Estados Unidos

Decálogo de una dependencia consentida

willkommen-zum-mexiko-zeichen-23168857¿Por qué los grandes esfuerzos y acuerdos de trabajo de los principales líderes mexicanos no son capaces de mover un ápice el ambiente de los mercados ni la economía en el país? Y, ¿por qué un tuit de Trump sí deprecia la moneda mexicana? ¿Por qué hay tal dependencia de México frente a su vecino del norte? ¿Qué nos ha colocado en esa posición de terrible vulnerabilidad? He aquí diez posibles razones:

Despreciamos otros destinos de exportación

A la hora de vender, México ha preferido los dólares frente a otras divisas. Hacer de los Estados Unidos el prácticamente absoluto destino de exportación parece el negocio obvio más rentable. Hoy, el 75% de nuestras exportaciones depende del consumo norteamericano; por lo cual, una política proteccionista o de consumo interno en EU afecta directamente a casi un tercio de de nuestra economía.

 

Importamos mucha gasolina de EU

No sólo compramos 200 mil millones de dólares a EU cada año: casi el 10% de esas importaciones corresponden a gasolina. Y todos sabemos lo importante que es este producto para todas las actividades. Si se opta por una política para potenciar el mercado interno o diversificar el origen de importaciones se corre el riesgo de una fuerte escalada de precios.

 

Inversión extranjera en México

México es un destino atractivo para la inversión extranjera: por las exenciones fiscales, los incentivos en costo de terreno, los bajos salarios y el que los mexicanos –según la propia OCDE- trabajan más que cualquier otro pueblo, unas 500 horas más por año que el promedio. Las empresas extranjeras (especialmente las norteamericanas) favorecen la economía mexicana con la creación de empleos a largo plazo, transforman las ciudades y crean polos de desarrollo. Según datos de la Secretaría de Economía, las empresas norteamericanas invirtieron 5 mil millones de dólares en el primer semestre del 2016 y representan el 35% del total de inversión extranjera en México.

 

Sujeción al modelo de seguridad

EU no sólo es el epicentro de grandes imperios económicos; su política internacional se ha posicionado mediante la diplomacia, el mercado o la guerra por todo el mundo. Por ello, la seguridad de su territorio es crucial. Al compartir frontera y un inmenso volumen de intercambios con México, obliga a ambos países a compartir estrategias de seguridad, casi siempre desequilibradas. Así, México se ha visto obligado a mantener acuerdos de seguridad internacional con EU aun en detrimento de la propia soberanía.

 

Impericia diplomática

La privilegiada posición geográfica de México en América sirvió en otros años para capitanear el rumbo político y económico de Centroamérica, el Caribe y el Cono Sur del continente. La neutralidad del país y el buen oficio diplomático en México fueron importantes para resolver problemas de la región entre los años 60 y 70, pero tras las crisis de los 80, la diplomacia mexicana se enfocó en promover al país como destino de inversiones e incluso fue capaz de poner en riesgo sus relaciones diplomáticas con países latinoamericanos por instrucción de los EU.

 

Dependencia alimenticia

En 1994, México compraba apenas el 10% de alimentos en el extranjero; hoy la importación alimentaria asciende a más del 55% y más del 70% de éste proviene de los EU. En 2016, compramos dos mil millones de dólares anuales en carne, cereales y productos lácteos a otros países, ocho veces más de los productos del agro que vendemos al exterior.

 

Migración de talento

Estados Unidos es el principal destino migratorio y laboral de los mexicanos. No sólo tiene la segunda ciudad con más mexicanos en el mundo, la fuerza de trabajo de mexicanos les representa un potencial importante para su economía (entre 2005 y 2010 casi medio millón de mexicanos emigraron a EU). Mientras, México recibió 25 mil millones de dólares vía envíos de remesas norteamericanas en 2015. El dinero enviado a familiares desde EU representa casi el 3% del Producto Interno Bruto de México, aunque en algunos estados alcanza hasta el 10%.

 

Sujeción a políticas económicas globales

A “toro pasado” estas políticas económicas no parecen ser las más adecuadas; sin embargo, han sido las que organismos supranacionales en materia de economía y comercio han sugerido a México… y las ha adoptado disciplinadamente.

 

Fascinación cultural por EU

No hay mucho qué explicar de esto. No sólo es la música, el cine, la televisión y el resto de la industria cultural de EU la más difundida en México, también sus modelos de entretenimiento, el lenguaje, las aspiraciones de éxito, etc.

 

Prácticas de corrupción normalizadas

Finalmente, un elemento que es transversal a todos los anteriores y que tienen efectos sobre México más graves de los pensados: Somos el país más corrupto calificado por la OCDE (con 35 de 100 puntos); el segundo lugar en impunidad a nivel mundial (95% de crímenes impunes según el Índice Global de Impunidad) y la inmensa cantidad de actos legales pero inmorales no hacen ni parpadear a las autoridades; esto no sólo provoca desconfianza en el interior, le resta fuerza a las decisiones que el gobierno mexicano toma para remediar su rumbo. De allí el preciso mensaje que el papa Francisco dio a México: “Esta realidad lleva inevitablemente a reflexionar sobre la propia responsabilidad a la hora de construir el México que queremos… un futuro esperanzador se forja en un presente de hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común”. Habrá que reflexionar en eso. @monroyfelipe

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¿Cómo corrompimos ‘el milagro’ del petróleo mexicano?

naranjo190312Con sus grandes reservas, la expropiación de los ingenios petroleros realizada por Lázaro Cárdenas en 1938 sirvió positivamente para la construcción de las grandes instituciones mexicanas. Quizá de ninguna otra manera México hubiera logrado levantar las principales instituciones sociales del país como los servicios de salud y salubridad o los organismos de educación pública o el fugaz desarrollo agroindustrial. Sin embargo, como es de todos sabido, el mal manejo del petróleo también fue el creador de enormes veneros burocráticos, empresariales y políticos fincados en corrupción y dispendio.
Por ello, los servicios de salud públicos (aunque indispensables para la gran sociedad) hoy se desmoronan por abandono; las instituciones educativas públicas (aunque propiciadoras de equilibrios culturales entre las clases más bajas y las ricas herederas de alcurnias prerrevolucionarias) han sido secuestradas por intereses políticos y económicos; y, el resto del desarrollo agrario e industrial fundado en la renta petrolera persiste en recitar discursos de megalomanía nacional-corporativista aunque sus insumos y productos tengan origen y destino en las economías privadas y extranjeras.
En este 2017 se notifica un serio ajuste en los precios de los combustibles derivados del petróleo, el cual ha provocado un airado malestar popular; sin embargo, el problema no se encuentra en la economía exterior ni en la cualidad nacional o extranjera de la industria petrolera, sino en el terrible vicio que nos ha acompañado como nación a lo largo del siglo XX y lo que va del XX: el corrompido usufructo de la renta petrolera.

El milagro que no fue
A inicios de la década de los 80, la historia sobre la industria petrolera en México tocaba otra tonada. Las circunstancias internacionales y el descubrimiento de nuevos yacimientos de crudo catapultaron a México como un atractivo proveedor de petróleo y, en consecuencia, los ingresos por venta se dispararon por los cielos. El propio presidente, José López Portillo, llegó a declarar: “México ha estado acostumbrado a administrar carencias y crisis. Ahora con el petróleo tenemos que acostumbrarnos a administrar la abundancia”.
La posición económica de México a nivel internacional cobró relevancia como nunca antes. Los Estados Unidos –tanto con Carter como con Reagan- mantuvieron una nerviosa relación con el gobierno mexicano debido al petróleo abundante y barato que se vendió a otros países. En esos años, era común que los mandatarios del sur hicieran antesala en oficinas del gobierno mexicano para solicitar petróleo, maquinaria y créditos para su desarrollo industrial. Hoy es difícil imaginarlo, pero hubo una época en que México y Venezuela se comprometieron a abastecer de petróleo a Costa Rica, Jamaica y Nicaragua sólo por ‘limar asperezas diplomáticas’.

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El imprudente despilfarro y la complicidad con formas más creativas de corrupción e impunidad no sólo terminaron con la brevísima época de bonanza económica, también inauguraron una crisis económica de la cual México no ha podido desprenderse del todo.
Los modelos de economía neoliberal continuados por Miguel de la Madrid y llevados a su máximo esplendor durante el sexenio de Carlos Salinas tampoco lograron conjugar un modelo de inversión económica con procesos de desarrollo a largo plazo. Antes bien, como en el resto de los países asesorados por las instituciones económicas globales, simplemente se estableció un modelo económico cuyos frutos parecen solamente ensanchar la brecha entre ricos y pobres, como demuestran los informes de Oxfam.

¿Dónde estamos hoy?
El siglo XXI no ha dejado atrás las prácticas de corrupción e impunidad en el país; de hecho, no hay administración pública que en realidad pueda comprobar el éxito de prácticas más honestas en el ejercicio del poder. Ni siquiera la transición política en México en el 2000 logró cambiar los vicios de la corrupción, cohecho y pillaje acostumbrados. Quizá por ello no han mostrado su utilidad las radicales reformas del 2013 (fruto del Pacto por México concretado por Enrique Peña Nieto) que abrieron la participación de empresas de capital privado a servicios, rendimiento y producción compartida sobre los activos de Petróleos Mexicanos; reformas que habrían de impulsar al país como insistía el eslogan presidencial.
De allí la paradoja y la incomprensión en la toma de decisiones para el alza de precios en combustibles. México aún conserva su undécima posición entre los países productores de petróleo y Pemex sigue en el 14° lugar del ranking de empresas petroleras; pero el volumen de importación de gasolinas (usamos 62% de gasolina extranjera: del cual, el 81% compramos a Estados Unidos y el 15% a Holanda) hace insostenible el precio bajo del combustible.
Las decisiones sobre el manejo del petróleo y los combustibles son ya lo de menos. El lucro de las grandes oportunidades económicas que aún tiene el país (petróleo, turismo, bono demográfico) ya no participa en el soporte del desarrollo social, comunitario o colectivo como antaño. Y, de hecho, como parte de la ideología económica imperante es ya muy difícil encontrar entre la clase trabajadora un sentido de responsabilidad social con los menos desfavorecidos. Una convicción incluso razonable pues terminarán pagando los bienes indispensables para un estilo de vida apenas regular.

A manera de corolario termino con una expresión escuchada en el desierto, un proverbio beduino que dice: “Un camello, un dinar; un camello, mil dinares”. Quiere explicar que lo que cuesta poco suele despreciarse y que, cuando sube su precio, igual hay que seguir comprándolo porque aún es imprescindible. Nuestros camellos en México son los combustibles derivados del petróleo: se han encarecido y ya sólo pocos podrán rentarlos holgadamente para atravesar el desierto; para el resto, aunque sean prácticamente inasequibles, seguirán siendo indispensables. @monroyfelipe

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La nación guadalupana: el hogar más allá de muros y puentes

vi-es-art-17229-virgenNo importa en dónde estén ni a dónde vayan los guadalupanos, la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe les acompaña personalmente, su sola estampa lleva a sus devotos frente a su presencia, ellos la miran y Ella les vuelve la mirada: “Bajo su contemplación, un sentimiento de paz y de confianza desciende como un manto sobre ellos y su familia; su pueblo está en casa”, así lo relata Dreirdre Cornell, autor de Nuestra Señora Americana: cruzando las fronteras con la Virgen María quien recoge algunas de las expresiones cotidianas de fervor entre los migrantes que llevan su devoción mariana más allá de las fronteras de sus naciones.
Aunque la Virgen de Guadalupe eligió México y al indio san Juan Diego Cuauhtlatoatzin para levantar su casa y expresar su mensaje de consuelo, los devotos guadalupanos llevan a cada rincón del mundo sus palabras “¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?” y las sienten tan ciertas como llegar al hogar. San Juan Damasceno, doctor de la Iglesia, decía que las imágenes religiosas son “significados muy precisos de remembranza” y, para los guadalupanos, el recuerdo del cobijo que da el hogar aunque se encuentre a miles de kilómetros está plenamente sintetizado en la Morenita del Tepeyac.
“La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe actúa en los creyentes como un poderoso catalizador para despertar hacia una realidad espiritual siempre presente pero difícilmente perceptible. No importa dónde estén, los devotos de Guadalupe pueden recibir su ‘aparición’. En esa interacción, ellos son confirmados en su verdadera identidad: ser los hijos amados de una poderosa madre que les fortalece”, explica Cornell.

Estar en casa
En el 427 de la 155 Street, justo en el Bronx de Nueva York, se encuentra un alto edificio propiedad de religiosos franciscanos en cuyo costado fue pintado un mural de la Virgen de Guadalupe. Cada madrugada, volviendo de su trabajo en Manhattan, Silvestre Chávez, pasa frente a ella y se siente un poco más en casa. Llegó a Nueva York en 1995 huyendo de la crisis económica en México. Tras su turno en el restaurante, Silvestre toma el autobús Bx41 hasta la avenida Melrose. Camina hasta la estación de bomberos en la 155 y luego hacia Third avenue; en el camino le gusta voltear a ver la imagen de 35 metros de la Virgen de Guadalupe “comienzo a sentirme en casa”, dice Silvestre.
No es el único, el padre Torre –rector del templo franciscano- afirma que “desde la inauguración del mural, el sur del Bronx parece ser más hospitalario con los latinos, lo sienten más como su hogar”.
La Virgen, por tanto, recuerda al hogar, la patria simbólica del mexicano. A propósito, Cornell recoge el testimonio de un matrimonio neoyorkino: “En Newburgh, mi esposo y yo, hospedamos a un conocido migrante que regresaba de un viaje que había hecho a México. Esta ocasión, volvía con un adolescente de 19 años quien por primera vez estaba en Estados Unidos. Pronto, ambos consiguieron trabajo en una farmacia cercana y un lugar dónde rentar. Mientras preparaban sus cosas para dejarnos, les dimos unas pequeñas insignias con la imagen de la Virgen de Guadalupe en ellas. El joven amigo, que había resistido cualquier muestra de emoción durante su largo y difícil viaje con otros indocumentados cruzando la frontera y que soportaba estoicamente sus primeros días de inmersión en una cultura extranjera; ahora, mientras contemplaba la pequeña réplica de esa imagen tan familiar para él, apartaba su rostro para esconder las lágrimas que habían aparecido tan espontáneamente”.

Tener nuestra madre
Por si fuera poco, la Virgen de Guadalupe es, para los guadalupanos fuera de México, algo más que sentirse en casa, también es la presencia maternal que vela por sus hijos y les da aliento para enfrentar los desafíos de una tierra nueva.
“En la vida cotidiana, la virgen mestiza ocupa un lugar decisivo, tanto para los mexicanos que viven en México como aquellos que residen en el extranjero. No importa que no sean católicos practicantes –o que incluso rechacen la religión-, ellos admiran a la Virgen y le piden su intercesión”, explicaba Agnès de Fraissinette, lingüista francesa que estudia la importancia de la religiosidad mariana en la vida de los migrantes. Para la investigadora, “vivir en un país extranjero suele ser una dura prueba para la mayoría de los migrantes, especialmente para aquellos mexicanos que no cuentan con formación profesional”.
Fraissinette contempla en la misma piel morena de la Virgen mestiza, la oportunidad con la que los migrantes mexicanos aceptan y dan a respetar su dignidad y su humanidad: “Ellos están en la mirada de la Virgen morena y, por tanto, en los ojos de Dios y en los de ellos mismos. La Virgen mira en sus corazones y en sus almas, y les da valor. Entonces, una vez que se aceptan y se sienten amados, pueden creer en sí mismos y abrirse a otras realidades”.
La devoción a la Virgen de Guadalupe en el extranjero, sin embargo, es sutilmente diferente que en Santuario del Tepeyac en México. Para Fraissinette, la mayoría de los guadalupanos en México acuden a la Basílica mariana porque saben que allí se apareció la Virgen (40%, según un estudio de Paolo Giurati) pero son menos quienes celebran a Guadalupe por ser “dispensadora de gracias y favores” (20%). Por tanto, al no estar cerca del Tepeyac, los devotos guadalupanos miran en la Virgen morena al modelo maternal que es fiel esposa y madre incondicionalmente dedicada a su familia. Así: “nuestra madre del Cielo les da seguridad y fortaleza para estudiar, trabajar y convivir en una ciudad extranjera, dedicados fielmente a su familia y a sus seres queridos, aunque estos se encuentren lejos”.
Cornell comparte otro testimonio, ahora de un migrante veracruzano: “Él lleva en su cartera una imagen de la Virgen de Guadalupe que recibió durante una misa en una granja donde trabajó años atrás. La estampa tiene los bordes raídos y la imagen desgastada pero aún se distingue claramente el tradicional ícono guadalupano. Aquella misa coincidió con la promesa del migrante para dejar su alcoholismo y, por tanto, su recuperación está intrínsecamente relacionada a la Virgen. Cada vez que él siente el deseo de beber dice sentirse contemplado por Guadalupe y, por ella, respeta su promesa. Tras mudarse a una nueva ciudad, el migrante buscó un grupo latino de Alcohólicos Anónimos por su propia cuenta. Al estar en un país extranjero, sin mayor compañía y supervisión que la imagen de Guadalupe, sabe que ésta le asiste, como una madre, para que cumpla con su trabajo y sea él quien apoye a su familia en México enviándole dinero”.

Conclusión
La presencia de la Virgen de Guadalupe fuera de México no es sólo importante para los sacerdotes misioneros o para las casas religiosas fundadas en el país que hacen comunidad fuera del continente americano. Los sencillos símbolos y gestos de la estampa guadalupana siguen siendo profundamente actuales para sus devotos. Ya sea por el sentido maternal o por la remembranza del hogar, la nación guadalupana habita el mundo con la confianza de sentirse cobijada por estas palabras: “Ten por seguro que lo agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás mucho que yo recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo”.

Especial para El Observador

Pedir perdón a los gays ¿por qué unos sí quieren y otros no?

Papa-dice-que-cristianos-deben-pedir-perdón-a-homosexuales_369x274_exact_1467038001Pedir perdón está en el corazón de la religión judeocristiana, al menos en los textos sagrados: perdonar setenta veces siete, pedir perdón por nuestras ofensas y poner la otra mejilla. Pero quizá no todos compartan la misma lectura a las palabras del papa Francisco sobre pedir perdón, en nombre de la Iglesia, a todas las personas que han sentido una agresión o exclusión, incluidas a las homosexuales.

Para el registro hay que recordar que Francisco no es el primero en pedir perdón en nombre de la Iglesia por errores concretos que fueron cometidos por sus miembros en situaciones históricas y culturales particulares. Juan Pablo II, en el año 2000, durante una ceremonia, pidió perdón por la intolerancia, la violencia contra los disidentes, los abusos en las Cruzadas y en la Inquisición; perdón por la presteza en excomuniones, persecuciones y divisiones; perdón a los judíos; perdón por las ofensas contra el amor, la paz y los derechos de los pueblos; perdón por no respetar a las culturas, la dignidad humana, a las mujeres, los indígenas, las diferentes razas y los derechos humanos excluidos y marginados.

En 2010 Benedicto XVI pidió perdón a las víctimas por los actos de pederastia cometidos por ministros o miembros de la Iglesia; y este año Francisco pidió perdón en Chiapas a los indígenas por la exclusión y el maltrato de sus tierras.

Visto de una manera simple, pareciera que los pontífices van por el mundo de puntillas excusándose frente a los hombres por todo lo malo que la Iglesia ha hecho sobre sus pueblos. Y en esta lectura, varios cardenales, obispos y ministros se preguntan si ellos también deberían pedir perdón. La duda no es banal: algunos creen que no tendrían de qué pedir perdón si personalmente no han cometido agresión alguna (sería falsa humildad) y, además, en varias regiones del mundo, la agresión contra creyentes no es censurada, incluso en algunos espacios es fomentada. Lo cual parecería forzar a los cristianos y a los creyentes a pedir perdón prácticamente por existir. Así, mientras la sociedad usufructúa los servicios culturales y humanitarios de los creyentes (hospitales, escuelas, comedores, tradiciones, procesiones, recintos religiosos artísticos, etc), estos no tienen derecho a expresar su opinión ni su convicción y, si lo hicieran, estarían obligados a pedir perdón.

En América y en África ya se han alzado algunas voces que no comparten la actitud del papa Francisco o del cardenal Reinhard Marx (quien fue el primero en desatar el tema en el marco del día del orgullo LGBTTTI), es el caso del cardenal africano Wilfrid Fox Napier quien lamentó que “lo políticamente correcto sea la mayor herejía de hoy”; “A los cristianos –sintetiza una periodista católica mexicana- nos exigen que pidamos perdón por opinar de una manera diferente al resto”.

A esto es lo que Jorge Traslosheros investigador de la UNAM o el director de comunicación del Arzobispado de México, Hugo Valdemar, han llamado ‘cristianofobia’ y está fomentada desde lo institucional, lo mediático y lo cultural. Una actitud discriminatoria que aplaude las consignas antirreligiosas contra ministros y cristianos en manifestaciones públicas pero censura la opinión religiosa colocándola en el mismo saco junto al fanatismo, la intolerancia y el odio. En el plano institucional, por ejemplo, reconoce y respeta que la embajadora de EU, Roberta Jacobson, participe en la marcha del orgullo gay pero censura –y sanciona- que el embajador del Vaticano participe en manifestaciones a favor de la familia.

En efecto, muchas actitudes y acciones de creyentes en Occidente aún están alimentadas por la soberbia de saberse los elegidos, la exclusividad de Dios, el privilegio de la última ciencia, la ofuscación por la posesión de la única absoluta verdad y el alucinante derecho de anatemizar y juzgar a todo aquel que disienta. Por estas actitudes, algunos liderazgos católicos están pidiendo perdón.

Ahora, a esperar que se acepten las disculpas; también se necesita gran humildad para ello y reconocer la dignidad compartida con quien está tendiendo la mano. Entonces veremos quién valora realmente la diversidad de pensamiento y la superior dignidad de las personas. @monroyfelipe

El Papa Francisco a los cubanos: “¡Vivan la revolución de la ternura!” (Crónica)

fco_cubfamEn menos de cuatro días de estancia en Cuba, el papa Francisco confirmó su interés por ser cooperador en el diálogo y en la búsqueda de consensos en los conflictos que parecen irremediables. No solo ha sido el mayor artífice de la reanudación histórica de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, también ha lanzado desafíos sociales que no son exclusivos para la grey católica: el cuidado del medio ambiente y poner freno a la cultura del egoísmo, la dominación y el descarte.

Nada más llegar a La Habana el 19 de septiembre por la tarde, el pontífice fue recibido por Raúl Castro, presidente de Cuba y hermano menor del histórico líder revolucionario Fidel Castro. El encuentro no fue de dos personas desconocidas, las dos reuniones precedentes de Raúl con Francisco en el Vaticano suavizaron los discursos del presidente cubano quien se centró en reconocer las coincidencias del pensamiento del Santo Padre con aquellos planteados por la Revolución cubana: “luchar contra las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad”.

El Papa tampoco quiso profundizar en los temas políticos que desde diciembre pasado han transformado enteramente los discursos oficiales tanto de Cuba como de Estados Unidos. Más bien reconoció que la isla puede ser la llave entre el norte y el sur, entre el oeste y este: “un archipiélago que mira hacia todos los caminos”.

A la mañana siguiente, durante la celebración en la icónica Plaza de la Revolución de La Habana, al pie del palacio del gobierno y el monumento a José Martí, flanqueada la ceremonia por las imágenes de los líderes históricos de la revolución, Francisco habló sobre las cualidades del servicio, el cual debe darse a las personas y no a las ideologías: “El servicio mira el rostro del hermano […] la vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo[…] Servir significa cuidar la fragilidad […] Ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos […] pero debemos cuidarnos de la tentación del ‘servicio’ que ‘se’ sirve”.

Después de la Misa, Francisco fue hasta la casa del comandante Fidel Castro donde se reunió con el líder y con algunos miembros de la familia. En 40 minutos de encuentro, intercambiaron libros (el Papa llevó un libro de un padre jesuita formador del colegio donde los Castro estudiaron en su juventud; y Fidel regaló el libro “Fidel y la religión” de Frei Betto) y dialogaron ‘de Laudato si’’. Horas más tarde, ya con Raúl, Francisco hablo del indulto a presos políticos, la ampliación de libertades ciudadanas y el nuevo marco jurídico para relaciones EU-Cuba, aunque no pudo reunirse con los disidentes del régimen castrista.

Tras el encuentro con el presidente, el Papa acudió a la Catedral habanera donde escuchó a los jóvenes cubanos quienes repitieron varias veces la palabra esperanza. Por ello, Bergoglio pasó de largo su discurso preparado e improvisó sobre esta virtud: “la esperanza es un camino hecho de memoria y discernimiento […] es un camino solidario”.

Francisco voló a Holguín el lunes 21 (cuna de los Castro pero también la ciudad con mayor número de católicos practicantes y sede de Emilio Aranguren, candidato a suceder al cardenal Jaime Ortega, como arzobispo de La Habana quien ya tiene 79 años de edad) y allí habló del esfuerzo y sacrificio del pueblo cubano, al final bendijo a la ciudad entera desde la Loma de la Cruz con los tres proyectos de parroquias que se lograrán gracias a las nuevas concesiones del gobierno socialista.

El último día de su estancia en Cuba, el martes 24, Francisco permaneció en Santiago, visitó la Basílica de la Virgen de la Caridad del Cobre y desde allí lanzó el mensaje de titula esta crónica. Pidió a los cubanos “vivir la revolución de la ternura con María, madre de la caridad”.

Dejó el país de la revolución socialista para proseguir su viaje a los Estados Unidos. Nunca antes, un pontífice había logrado en un vuelo unir a estas dos naciones enemistadas hace más de medio siglo por razones ideológicas: esa es la verdadera revolución de Francisco. @monroyfelipe www.revistavidanueva.mx

Solo con madurez, el espacio religioso puede promover la libertad

IMG_3553“Cuando comencé en esto, la religión aparecía muy de vez en cuando en los periódicos y siempre estaba ligada a la sección de sociales: se casaron fulanito y menganita, bautizaron al hijo de tal matrimonio, etcétera. Los ministros solo éramos ese sujeto sonriente en la fotografía, siempre con la casulla encima”. El comentario es de un veterano religioso mientras sigue las noticias.

El detonante de la charla es lo que publicamos el 16 de diciembre sobre el inicio de una nueva voluntad entre los líderes de Estados Unidos y Cuba para reanudar relaciones diplomáticas entre estas naciones profundamente distanciadas. En realidad, lo que llamó la atención al religioso es la preeminencia de la figura del papa Francisco en la concreción de acuerdos y en la búsqueda de los primeros pasos de una nueva etapa para ambos países. En ese momento recodamos las palabras del pontífice ante el parlamento europeo durante su visita a Estrasburgo y la repercusión política que causó su posicionamiento desde el Evangelio frente a las dinámicas contemporáneas de la política, el mercado y la globalización. Sucedió igual con su intervención entre los liderazgos de Palestina e Israel para buscar la paz, con su cercanía con personajes como José Mujica para denunciar el modelo de descarte humano, etcétera.

Pero no es solo el Papa. Obispos de todo el mundo, clérigos, miembros de la vida religiosa y movimientos laicales de inspiración cristiana llenan algunas páginas de los principales medios de comunicación desde su protagonismo en su contexto: Atención a migrantes, auxilio de frontera a enfermos, negociación para la construcción de paz o manifestaciones que buscan concretar en las políticas públicas los valores inalienables de la vida, el derecho humano, la libertad, la ética y la moral, hay un discurso religioso partícipe en ello. Algo de lo más reciente fue la Jornada “La Iglesia frente a la corrupción, la injusticia y la violencia” organizada por estudiantes e la Universidad Pontificia de México y que convocó a liderazgos poco cómodos para el Estado y la Iglesia misma. En el encuentro, académicos de mi propia casa de estudios, la UNAM, reconocían con vergüenza que una iniciativa así  –libre y plural- hubiera sido disuadida en nuestra universidad que se jacta de autonomía, pluralidad y vanguardia social. Sin embargo, paradójicamente, la libertad de asociación y manifestación fue posible en la universidad de los obispos de México, un centro educativo vinculado al Papa y a la Iglesia universal.

Por estos ejemplos, el hablar de la esfera religiosa y su servicio en las diferentes dimensiones sociales ha saltado de las páginas anecdóticas al horizonte político, cultural y económico de las sociedades.

Sin embargo, la inserción en la dinámica pública y política por parte de los miembros de las asociaciones religiosas requiere madurez para no confundir ni crear falsas expectativas de lo que significa ser una voz más en el concierto de opiniones con legítimo derecho de expresión y participación.

Adrien Candiard, fraile dominico, explica en el dossier de Religión y Razón de La Maleta de Portbou, que el fenómeno de integración de las religiones a la arena pública y mediática exige un cambio de principio de autoridad: “Expresar las diferencias desde la perspectiva religiosa no divide a la humanidad en muchas, sino que se trata de una humanidad común que comparte el uso de la misma razón. Cualquier opinión, incluso si es religiosa, es discutible desde la razón y negarla es respetar  una opinión pero no significa respetar a la persona que la sostiene. Si nos limitamos a manifestar nuestra creencia, invocamos una posición de superioridad basada en la experiencia, pero discutir con el otro es estar a su mismo nivel, solo así puedo demostrar que lo que piensa es falso y ese es un modo de tomar seriamente lo que el otro piensa. Intentar demostrar honestamente que el otro está equivocado significa también correr el riesgo de que se nos demuestre lo contrario. Exponer nuestras razones es correr el riesgo de mostrar en público la propia debilidad”.

En pocas palabras, el nuevo protagonismo de la Iglesia exige madurez, solo allí puede aportar para transformar y transformarse positivamente.

Nuestra larga y oscura frontera errante

A09_01_RN_ELDIABLO4México y Estados Unidos comparten una frontera de más de 3,000 kilómetros que desde mediados del siglo XX es una línea manchada de sangre, horror y lágrimas. El incesante flujo de migrantes hacia el vecino del norte siempre ha sido un problema mayúsculo para las autoridades de ambos países y aunque es urgente una legislación que atienda con calidad humana este fenómeno, el drama persiste e interpela a las conciencias de todas las esferas de la sociedad.

El pasado 1 de abril, obispos norteamericanos celebraron una misa por los 6,000 migrantes fallecidos en la frontera; fue la clausura a una visita que realizaron por los diferentes espacios fronterizos que, además, también son testigos de la esperanza en el ‘sueño americano’ y de la caridad que se apresta ante la epopeya de la humanidad errante.

Allí, el cardenal Sean Patrick O’Malley, arzobispo de Boston, apuntó: “Estamos aquí para ser vecinos y para encontrar nuestro prójimo en las personas que sufren y que arriesgan sus vidas y a veces la pierden en este yermo y este despoblado… El papa Francisco siempre nos está animando para que vayamos a la periferia a buscar nuestro prójimo en los lugares de soledad, de dolor y de tinieblas… Los inmigrantes siempre son gente joven, llena de vida, con el deseo de trabajar, de superarse, de ganar una vida mejor para sus hijos. ¡Eso no es un crimen, ese es un valor!”Captura

En la frontera de Nogales, los obispos quisieron orar por los muertos, los expatriados, los lisiados y los despojados de sus familias allí en donde sus dramas se acumulan como las cruces de madera sobre la barda fronteriza. Hicieron bien en llamarla “nuestra Lampedusa” haciendo referencia a esta isla entre África e Italia, que es la puerta de entrada al continente europeo y donde también perecen miles de migrantes.

En un momento especialmente sensible, tanto los obispos de EE.UU y como los de México quieren poner el acento en el sufrimiento humano que provoca esta particular  búsqueda de oportunidad y saben que este problema es provocado por un sistema migratorio fracasado y por sistemas económicos excluyentes. EE.UU ha compartido la vergüenza que reconoce Italia, en Lampedusa, o España, en Ceuta. Sin embargo, México también debe sentir esa vergüenza, no solo por su frontera sur también marcada por vejaciones y abusos, sino por las rutas migratorias que traspasan el país. Son nuestra larga y oscura frontera errante a la que se le llama simplemente “la ruta del infierno”, kilómetros y kilómetros de caminos ensangrentados, hostiles e indolentes.

Afortunadamente, en esos oscuros senderos hay farolas de luz y de cobijo, son las casas de migrantes, las acciones humanitarias de comunidades y poblaciones; débiles candiles que no hablan por la compasión de toda una nación sino de la grandeza de la misericordia cuando brilla en el corazón de algunos pocos actos heroicos.