglesia católica -y sus instituciones subsidiarias- critican fuertemente por considerarla lesiva y porque actúa contra el derecho a la vida. De esta manera, la Fundación Giuseppe Sciacca -cuyo presidente honorario es el Cardenal Raymond Leo Burke, un prelado que ha mantenido una crítica constante al papa Francisco- premia al jefe de gobierno de la única jurisdicción estatal en México que, hoy por hoy, tiene una ley proabortista.

La Fundación Giuseppe Sciacca creó el Premio homónimo en 2001 “para distinguir entre la opinión pública las historias y las personalidades de excelencia; así como reunir fondos para obras de caridad”. Finalmente, el Premio Sciacca da dos menciones muy especiales: un premio de cultura y un premio al “Vincitore Assoluto”; otorgado el primero al cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos -a quien el papa Francisco corrigió la plana públicamente por haber minimizado un reciente Motu proprio suyo-; y, el segundo, al norteamericano Easton James Lachappelle, por el desarrollo de una prótesis de brazo y mano que funciona con el pensamiento.

@monroyfelipe

*Finalmente la Fundación Giuseppe Sciacca retiró de entre los galardonados al jefe de Gobierno. Miguel Ángel Mancera. Ni la institución ni el jurado dieron versión oficial sobre las razones para no premiar al funcionario, pero versiones extraoficiales afirman que los miembros de la fundación desconocían el papel de las autoridades de la Ciudad de México en la promoción del aborto, una práctica sumamente criticada por la Iglesia católica.

Coco, frondoso sincretismo cultural

Coco Trailer 1.1No es un secreto, la muerte en México transita entre la festividad y tragedia, existe igual en el jolgorio burlón que en el dolor melodramático. Hacer una historia donde la muerte alcance esos rangos de personalidad no es cosa sencilla y, sin embargo, el trabajo que la casa Disney/Pixar realizó en Coco (2017) bajo el comando de Lee Unrik (quien también escribió y dirigió Toy Story 3) es precisamente aquello: un gran escenario donde los imposibles tienen parentesco con la cultura mexicana.

Coco relata la historia del niño Miguel y de su familia en un ‘día de muertos’. Son una familia mexicana de un pueblo bello y pintoresco; la abuela es la cabeza de una gran familia ampliada, conduce y cuida a todos los miembros bajo la norma que su madre y la madre de su madre le dejó. Reglas que Miguel está a punto de romper y, con ello desatar una insólita experiencia.

Miguel y su familia contemplan y respetan sus tradiciones como el altar moral de su identidad, pero en el fondo son tradiciones que no detienen sus pasiones individuales; todo lo contrario, las alimentan o las encausan. Si la tradición logró normalizar una terrible prohibición en la familia fue gracias al oscuro poder que ejercen el despecho y el rencor mezclados con protección y cariño; y, al mismo tiempo, es la tradición lo que alimenta la rabiosa búsqueda de Miguel y su insurrección ante lo establecido.

El algún momento, todo en Coco nos parece el recuerdo de algo difuso. Quizá el espectador mexicano promedio termina de mirar esta emotiva película y comienza una involuntaria introspección memorial de su propia experiencia, ya sea con la muerte de sus seres queridos o sobre la estridente piel de su amada cultura mexicana. Ahí están los signos, sus elementos y sus construcciones simbólicas: la cultura y la familia mexicana en una estampa poliédrica, simultánea, sincrética y ligeramente absurda pero encantadora, vibrante, festiva y orgullosa.

Coco es un frondoso árbol de sincretismo cultural mexicano. Ya muchos han hablado de los lugares, los objetos, los personajes, los ritmos y las esencias que encuentran en el filme y que evocan diferentes experiencias de la mexicanidad; destaco, sin embargo, la sensibilidad de esta película extranjera con los perfiles culturales icónicos que han recogido las letras y la literatura mexicana.

Fieles a disimular las profundas tensiones religiosas que subyacen en las culturas del mundo, el equipo de Disney/Pixar resguarda cauteloso su melodrama bajo la premisa que ofrece el refrán mexicano: “Los muertos se van cuando el olvido los sepulta”. Y sin pudor hace convivir en el más allá a mártires y a asesinos, a arrepentidos y a irredentos; mientras, cual moneda de cambio, el recuerdo de los vivos es la riqueza que construye las clases sociales y levanta los muros de exclusión en el mundo de los muertos.

Es imposible no sentir piedad por esos miserables, los muertos melancólicos que añoran que sus seres queridos no los olviden del todo; sentir compasión por esos quienes podrían rezan como Manuel Acuña: “A veces pienso en darte mi eterna despedida, borrarte en mis recuerdos y hundirte en mi pasión” o como lo haría Amado Nervo: “Faro de mi devoción, perenne cual mi aflicción es tu memoria bendita. ¡Dulce y santa lamparita dentro de mi corazón!”.

Para aquellos muertos, los del fondo de la poza, los descartados de la memoria de los vivos su única esperanza para levantar ese puente entre el mundo de los vivos y de los muertos es la que Xavier Villaurrutia descubre en su poema: “Amar es una angustia, una pregunta… Amar es reconstruir, cuando te alejas”.

Octavio Paz apuntó que cuando una civilización niega a la muerte acaba por negar a la vida; y Coco es la excusa perfecta para reencontrar esos matices culturales que la mexicanidad guarda sobre la vida y la muerte. No sólo en la bravuconería de burlar a la muerte o de vestirse superficialmente de ella durante la fiesta y la alegría, sino de comprenderla como quien habita siempre la sublime trascendencia. No es casualidad que José Gorostiza en su titánico poema ´Muerte sin fin’ expresara: “En la médula de esta alegría, no ocurre nada, no; sólo un cándido sueño que recorre las estaciones todas de su ruta; tan amorosamente, que no elude seguirla a sus infiernos”.

@monroyfelipe

San Cristóbal de las Casas, largo ciclo de normalización pastoral

Ordination-diacres-Mgr-Samuel-Ruiz-D-Chanal-Chiapas-Mexique-12-Mai-1998-L-eglise-Chanal-restee-fermee-pres-4-raison-dissenssions-politiques-religieuses-entre-habitants_0_730_473El pasado 3 de noviembre, la Santa Sede publicó la decisión del papa Francisco para trasladar al obispo Rodrigo Aguilar Martínez, al momento titular de Tehuacán, como 47° obispo de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, una de las diócesis más históricas y representativas de la cultura indígena en el continente americano.

El nombramiento de Aguilar Martínez como nuevo titular en la diócesis de San Cristóbal de las Casas parece revelar el fin de la estrategia de normalización pastoral y de gobierno que la Santa Sede ha impulsado en esta región periférica y frecuentemente menospreciada, pero trepidante y llena de riqueza por sus grandes contrastes culturales, sociales y religiosos.

Con este cambio, se dan pasos muy claros hacia el fin del proceso de regulación en la diócesis chiapaneca tras la prolongada estancia del obispo Samuel Ruiz García, quien administró la región desde antes del Concilio Vaticano II y hasta el cambio del milenio, y también del largo servicio de 17 años que desempeñó el obispo Felipe Arizmendi Esquivel, adaptando y adecuando a su manera las expectativas de Roma y de la Iglesia mexicana para trascender el estilo pastoral con perspectiva de teología de la liberación que se asentó allí y cuyos ecos aún resuenan en algunos espacios políticos y culturales del país.

No ha sido extraño que la Iglesia de San Cristóbal de las Casas y varios de sus liderazgos eclesiales hayan sido señalados y amonestados por su reciente pasado; ya que los conceptos de la teología de la liberación impulsados por el obispo Samuel Ruiz a quien los indígenas llamaban jtotik ‘nuestro padre’, dejaron un singular estilo e identidad pastoral en no pocas comunidades indígenas y mestizas del sureste mexicano. Al obispo Samuel se le acusó, por ejemplo, de fomentar el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en 1994 o de promover un exacerbado indigenismo que derivó en mayor sincretismo y pérdida de fieles católicos; por su parte, otros sacerdotes, religiosos y religiosas animados por ese carisma también recibieron apercibimientos por su participación activa en la defensa de comunidades ante abusos de la autoridad o frente a proyectos industriales que presumiblemente ponían en riesgo el equilibrio ambiental o la cultura originaria de los pueblos.

La diócesis chiapaneca de Jovel (nombre indígena de la sede catedral) ha sido motivo de grandes debates por la pronunciada pérdida de fieles católicos y el crecimiento de otras confesiones cristianas. Según los datos de Anuario Pontificio, en 1958 se calculaba que 97.4% de los habitantes eran católicos y hacia 2015 apenas alcanzan los 76.5%. La cultura indígena aún prevalente en una de las diócesis más pobladas de México (en 40 años pasó de 0.6 a 2.1 millones de habitantes) también favoreció el crecimiento más notable de diáconos casados, que son ministros autorizados para realizar algunos servicios religiosos como bendecir, bautizar, casar, dar la comunión, llevar el viático a los moribundos, presidir la celebración de la palabra o los funerales y ceremonias de sepultura; pero que no pueden celebrar misa por la consagración eucarística ni realizar la absolución de los pecados. Situación que, ante la preocupación de Roma por la falta de vocaciones sacerdotales, llevó a suspender durante 14 años la ordenación de diáconos casados en San Cristóbal de las Casas; suspensión que levantó el papa Francisco en 2014.

Ha sido el propio Bergoglio quien ha querido poner punto final a estas tensiones y controversias entre partidarios y detractores del estilo pastoral de Samuel Ruiz cuando decidió detenerse a orar ante el sepulcro del obispo en la catedral de San Cristóbal de las Casas durante su visita a Chiapas; pero también a través de los no pocos reconocimientos que ha realizado al trabajo de Felipe Arizmendi quien, con mesura y dedicación, no dejó de denunciar las dolorosas realidades de la región pero logró una mayor articulación de la diócesis con el resto del país y con la Conferencia del Episcopado Mexicano; así como una mayor autonomía respecto a las traducciones de textos bíblicos y rituales religiosos a las lenguas indígenas aún vivas en México.

En este contexto llega Rodrigo Aguilar Martínez, de 65 años, a suceder a Arizmendi Esquivel, luego de que el obispo coadjutor con derecho a sucesión en Jovel San Cristóbal, Enrique Díaz Díaz, fuese sorpresivamente trasladado a Irapuato, al corazón del bajío mexicano, donde los católicos representan el 98.9% de la población y los retos pastorales no tienen comparación con los del San Cristóbal.

Rodrigo Aguilar Martínez, originario de Valle de Santiago, Guanajuato, fue sacerdote de la Arquidiócesis de Morelia antes de ser nombrado primer obispo de Matehuala en 1997 y trasladado a Tehuacán en 2006. En su récord de servicio episcopal está toda una década de acompañamiento a la pastoral familiar y en las dimensiones que la Iglesia católica atiende en áreas de Vida, Familia, Adolescentes, Jóvenes y Laicos.

A pocos meses de su llegada a Tehuacán en 2006, Rodrigo Aguilar debió enfrentar las demandas en Estados Unidos que hiciera la Red de Sobrevivientes de Abusos cometidos por Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés) a diferentes instancias de la iglesia mexicana -incluida su diócesis de Tehuacán- por presunto encubrimiento del entonces sacerdote Nicolás Aguilar Rivera acusado por Joaquín Aguilar Méndez de abuso sexual cuando éste aún era menor de edad. Luego de que las autoridades eclesiales colaboraran con los casos y hasta participaran con declaraciones ante los fiscales -en actos voluntarios como refirieron los abogados de los obispos-, las denuncias fueron desechadas por las cortes que llevaran las denuncias.

El obispo Rodrigo Aguilar, con un horizonte de 10 años de servicio pastoral antes de que cumpla la edad canónica para presentar su renuncia, tiene los retos de mantener el acercamiento que los obispos precedentes sostuvieron con la sociedad chiapaneca a través de diferentes medios de comunicación impresos y radiofónicos; pero también en la restauración de algunos de los templos afectados por los recientes sismos de septiembre -incluida la Catedral diocesana- y en el diálogo franco con las diferentes expresiones religiosas que crecen en los territorios urbanos, rurales e indígenas.

San Cristóbal de las Casas tiene una población de algo más de dos millones de habitantes en 36 mil 821 kilómetros cuadrados, el 76.5% de ellos son católicos presentes en dos mil comunidades pequeñas y dispersas; con poco más de un centenar de sacerdotes y 430 diáconos permanentes, se atienden 57 parroquias donde más del 62% de los fieles son indígenas de cinco etnias diferentes.

@monroyfelipe

¿De veras escuchar a los jóvenes?

joven misa FranciscoAl principio, la sociedad descubrió a la generación millennial como quien contempla un portento o una proeza sobrehumana; pero, con el tiempo, no faltaron los críticos que siempre ven el vaso medio vacío y se preguntaron de qué sirven ciertas hazañas extraordinarias en el mundo real. Entonces se hizo viral aquel video de un sujeto afirmando que la generación del milenio está compuesta básicamente por jóvenes impacientes, muy mimados, algo ingenuos y demasiado confiados de sí mismos pero incapaces de hacerse cargo de alguien más.

Sin embargo, sucedió el temblor y la generación millennial hizo su parte superando cualquier expectativa del resto de la sociedad. Aprovecharon sus habilidades y el acceso que tienen a la tecnología para hacer algo más que tomarse selfies con filtros e hicieron trabajar su creatividad y sus músculos en la calle y no en los espacios de control que se han erigido para embellecer lo que de por sí ya es bello.

La generación del milenio demostró que es capaz de tender la mano por su prójimo en el mundo real y no sólo con los pulgares arriba de los likes. Por supuesto, la ilusión por el éxito inmediato o la gratificación instantánea que contamina la percepción de toda la sociedad también adormeció pronto la conciencia de los millennials: rápidamente se creyó que basta un día extraordinario, quizá dos o tres, para que todo el país cambie, para transformar toda la realidad, para superar los fantasmas que pueblan la profunda idiosincrasia mexicana. Con un par de días todos fuimos nuevos y el ‘volver a la normalidad’ significaba casi un regreso a las cavernas.

Pero ‘la normalidad’ es la realidad, con sus pros y sus contras, con los desafíos cotidianos y las búsquedas sociales que llevan años –si no décadas- poder concretar. Así que, sin que parezca un sinsentido: muchos de los triunfos culturales que busca la juventud, si se empeña buenamente en conseguirlos, quizá podrán alcanzarse cuando sus promotores ya no sean jóvenes. Y, de igual manera: los cambios que hoy transforman la sociedad son fruto de grandes empeños que las generaciones previas vienen realizando desde hace décadas.

Por eso es tan importante escuchar la voz de los jóvenes, nos explica su sentir en un mundo construido y nos abre una mirilla en el tiempo hacia un futuro que podría construirse.

En estos días, la Iglesia católica ha iniciado un año jubilar de la juventud; su interés es escuchar a los jóvenes y atisbar un poco el porvenir de esta institución en las décadas que vienen. Para ello, el papa Francisco convocó para la XV Asamblea Ordinaria de obispos a un “Sínodo sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Desde su mirada, la Iglesia advierte que la juventud del mundo está más cómoda en sociedades multiculturales y multirreligiosas, de alto pragmatismo tecnológico y en espacios que se adaptan rápidamente a culturas mixtas; pero también mira con preocupación que la falta de adaptación de grandes grupos de jóvenes a estos cambios deriva rápidamente en actitudes de integrismo o fundamentalismo, sea de corte nacionalista, ideológico o religioso.

Habrá que esperar los resultados del cuestionario global que la Iglesia católica está realizando entre los jóvenes creyentes y no creyentes; y contrastarlo con el otro cuestionario que está haciendo a los jóvenes que participan ya en alguna actividad de la Iglesia. Será altamente interesante porque los lenguajes empleados en cada uno de los cuestionarios son muy diferentes. Mientras al amplio público le preguntan: “¿Qué cosa has visto o te han platicado sobre cómo algún miembro o institución de la iglesia ha ayudado a la vida plena de un joven?”; a los jóvenes de la Iglesia católica les preguntan sobre “contribuciones a la formación en el discernimiento vocacional”, “aplicación en práctica pastoral ordinaria” o “interpretación de la paternidad espiritual”.

Escuchar a los jóvenes es un imprescindible social, más en países como México donde la población de entre 15 y 29 años aún supera el 25% del total (en países europeos este grupo social rasguña un promedio del 15%) y que representan casi el 50% del total de emigrantes que buscan fuera de México nuevos espacios y culturas para vivir.

Si hoy 2 de cada 10 jóvenes mexicanos no estudian ni trabajan quizá es porque la oportunidad de empleo para los jóvenes no ha hecho sino decrecer en las dos últimas décadas (la razón de empleo respecto a la población para jóvenes entre 15 y 29 años ha caído sostenidamente del 52% al 44%) y si, como  han venido declarando los obispos de México, los jóvenes representan un porcentaje mínimo de las asambleas dominicales de las parroquias quizá esté sucediendo algo que, para variar, sería bueno que esos mismos jóvenes pudieran explicarlo.

@monroyfelipe

Más allá de la política, Cataluña vibra

plazacatalunya5Dejemos a los políticos solucionar sus enredos ideológicos y las entreveradas estrategias para hacer legal o ilegal sus ambiciones. Independiente o no, Cataluña tiene un no-sé-qué que la hace muy diferente del resto de España y, no se diga de Europa. Quizá esa condición, silenciada en el alboroto legalista, es la que serpentea por debajo de la piel de la población catalana que se entusiasma al reconocerse diferente de sus vecinos. Insisto: más allá de las cuitas independentistas, Cataluña se pinta en un tono más vibrante que el resto de las autonomías españolas.

Basta mirar las plazas centrales de las principales ciudades de las autonomías de España: en Plaza Catalunya de Barcelona abundan los niños, adolescentes y jóvenes; mientras, en la Plaza Mayor de Madrid o la Plaza del Ayuntamiento de Valencia (las otras dos ciudades más importantes de España), la media de edad de los transeúntes se ubica invariablemente por encima de los 30 años.

No es desconocido para nadie que el fenómeno de la baja de tasa de fecundidad y nacimientos en España en la segunda mitad del siglo XX fue dramático. El país ibérico se avejentó unas cuantas décadas cuando las mujeres españolas dejaron de tener un promedio de cinco hijos a principios del siglo XX a apenas un vástago desde los años 90. Todas las provincias españolas vivieron este fenómeno según apunta Margarita Delgado, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en su estudio La fecundidad de las provincias españolas en perspectiva histórica, pero sólo Cataluña ha visto una recuperación de la tasa de natalidad desde el año 2000. Apunta Delgado: “En 1940, todas las provincias catalanas estaban por debajo de dos hijos por mujer y, concretamente Barcelona y Gerona, registraban 1.50 y 1.54 respectivamente. Asimismo, en la recuperación que se aprecia desde los primeros años del siglo XXI, acusan incrementos más elevados que los del conjunto de España. Esto lleva a que en 2007 registren una fecundidad por encima de la media española”.

Algo sucede en estas ciudades catalanas y sus efectos impactan en varios espacios del desarrollo y la convivencia social. Según los datos del Institut d’Estadística de Catalunya: el 22% de los habitantes de esta provincia nació en el extranjero (lo que revela el impacto de la migración en la constitución poblacional), la tasa de natalidad de las ciudades catalanas supera el 9.5% cuando en otras provincias españolas alcanzan medias de 6.5% y 7.8% (sólo Andalucía y los territorios españoles en África superan la tasa de natalidad a Cataluña).

En el 2015, la provincia autonómica de Cataluña mostraba un índice de 3.2% de crecimiento poblacional cuando el resto de España seguía decreciendo en -0.2%; para el 2016, el crecimiento de España comenzó a revertir la tendencia con un 1.9% mientras las ciudades catalanas crecían ya a un ritmo de casi 4%.

Los efectos de este crecimiento poblacional (además de la densidad habitacional) se reflejan en un mayor desarrollo laboral y comercial. Cataluña mantuvo una tasa de desempleo del 12% en el 2016 cuando en el resto de España, la media de desempleo se mantuvo en la frontera del 19%. Con 608 mil 981 empresas radicadas en Cataluña, la región creció comercialmente un 2.1% y su actividad hotelera se incrementó en 3.3% en el último año solamente.

Algo tendrá que ver la migración y la multiculturalidad con este fenómeno de una Cataluña vibrante, según el Ajuntament de Barcelona casi el 22% de su población nació en el extranjero (el 60% es nativo de la provincia de Cataluña); entre esos extranjeros hay muchos latinoamericanos, africanos y migrantes procedentes de países árabes cuya tasa de fecundidad es mucho mayor que la de las parejas españolas.

La pluralidad de expresiones sociales y culturales en Cataluña es un fenómeno que necesita una atención especial por parte de las autoridades españolas; más allá de la ley y los mandatos superiores, el pulso social catalán acarrea cambios sustanciales en el estilo de vida europeo. No escucharlo sería un grave error de gobierno.

@monroyfelipe