CEM

“Obispos estamos en una angustiante búsqueda de paz”: Secretario CEM

Miranda2Aunque utilicen “diferentes instrumentos”, los obispos de México “tocan una misma partitura, que es la búsqueda constructiva y urgente de paz en el país”, asegura en entrevista el obispo Alfonso Miranda Guardiola, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en vísperas que se celebre la 105° Asamblea Plenaria del organismo donde los obispos definirán avances del Plan Global de Pastoral y sostendrán encuentros con los candidatos a la presidencia de la República.

Del 9 al 13 de abril próximos, más de un centenar de obispos mexicanos llegarán a este encuentro semestral en el Estado de México para participar en la definición del Plan Global de Pastoral, un proyecto iniciado en el 2016 cuyo primordial objetivo es iluminar e inspirar a los católicos del país en una ruta de extensa colaboración por el bien común. En el contexto de esta reunión están las acciones emprendidas por el obispo de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, quien ha defendido su derecho a dialogar con narcotraficantes para procurar la paz en Guerrero; la búsqueda de la actualización de las leyes secundarias en materia de libertad religiosa; y el hecho que los obispos recibirán a los candidatos Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Margarita Zavala a quienes escucharán y propondrán una serie de inquietudes.

Pero, ante todo, intentarán concretar el Plan Global de Pastoral que tiene un horizonte de animación permanente hacia el 2031-2033: “El Plan Global –que ya está en fase definitoria coordinada por el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera; y los obispos Armando Álvarez (Huautla) y Jaime Calderón (Aux. Zamora)- tiene el esquema de un documento iluminador e inspirador más que ser un documento operativo con acciones concretas pastorales. Va a ser un documento que ilumine e inspire los distintos planes de pastoral de las diócesis de México donde tendrán que aterrizarse y llegar a causas concretas”, adelanta Alfonso Miranda.

Y es que, para el secretario de la CEM, los obispos de México pueden “tocar diferentes instrumentos pero todos siguen la misma partitura”, como lo demuestra el caso del obispo Rangel Mendoza quien, a pesar de la censura y las críticas de las autoridades civiles, desde el 2016 ha sostenido diálogos con miembros del narcotráfico para evitar la escalada de violencia en el estado de Guerrero: “Cada uno en sus distintos lugares, tiene un instrumento diferente pero toca la misma partitura. Porque la partitura que seguimos los obispos no es sólo un plan sino el Evangelio y la Escritura… Y todos los obispos son músicos expertos”.

—¿Y qué nombre le pondría a esa melodía, a esa partitura que interpretan todos los obispos de México?

“El nombre es ‘Búsqueda de paz’. Aunque si fuera algo más dramático sería: ‘Búsqueda angustiante de paz’ o ‘Búsqueda constructiva y urgente de la paz’”.

—¿Y ven en los candidatos o en el ánimo de estas elecciones que se esté trabajando por construir la paz o, por el contrario, estamos construyendo más miedos y odios?

“Más que ver, nos toca como episcopado plantear, hacer eco de lo que el pueblo que acompañamos vive y siente. Nosotros debemos ser eco de esa voz; ser portadores de esa voz y plantear lo que a nuestro juicio y posición desearíamos para un México mejor y moderno. En los temas principales a construir y trabajar juntos están la paz, la eliminación de la corrupción e impunidad, el progreso justo, la creación de empleos, los salarios dignos y los temas que no podemos soslayar como son la vida, la familia y los pobres”.

—Sin embargo, para que esta cooperación por el bien común sea mayor se requiere un mínimo de participación formal de la Iglesia con las autoridades de los diferentes espacios públicos. ¿Se está trabajando en proponer algo de actualización en las leyes de Asociaciones Religiosas y Culto Público?

“Hemos trabajado desde enero del 2017 hasta el día de hoy en la última parte, porque hubo intentos o trabajos previos en 2014 cuando se entregó una propuesta de reforma que quedó como ensayo. Y hasta el día de hoy hemos sostenido múltiples reuniones: hacia adentro de la Iglesia con nuestros especialistas pero también con actores de gobierno, hemos socializado con las demás asociaciones religiosas del Consejo Ecuménico e iglesias evangélicas y se ha llegado a una propuesta bastante adecuada a nuestros tiempos donde se busca pasar de un laicismo negativo, que era el talante de la ley de 1992, a un talante de laicidad positiva, que busca la colaboración entre gobierno e iglesias para el bien del pueblo”, expone el obispo.

La propuesta, sin embargo, aún continúa en maduración y no se envía a las instancias del Congreso pero el diálogo con los candidatos a la presidencia de México podrá ser un buen termómetro para explorar el ánimo de las diferentes plataformas políticas respecto a la reforma de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público: “Tenemos la esperanza de que se haga por el bien de México, nuestro país necesita una Iglesia que esté a su altura y que pueda colaborar por el bien de todos los mexicanos… En la propuesta de ley no estamos metiéndonos en la materia electoral. Hablamos de otro tipo de colaboraciones, en el ramo social, educativo, en los medios de comunicación”, puntualiza Alfonso Miranda.

—Finalmente, ¿qué tan positivo es que los candidatos apelen a discursos de índole religiosa en sus campañas políticas?

“Ante todo: El respeto a cada persona, a cada candidato. Cada uno de ellos es humano y tendrá sus preferencias religiosas y eso no podemos quitárselo a nadie. Eso se lleva en el corazón, independientemente del partido al que se pertenezca. Ya sea que lo muestre o no, lo ejerza o no, eso está en la índole privada de cada candidato”.

@monroyfelipe

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¿Quiénes se adjudican bombazo en el episcopado?

coffia.JPGPor supuesto, su objetivo es propagandístico. Todas las acciones que el Comando Feminista Informal de Acción Antiautoritaria (COFFIA), grupo que se adjudicó la detonación del artefacto incendiario en la sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano, están ampliamente documentadas en la red. Comenzaron la difusión de sus atentados en agosto del 2014: el primero en una oficina de atención ciudadana del asambleísta Orlando Anaya González en Iztapalapa y el segundo, presuntamente fallido, en la iglesia de Nuestra Señora de Loreto en el Centro Histórico.

El diario Reforma consignó el primer evento que sucedió a las 22:00 hrs del 25 de agosto: “De acuerdo con testimonios de vecinos que fueron narrados al legislador, unos sujetos dejaron una bolsa junto a la puerta… Afortunadamente no había gente adentro, nadie está lastimado”, relató el entonces asambleísta.

El segundo acto lo relata Lupe La Camelina, líder del Comando: “En realidad, pretendíamos ponerla en la catedral ubicada en la plaza constitución […] Sin embargo, al llegar, vimos a trabajadoras de la limpieza barriendo. Y dado que amamos la vida, y dado que nosotras mismas somos trabajadoras, desistimos de nuestra idea original. Entonces dimos la vuelta y la colocamos en la iglesia de Loreto que está ubicada en un lugar menos concurrido por las noches. Sobre este, nuestras fuentes nos revelan que fue encontrado y desactivado antes de hacer explosión”.

Desde entonces, cada artefacto explosivo detonado durante la madrugada en diferentes espacios de la Ciudad de México es reivindicado por la célula ‘feminista’. El 6 de junio del 2015 se adjudicaron el bombazo en las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano ubicadas en la Av. Revolución y Rio Mixcoac. En diciembre de ese año, colocaron otro artefacto explosivo en la iglesia del Espíritu Santo sobre la avenida Congreso de la Unión: “Se trata de un mensaje de odio a la iglesia católica… Nosotras destruiremos sus sacristías”, firmaba la misma Lupe Camelina.

El 4 de mayo del 2016 dicen haber atacado las oficinas de la SACMAC en la colonia Nápoles, una consultora que se dedica a servicios de ingeniería y construcción para diversos proyectos entre los que se encuentran la Base Aérea Militar de Santa Lucía, la Terminal 4 del aeropuerto de Cancún y el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. SACMAC también asesora y supervisa las obras del Tren Méxio-Toluca, pasos a desnivel del Circuito Interior, intervención estructural en diferentes líneas de metro; y participa en plantas de perforación petrolera, plantas termoeléctricas, diversos proyectos mineros, plantas de producción de alimentos, medicamentos, partes automotrices; hospitales, laboratorios y plantas de tratamiento de aguas residuales.

Aunque se confirmó que el Centro de Comando, Control, Cómputo y Comunicaciones de la Ciudad de México contaba con una serie de videos para iniciar la carpeta de investigación, no se supo qué resultó de aquellos peritajes. Fue el primer comunicado del Comando firmado por Ana La mariposa negra.

El 20 de diciembre del 2016, Ana La mariposa negra escribió un largo comunicado adjudicándose la detonación de un explosivo frente a las oficinas del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México. El método fue idéntico: en la madrugada, frente al portón de acceso, sin lesionados. La Procuraduría capitalina dijo que el explosivo fue un tubo galvanizado, relleno de pólvora negra, con tapón inferior y en la parte superior varios trapos usados como mechas. El ‘Comando’ explicó el ataque y sentenció en su comunicado: “Esperamos que las feministas ‘buenas y bonitas’ no nos tilden de antifeministas y quieran lanzarnos a la hoguera, aunque seguramente no faltará la que sí”.

Sí, el Comando Feminista atacó una instancia al servicio de las mujeres a quienes les reclama: “Sigan cómplices lamiendo su propio grillete. Pero estén seguras de que por lo que a nosotras respecta, nuestro ataque directo a sus instituciones feministas burguesas continuará…”.

El 26 de julio, COFFIA dijo haber colocado la madrugada anterior el artefacto explosivo frente a la Conferencia del Episcopado Mexicano, el comunicado lo firma una nueva identidad: Coatlicue. El ‘Comando’ escribió la consigna que han usado otras veces: “Ni Dios ni amo” y afirman que la explosión la hicieron “¡Por cada tortura y asesinato en nombre de su Dios! ¡Por cada niño ultrajado por los curas pederastas!”. Dijeron que usaron dinamita y gas LP, aunque los peritos de la Procuraduría capitalina aseguran que el artefacto usó pólvora como precursor.

Las autoridades policiacas llevan tres años intentado dar -sin éxito- con las presuntas responsables de estos actos violentos y, todo parece indicar que no lo harán tras este nuevo ataque. Y quizá haya una razón de fondo: las perpetradoras que se adjudican las detonaciones no son los clásicos ‘sospechosos comunes’, quizá parezcan más víctimas y, sí, es muy probable que en efecto lo sean.

En la primera edición de su periódico anarquista llamado Después de medianoche (frase con la que inician cada comunicado de adjudicación de atentados), la líder Lupe La Camelina escribe una frase que no se puede leer sino con escalofríos: “Nosotras llevamos en nuestros cuerpos las marcas de ese horror repitiéndose una y otra vez. Una y otra vez. Horror que sigue ocurriendo, ahora mismo, y de manera cada vez más violenta”.

Que quede claro: sus actos son terribles, repudiables y merecen castigo; pero no puedo dejar de pensar que son también reflejo de las heridas que, como mujeres, han acumulado en este país donde el asesinato y el abuso contra miles de ellas es alarmante; donde la justicia laboral, económica y social sigue guardando tufos de misoginia y machismo; y donde las explicaciones que les dan sobre su destino y participación en diferentes áreas de la sociedad se basan en arquetipos rancios e inoperantes. Así no es raro imaginar que algunas mujeres caigan en aquellos espejismos delirantes de violencia martirial anárquica.

Eddi Dutra, en Ecos del Edén. Desilusiones de una Iglesia postmoderna intenta explicar este fenómeno que podría dar pistas para comprenderlo y para evitar que siga creciendo en rencor e intensidad: “Entonces, cuando vieron en la decepción de los creyentes y los no creyentes la oportunidad de promover sus propios ministerios, se convirtieron en la voz de sus esperanzas. El pueblo, enfermo de tanto escándalo, fue a escuchar sus denuncias sin darse cuenta de que estos denunciantes eran igualmente corruptos; y que les prometieron libertad mientras ellos mismos eran esclavos de la corrupción […] las víctimas del abuso son susceptibles a la revictimización y, en su búsqueda para sacudir todos los males experimentados en la iglesia, se convierten en blancos fáciles para cualquier persona que utiliza este descontento para atraparlos en sus propios intereses”.

Lo confirma la propia Conferencia del Episcopado en su documento Que en Cristo Nuestra Paz México tenga Vida Digna: “La violencia crea un clima socio-cultural que relativiza la función de las normas para regular la convivencia social. Esto sucede sobre todo entre los jóvenes que, cuando son reclutados por organizaciones criminales, no reconocen más ley que la que les da el poder […] Cuando la frustración de estos grupos sociales es capitalizada por actores políticos para sus propios fines, aumenta el riesgo de reivindicaciones violentas y el peligro para la sociedad”.

Y, más adelante reflexiona: “Perdemos el tiempo cuando buscamos culpables o esperamos pasivamente que sea sólo el gobierno quien dé solución a problemas que son de todos. Debemos actuar ya, cada quien en su propio ámbito de competencia”. Espero que sí y, huelga decirlo, me solidarizo con esta última idea.

@monroyfelipe

La Iglesia mexicana, camino al 2031

asamblea-cem-2011Del 7 al 11 de noviembre próximos, se realizará la 102ª Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) donde casi un centenar y medio de obispos podrán ponerse en sintonía con los acontecimientos del último semestre del año. Hay noticias por celebrar y hay decisiones que se deben ir tomando anticipando los escenarios del 2017.

Los dos acontecimientos centrales que los obispos mexicanos estarán conociendo de primera mano son: la llegada del Nuncio apostólico, Franco Coppola, quien hace apenas dos semanas entregó sus cartas credenciales al presidente de México, Enrique Peña Nieto, y quien además sostuvo un encuentro con el secretario de Gobernación el 3 de noviembre pasado; y además, está el nombramiento cardenalicio que el papa Francisco confió al arzobispo Carlos Aguiar Retes, el cual será impuesto el próximo 19 de este mes en Roma.

Estos dos hechos reconfiguran sutil pero eficientemente el perfil del episcopado mexicano frente a la difícil agenda eclesiástica que se aproxima. Por un lado, los cinco cardenales mexicanos (nunca hubo tantos purpurados mexicanos con tanto peso de participación) podrán asumir un protagonismo interesante en las futuras sucesiones arzobispales de gran impacto para el país (Morelia*, México, Oaxaca) y, por otro, va a ser fundamental el conocimiento y diálogo del Nuncio con la Iglesia nacional para encontrar coincidencias en esa ‘vía mexicana’ que el propio Coppola desea para abordar agendas sociales polémicas.

Aunque la mayoría de los analistas religiosos ocupan largas conjeturas sobre las decisiones que el Papa estará en breve tomando para reemplazar a dos polos importantes de la vida eclesial en México (el cardenal Alberto Suárez Inda, de Morelia, está a meses de cumplir 78 años; y el cardenal Norberto Rivera Carrera, de México, cumple la edad canónica de retiro en junio próximo); la propia Conferencia del Episcopado intentará llevar más allá de las coyunturas un plan global pastoral cuyo cuerpo esté soportado en un muy amplio lapso del siglo: 2017-2031.

El periodo no es un capricho. Responde a la conmemoración de medio milenio de presencia católica en México: desde los primeros actos de evangelización realizados por los misioneros españoles con los nativos hasta el mayúsculo Acontecimiento Guadalupano, el cual confirmó la plena inculturación cristiana en los pueblos indígenas mexicanos.

El plan parece ambicioso y veremos si es posible llevarlo a cabo, porque para lograr un extendido consenso entre los obispos, antes se requiere que los organismos de la CEM realmente trabajen coordinadamente y logren articular los diferentes esfuerzos que a lo largo y ancho del país se realizan en áreas específicas de la llamada ‘Nueva Evangelización’. Un desafío no menor para el cardenal Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, quien como presidente del Episcopado Mexicano se ha mantenido al margen de varios de los escenarios de la Iglesia en México quizá siguiendo las sugerencias del Papa: “el objetivo general y los proyectos que elaboremos han de favorecer que nos acerquemos más a nuestra gente… Esto es lo esencial… no perdamos tiempo y energías en cosas secundarias, como habladurías e intrigas, carrerismo, planes de hegemonía, clubs de intereses o de consorterías, murmuraciones y maledicencias”, dijo el cardenal apenas en abril pasado parafraseando al papa Francisco.

Lo cual lleva al último punto –pero no el menos importante- por reflexionar para la presente asamblea general: ¿Qué dejó el papa Francisco en su paso por México? ¿Qué dinámicas, compromisos o acciones se han puesto en marcha para no dejar el mensaje del pontífice en mero espectáculo? En febrero del 2017 se cumplirá un año de su trepidante estancia en el país y aún hay sectores eclesiales que no han pasado de la anécdota. ¿Dónde se ha manifestado el compromiso de la Iglesia con la juventud, esa ‘riqueza de México’? ¿Cuáles obras religiosas sí han dado un paso adelante en la audacia por transformar al país y no resignarse al modelo de exclusión imperante? ¿Qué tanto se ha trabajado con las comunidades indígenas para que la sociedad mexicana aprenda de su relación ecológica con la Tierra? ¿Cómo se ha involucrado la grey católica en el diálogo, confrontación y encuentro entre el mundo empresarial y el sector laboral para remediar la inequidad y desigualdad económica? ¿Cómo se ha llevado el consuelo maternal de la Iglesia –siguiendo la mirada de Guadalupe- a los desposeídos, las víctimas, los migrantes, las familias en situación de pobreza, los heridos, los hambrientos, los excluidos, los discriminados…?

Entre las peticiones del Papa a la Iglesia de México, Coppola tiene su propia encomienda: mejorar las relaciones entre los episcopados mexicano y estadounidense. Tema de gran interés para Francisco pues no en vano ha enviado al exnuncio en México, Christophe Pierre a su sede diplomática en Washington, dio luz verde para la diócesis fronteriza de Nogales y quizá se sigan escuchando muchas sorpresas de los obispos y diócesis ubicadas en la frontera de ambas naciones. Las coyunturas políticas, económicas y sociales de ambos países requieren de un gran diálogo entre sus Iglesias.

Porque para conmemorar los 500 años de catolicismo en México no son pocas las obras y los actos históricos de los creyentes que se pueden –y se deben- celebrar; pero para no sólo jactarse del pasado y para dar razones de futuras conmemoraciones es preciso que cada generación dé un testimonio que perdure porque “el tiempo es superior al espacio”. @monroyfelipe

 

*Tras la publicación de este artículo; el 5 de noviembre del 2016 el papa Francisco aceptó la renuncia del cardenal Suárez Inda y nombró a Carlos Gafias Merlos, como arzobispo de Morelia.

Matrimonios igualitarios: la batalla florida

“Es entonces probable que el trofeo que perseguía el guerrero de la ‘batalla florida’ no fuera otro que el de su propia alma”. Laurette Séjourné. Pensamiento y religión en el México Antiguo

 

20ada9e701613571847bd29d4d788a45Todo parece indicar que en los próximos días, las calles serán testigos de un nuevo episodio en la confrontación entre quienes están a favor y quienes están en contra de la propuesta legal que busca homologar los conceptos, la razón, la cultura y los derechos del matrimonio para todo tipo de parejas no heterosexuales.

La iniciativa de ley fue presentada por el presidente Enrique Peña Nieto el 17 de mayo pasado, exactamente siete días después de que la Federación Internacional de Futbol Asociación le exigiera al gobierno mexicano atender primero los problemas domésticos en materia de derechos humanos antes de presentar su candidatura como sede al Campeonato Mundial de Futbol.

Por supuesto, la FIFA se refería a la crisis de derechos humanos que México ha venido arrastrando por casos de corrupción, abuso de poder y casos específicos donde las autoridades del orden (militares y policiacas) han participado directa o indirectamente en situaciones de persecución, desaparición forzada y hasta ejecuciones extrajudiciales. Casos que, no hay que olvidar, aún esperan razones de verdad y de justicia.

Sin embargo, Peña Nieto se decantó por los derechos humanos del colectivo LGBTTI y, en el marco del día nacional de lucha contra la homofobia, presentó sus intenciones por garantizar reformas a la constitución y al código civil para homologar la figura legal del matrimonio para todas las parejas no heterosexuales.

Como lo explica el especialista Guillermo Gazanini, la iniciativa se empantanó en el Congreso por los periodos de descanso legislativos y también por el poco interés de los congresistas por cumplir los procesos reglamentarios en el tema. De hecho, incluso la bancada del partido del presidente abandonó el proyecto y lo desechó de su agenda de trabajo tras valorar que quizá el tema afectó electoralmente al partido en las votaciones nacionales del 5 de junio.

En el otro frente, algunos grupos de la sociedad civil y algunos ministros religiosos no dejaron de señalar que la iniciativa presidencial no representaba el sentir de los mexicanos (la mayoría de las encuestas reflejó que más de la mitad de la ciudadanía no está de acuerdo con la homologación matrimonial a parejas no heterosexuales ni con la adopción de menores por parejas del mismo sexo), que no respondía a los criterios antropológicos fundamentales de la sociedad y que, incluso miembros de los colectivos LGBTTI, no deseaban que el gobierno les ‘diera permiso’ para asociarse bajo una institución heteronormativa patriarcal como lo es el matrimonio.

Algunas de estas reflexiones orillaron a varias agrupaciones sociales, religiosas, de participación ciudadana, educativas y altruistas a conglomerarse bajo un Frente Nacional por la Familia (FNF) cuya bandera de presentación se difundió el 25 de mayo. Este Frente Nacional recogió y presentó 240,000 firmas de ciudadanos mexicanos que se opusieron contra la iniciativa de Peña y aseguraron que dicha reforma del presidente era un “golpe letal a las familias mexicanas” y que demostraba “un autoritarismo desmedido” del Ejecutivo contra el pueblo mexicano.

En estos tres meses de debate, las voces de ministros religiosos han respaldado al FNF y han intentado explicar, desde su criterio institucional y desde sus códigos de creencias, por qué tienen derecho a disentir y a manifestar su opinión sobre los matrimonios no heterosexuales.

Sin embargo, ciertos discursos de ministros así como artículos de opinión en medios de comunicación afines han recibido denuncias ante el Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación (Conapred). Las denuncias también han sido presentadas ante la Secretaría de Gobernación por la condición legal especial que tienen las Asociaciones Religiosas en México. Los querellantes son miembros de la sociedad civil y, principalmente, miembros de un grupo político.

Las denuncias alegan que los ministros religiosos incurren en ‘discurso homófobo’ e incitan a actos de discriminación por homofobia. De tal suerte que la Conapred podría tener entre sus manos la posibilidad de sancionar mediante apercibimiento, medidas administrativas o de reparación del daño a los ministros o a sus asociaciones religiosas, si los querellantes verifican daños materiales e inmateriales causados en su persona por los discursos denunciados.

En el caso de Gobernación, la sanción es aún menos probable, pues las expresiones de los ministros permanecen en la esfera de la libertad de expresión y, aunque la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público sí sanciona a los ministros que critiquen la ley o llamen a desobediencia civil, el tema de matrimonios igualitarios en México es apenas propuesta y no ley.

En este escenario, el Partido de la Revolución Democrática es el único grupo político que hoy toma la bandera del presidente Peña Nieto y que exige sanciones contra los ministros religiosos. Los otros partidos (PRI-PAN-PVEM, Morena) se han bajado de la batalla.

De este modo, las sanciones que el PRD exige contra ministros religiosos por parte de Gobernación se ven improbables; excepto una que no tiene nada que ver con el tema de matrimonios igualitarios sino con el problema de gobernabilidad del mandatario perredista, Graco Ramírez, en Morelos. Para nadie es desconocido que la violencia no ha sido resuelta en el estado. La sociedad civil, grupos del sector educativo y fieles han salido a marchar y reclamar paz; incluso se han propuesto alternativas políticas para confrontar la ruta del gobernador. El obispo Ramón Castro Castro ha escuchado permanentemente este clamor social y ha dado voz a las terribles denuncias de la población: “Estamos en manos del crimen”, sentenció el religioso durante el sepelio de la alcaldesa de Temixco, Gisela Mota, asesinada un día después de asumir el cargo. La sanción contra Castro podría llegar a leerse como un acuerdo político entre el único partido que tiene el presidente Peña como aliado en el tema de matrimonios igualitarios y la única instancia que tiene la cúpula del partido para defender la investidura de su tan criticado gobernador.

Extraña mancuerna que ha alentado al Frente Nacional por la Familia a desplegar su músculo por el país. Con sus más de mil organizaciones están convocado a dos marchas: la primera el 10 de septiembre en las principales ciudades de la República y, la segunda, el 24 de septiembre, en la Ciudad de México. De manera histórica, la propia Conferencia del Episcopado Mexicano ha convocado a los obispos y a las diócesis a organizar y patrocinar dichas movilizaciones. Por supuesto, como en toda movilización pública, encontrarán nuevos aliados y también nuevos férreos opositores.

Mientras toda esta batalla sigue provocando tensión en las instituciones y en las calles, cada vez parece menos probable que la iniciativa logre consenso o siquiera interés en el cuerpo legislativo. Esperemos que no asuma la calle lo que aún se puede llevar al debate y la razón. Porque, ¿qué ha pasado con esos crímenes contra los derechos humanos de los que se lamentó la FIFA aquel 10 de mayo?, ¿quién se acuerda de ellos?

Sólo por esta vez parece tener razón el rapero Talib Kweli quien dice: “El juego es distracción. Saltémonos la parte de la religión y de la política; vayamos directamente hacia la compasión. Todo lo demás es sólo distracción”. @monroyfelipe

Coppola, nuncio de la guerra civil africana enviado a México

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Franco Coppola visita en Chad una misión católica de asistencia hospitalaria a enfermos VIH/Sida

En noviembre del 2015, el papa Francisco realizó una compleja visita a África. Además de visitar las históricas misiones católicas en Kenya y Uganda, donde el catolicismo ha edificado ya gran parte de la cultura regional, hizo una parada ciertamente riesgosa en Bangui, la capital de la castigada República Centroafricana. En medio de una guerra civil que ha cobrado cientos de vidas, el hombre que hizo posible esa visita pontificia fue Franco Coppola, el nuncio apostólico que este 9 de julio fue designado a asumir la representación diplomática en México

Coppola, de 59 años, ha representado a la Santa Sede en Burundi del 2009 al 2014  y, en los últimos dos años, realizaba su misión diplomática en República Centroafricana y Chad. En la primera nación africana logró un gran avance en el reconocimiento jurídico de la Iglesia local, en la República Centroafricana participó en la construcción de acuerdos de paz en 2015, y finalmente en Chad, se ha apersonado constantemente entre las comunidades cristianas –y musulmanas- que padecen la persecución y el terrorismo de grupos extremistas como Boko Haram. Su envío a México en este momento sorprende precisamente por los avances de paz logrados en Centroáfrica y la necesidad de la presencia del enviado del Papa en las naciones acosadas por radicalismos religiosos.

En el marco de la visita de Francisco a República Centroafricana, Franco Coppola explicaba a Time que sus principales preocupaciones como diplomático en la región eran la proliferación de armas, la violencia, los refugiados, los menores víctimas de la guerra, la condición de vulnerabilidad de las mujeres y la educación. Temas que, sin duda, son comunes con la nación mexicana.

La razón por la que Coppola fue nuncio de Chad y de la República Centroafricana al mismo tiempo responde a una larga y difícil relación entre ambas naciones. Chad se encuentra al norte de la RCA, es un país musulmán, militar y económicamente más poderoso que constantemente invade territorial y culturalmente a la debilitada república sureña. Las misiones humanitarias en la República han denunciado constantemente la corrupción del poder político centroafricano, el nulo interés de los representantes políticos por desarrollar la nación y la actitud de entreguismo de los líderes políticos de los recursos, el rico subsuelo y la fuerza de trabajo a los vecinos del norte (aunque también a China y Sudáfrica).

En sus dos años de servicio en la región central africana, Coppola también ha estado muy cercano de las misiones hospitalarias y médicas de diversas congregaciones religiosas principalmente en la asistencia de millares de pacientes con VIH-Sida y en la reciente crisis del ébola.

Coppola llegará a asumir la representación diplomática en México, tomará la oficina que en abril pasado Christophe Pierre dejó al ser nombrado nuncio en los Estados Unidos. México es una sede diplomática importante para la Santa Sede: de sus 120 millones de habitantes, un 85% se declara católico, el país está organizado en 93 circunscripciones eclesiásticas y el colegio episcopal suma más de 130 obispos. El arzobispo italiano tendrá su primer encuentro con la plenaria episcopal hasta noviembre próximo (antes sostendrá encuentros con los consejos de Presidencia y Permanente de los obispos mexicanos) pero su arribo podrá ayudar a la mediación entre el episcopado mexicano y el gobierno federal en temas que han distanciado a ambos organismos después de la visita del papa Francisco en febrero pasado. Temas como la homologación del matrimonio civil para parejas no heterosexuales y la participación política de miembros religiosos en la construcción de justicia y paz en el país, garantizada por la búsqueda de una formal libertad religiosa, serán parte de los primeros asuntos en la agenda del Nuncio. @monroyfelipe

El sobrado placer de la derrota

peñaobisposmxEn política es mejor dejarse empatar y salir del encuentro con la ficticia sensación del ganar-ganar antes que humillar al adversario cuando se tiene la oportunidad; y es que la revancha y la venganza son –dice el clásico- platos que se sirven fríos y a nadie le gusta tener que tragar sapos.

La política mexicana ha adoptado esta convicción de cautela porque aún está muy lejano el horizonte electoral… del 2018; y aunque algunos tienen ya clara su estrategia de revancha, otros solo desean salir en la foto, limosnear lo que se derrame de la mesa. En el fondo, lamentablemente, lo único que se legitima con estas posturas es la medrosa e indiferente comodidad de los privilegios –y los privilegiados- ante el clamor de las muchas víctimas y miserables. Pocos, muy pocos, entienden de procesos democráticos, de madurez ciudadana, de responsabilidad, pluralidad y participación.

“Hay que escuchar a la sociedad”, recomendó el arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos al presidente de la República, Enrique Peña Nieto, durante el encuentro que sostuvieron los obispos del Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y el mandatario en la residencia oficial el pasado 10 de marzo.

Buena falta le hace. No solo por el descenso en su popularidad, sino porque las decisiones que desde el ejecutivo prácticamente impone (ignoramos si por voluntad propia) al poder legislativo y judicial, elevan los niveles de crispación social, de desconfianza y de impunidad.

El fantasma de volver a un autoritarismo que aplasta a un Congreso de la Unión apocado y que coacciona a una Suprema Corte de Justicia condescendiente, alerta e inquieta a no pocos sectores de la población quienes advierten que una actitud así podría agudizar el conflicto social que padece el país.

Por eso el presidente mantuvo su marcador por debajo cuando se reunió con los obispos mexicanos. Se tiró al piso para que lo levantaran; y funcionó, el arzobispo de Mérida, Emilio Berlié, le confió: “Usted va bien. Siga haciendo el bien. Solo al árbol que da frutos le tiran pedradas”.

Peña quiso mantenerse en el margen de la derrota a mitad del partido, aceptando que en las diferentes urgencias nacionales no se han alcanzado los mínimos deseables; pero prometió remontar la pizarra. Todo es parte de la estrategia, les aseguró.

Para seguir con la metáfora, es como si en el medio tiempo, el director técnico de un equipo que va perdiendo por diez goles declarara: “Goles, llevamos pocos, quizá uno; pero qué golazo. ¡Fantástico! ¿Lo vieron? Con ese gol le daremos vuelta al partido”.

Ese golazo, para el presidente tiene nombre: las reformas estructurales.

En respuesta, el cardenal Francisco Robles, arzobispo de Guadalajara y presidente de la CEM: “reconoció los logros alcanzados por el Presidente de la República y los miembros de su Gabinete, en medio de una situación difícil por múltiples problemas añejos y un contexto global complejo”, según afirmó el propio organismo eclesial.

Los obispos agradecieron que Peña no tomara la actitud triunfalista que en su momento asumió Felipe Calderón frente al combate al crimen organizado, la pobreza, la injusticia o la crisis política pero no quisieron avasallarle con los muchos temas negativos propios de su administración y de otros poderes constituidos que continúan sin atención o, en el mejor de los casos, minimizados: la corrupción de funcionarios, la infiltración del crimen en las administraciones públicas, la violencia del Estado contra ciudadanos, el secuestro de la política por parte de poderes fácticos, la depreciación del peso, el crecimiento de la deuda pública, el entredicho de su persona y sus colaboradores por los legales pero inmorales contratos cedidos, la falta de mando sobre el ejército, los miles de desaparecidos y asesinados, la ruptura del Pacto Federal, la nula relevancia del país ante el extranjero, la aniquilación de la oposición, la criminalización de la protesta social y  un largo etcétera.

Para el episcopado, las situaciones anteriores son apenas derivaciones de problemas más profundos; por ello, al tratarse de una reunión institucional, los obispos llevaron su propia agenda y estrategia para hacerle ver a Peña los temas que sí consideran apremiantes: la legislación pro derecho a la vida (presentada por el cardenal Norberto Rivera), la promoción de modelos de educación integral (expuesta por el cardenal Alberto Suárez), la exigencia de atención a víctimas y seguridad ciudadana (reclamada por el arzobispo Carlos Garfias), el llamado al combate a todo tipo de corrupción (convocado obispo Javier Navarro) y la demanda a una firme convicción para la erradicación de las pobrezas (requerida por el obispo Sigifredo Noriega). Temas que invariablemente requieren procesos democráticos, madurez ciudadana, responsabilidad, pluralidad y participación.

El presidente tomó nota de las preocupaciones de los obispos y se comprometió a colaborar por el bien de México, a combatir a la corrupción, a asumir una política de defensa de la vida, a disminuir la pobreza y desigualdad, a redoblar esfuerzos en materia de seguridad… pero como estaba en su cancha, con su balón y ya iba ganando, decidió regalarles un penal y sin portero: “Ustedes los obispos –dijo- están sembrando las semillas de esperanza y optimismo”. @monroyfelipe

Católicos mexicanos hacen frente contra la crisis nacional

1415730646983Mientras el gobierno mexicano se empeña en acelerar la salida de una crisis social que ha visto situaciones dramáticas, los índices globales de percepción en la corrupción, violencia, injusticia social y desigualdad continúan ubicando al país apenas por encima de los peores lugares de sus encuestas y estadísticas. Para Transparencia Internacional, la corrupción en México califica con 3.1; la OCDE, mantiene muy por debajo de su promedio el nivel de desarrollo, justicia y orden social; y el Índice de Paz Global continúa ascendiendo al país en la escala de violencia.

Aunado a esto, México ha sido por segundo año consecutivo el peor país de América para ejercer el sacerdocio, la violencia ha cobrado la vida de al menos 36 mil personas en los últimos dos años, ocho ministros entre ellas. Para la Iglesia local es todo un reto la acción pastoral, los secuestros a sacerdotes crecieron 300% en el 2014 y las agresiones a agentes religiosos, religiosas y laicos también han sumado ya víctimas mortales.

Ante este panorama, laicos, religiosos, religiosas, sacerdotes y obispos del país han decidido “dar un paso al frente” no solo para reflexionar las causas y las consecuencias de la actual situación en México sino para coadyuvar en la generación de ideas, proyectos, movimientos y organizaciones que destinen sus esfuerzos para recuperar la paz.

La jornada pretende conjuntar voces y propuestas de líderes católicos que desempeñan labores de prevención, atención y auxilio en diferentes ámbitos de necesidades específicas en la construcción de paz.Animados por un grupo de estudiantes de la Universidad Pontificia de México, los directivos de la misma institución, el Centro de Estudios Ecuménicos, la Dimensión de Justicia y Paz del Episcopado Mexicano y la revista Vida Nueva México convocan a la jornada “La Iglesia frente a la corrupción, la injusticia y la violencia en México” que se realizará en la capital del país el 8 de enero.

Entorno a una mesa de diálogo en la que participarán los obispos Raúl Vera (Saltillo, Coahuila), Ramón Castro (Cuernavaca, Morelos), el sacerdote Alejandro Solalinde, el religioso dominico Miguel Concha Malo, la religiosa María de Jesús Zamarripa (Compañía de María) y el poeta y activista Javier Sicilia, se desplegará una exposición de organizaciones dedicadas a la reconstrucción del tejido social.

Junto a los expositores, algunas organizaciones darán talleres para sensibilizar frente a los dramas de las violencias y proveerán algunas técnicas de intervención positiva frente a la crisis social. En esa esfera de actividades denominada “El quehacer de la Iglesia. Acciones concretas de solidaridad y cambio” participarán organizaciones como el Albergue para migrantes Hermanos en el Camino, Asociaciones de Intervención en Promoción Comunitaria y Prevención Social de la Violencia, Centro Cáritas de Formación para la Prevención de Adicciones y Situaciones Críticas Asociadas, el Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, Cooperamedia, Opción México, entre otras.

El momento central, sin embargo, será la mesa de diálogo entre distinguidos miembros de la Iglesia católica mexicana que desde su labor y oficio han desarrollado estrategias para enfrentar situaciones de corrupción, muerte y violencia que padece el país.

Los participantes de la mesa serán los obispos Raúl Vera y Ramón Castro. Raúl Vera ha sido distinguido con diversos reconocimientos internacionales por su labor de defensa de derechos humanos; por su parte Ramón Castro es el titular de la Dimensión de Justicia y Paz del organismo de los obispos mexicanos. Él mismo se ha manifestado públicamente en varias ocasiones para restaurar la paz en el estado de Morelos, donde se encuentra su diócesis Cuernavaca, y recientemente coordinó la publicación de manuales prácticos para desarrollar experiencias de paz en el país.

En la mesa participará también el sacerdote Alejandro Solalinde, distinguido defensor de los derechos de los migrantes y activo referente de una Iglesia involucrada en los dramas vigentes de la nación. El escritor y fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Javier Sicilia; y el religioso dominico, Miguel Concha Malo, responsable del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria. Completará el grupo la religiosa María de Jesús Zamarripa, secretaria general de la Confederación  Nacional de Escuelas Particulares, quien ha llevado al Congreso mexicano diversas iniciativas de educación integral preventivas al drama de la corrupción y la violencia.

La jornada se realizará en las instalaciones de la Universidad Pontificia de México, el día jueves 8 de enero desde las 9:30 horas y la entrada será abierta para todo público.

Adhesión del Episcopado Mexicano al hartazgo social

Publicado el mensaje final de los obispos mexicanos reunidos en su 98 Asamblea Plenaria me gustaría destacar un par de cosas en primera instancia: finalmente las palabras hacen justicia a la violenta realidad del país y las pautas dibujadas del rechazo social al drama de la corrupción e impunidad les incluyen como destinatarios (y no solo como testigos) del clamor popular.

Además de reiterar en primera persona el hartazgo compartido de la sociedad mexicana manifiestan su adhesión al “clamor generalizado” y visibilizan a “las miles de víctimas anónimas” de todo el país. Con esta declaración, se ubican en una posición y en su consecuente compromiso.

“Reconocemos que la situación del país ha empeorado, desatando una verdadera crisis nacional. Muchas personas viven sometidas por el miedo, la desconfianza al encontrarse indefensas ante la amenaza de grupos criminales y, en algunos casos, la lamentable corrupción de las autoridades. Queda al descubierto una situación dolorosa que nos preocupa y que tiene que ser atendida por todos los mexicanos, cada uno desde su propio lugar y en su propia comunidad”, dice el comunicado.

Se trata de un mensaje inusual porque no apela a las autoridades hoy legalmente constituidas, no les exhorta, exige, reclama o recomienda nada, porque la respuesta no solo está en sus manos. En el mensaje, los obispos reconocen en las instituciones de ciudadanía, sociedad civil, familia y Estado valores superiores al de los regímenes vigentes en cada nivel de la administración pública: “Estamos en un momento crítico. Nos jugamos una auténtica democracia que garantice el fortalecimiento de las instituciones, el respeto de las leyes, y la educación, el trabajo y la seguridad de las nuevas generaciones, a las que no debemos negarles un futuro digno. Todos somos parte de la solución que reclama en nosotros mentalidad y corazón nuevos, para ser capaces de auténticas relaciones fraternas, de amistad sincera, de convivencia armónica, de participación solidaria”.

Como respuesta al enardecimiento social presente en diferentes latitudes del país, los obispos sugieren pasar de la indignación a la acción, de la protesta a la propuesta; pues de lo contrario, afirman, serán los “buitres” quienes estarían al acecho “de los despojos del país”.

En el mensaje, los obispos se comprometen y comprometen a los miembros de la Iglesia católica a participar en los procesos de reconciliación y búsqueda de paz. A proponer “la vía pacífica, que privilegia el diálogo y los acuerdos transparentes, sin intereses ocultos, es la que asegura la participación de todos para edificar un país para todos”. Una delicada declaración toda vez que las células del poder señalados de corrupción han buscado a diferentes liderazgos sociales, mediáticos, empresariales y religiosos para ‘pactar el silencio’ y minimizar el drama social estructural.

“En medio de esta crisis vemos con esperanza el despertar de la sociedad civil que, como nunca antes en los últimos años, se ha manifestado contra la corrupción, la impunidad y la complicidad de algunas autoridades”.

Lo dicho: palabras más próximas a la realidad en este mensaje y una serie de compromisos que pueden (y deben) ser verificados y juzgados por la ciudadanía durante la deseable reconstrucción de la confianza entre las instituciones que logren dinamizar la paz, la concordia y la reconciliación. @monroyfelipe

Garantías sociales ausentes

mb-progresonacionalEl proceso de reformas en el que se ha empeñado el Estado mexicano desde hace un par de años ha supuesto un enorme esfuerzo por parte del propio sistema estatal, de sus organismos y de los partidos políticos que detentan -no siempre con justicia ni sin interés particular- la vocería y representación del pueblo mexicano. Las reformas estructurales no significan otra cosa sino las modificaciones de los parámetros legales para la supuesta mejora en la operatividad, inversión y manejo de recursos materiales y sociales para el desarrollo de la nación.

Las reformas que abarcan las dimensiones de energía, educación, telecomunicaciones, hacienda y la del propio Estado mantienen con inquietud a gran parte de la sociedad mexicana sobre los beneficios reales que la conclusión de estos debates hará tangibles entre la población. El debate y el análisis de dichas reformas ha traspasado los causes del discurso legislativo en el país y las interrogantes desde diferentes miembros de la sociedad civil no se han tardado en hacer presencia mediática.

Así lo ha hecho la Conferencia del Episcopado Mexicano quien a nombre de los obispos del país ha publicado en el marco de su 97° Asamblea Plenaria el mensaje ¡Actuemos ya! el cual básicamente secunda el cuestionamiento que se ha hecho en diferentes espacios ciudadanos sobre el interés prevalente de la población en el tema de las reformas estructurales y advierte que la verdadera reforma debe acontecer en la mente y el corazón: “Si no se reforma la mente y el corazón, si no se reforma la conciencia que genere una auténtica escala de valores y nuestra capacidad de encuentro y fraternidad solidaria no habrá reforma que nos ayude a superar las intolerables desigualdades e injusticias sociales”.

En las palabras de los obispos de México resuenan las del papa Francisco en aquella entrevista al sacerdote jesuita Antonio Spadaro, director de la Civiltà Cattolica: “Las reformas organizativas y estructurales son secundarias, es decir, vienen después. La primera reforma debe ser de las actitudes”. Y este cambio de actitud que propone el episcopado mexicano compromete a los bautizados tanto como les compromete a ellos mismos: “Los obispos, especialmente han de ser hombres capaces de apoyar con paciencia los pasos de Dios en su Pueblo, de modo que nadie quede atrás, así como de acompañar al rebaño, con su olfato para encontrar veredas nuevas”, dice el Papa.

La construcción de sociedades más abiertas, participativas y corresponsables es un deseo que claman diferentes organizaciones sociales, culturales y comunitarias; es una respuesta al modelo oligopólico asentado en el país durante todo el siglo pasado. En su mensaje, los obispos han puesto ejemplo en esta apertura, sin hacer exclusivo al destinatario de su mensaje ni cerrarse a las propuestas que no emerjan de cierto grupo social o gremio cultural. En su ¡Actuemos ya! se lee un plural incluyente que destierra a las tercera personas, a ‘aquellos’ y lo transforma en un ‘nosotros’.

Esto ha sido lo que manifestaron los obispos mexicanos al Papa durante su peregrinación a Roma, el cardenal Francisco Robles Ortega lo sintetizó en un panorama claro-oscuro: un pueblo que busca desarrollo justo y sustentable pero mantiene una “extendida y endémica pobreza”; un pueblo alegre que ama la vida pero que “enseñorea la cultura de la muerte”; un pueblo que practica la solidaridad pero con “hondas divisiones”.

Para el cristiano participar es acompañar y el acompañamiento -como dice el clásico- es el arte de aprender siempre a quitarse las sandalias, ante el terreno sagrado del otro. Este terreno en particular es el de las garantías sociales que, si bien jamás alcanzó en plenitud la sociedad mexicana, por lo menos se encontraban en fragmentos legislativos de ideales por trabajar. Estas garantías, hoy ausentes, podrían convertirse en apenas una ilusión del pasado si las reformas actuales se agotan en tecnicismos sin ubicar como fin último de su propósito el bienestar de cada persona humana.